"Si pudiera dormir rodeándote con mis brazos, la tinta podría quedarse en el tintero" (D. H. Lawrence)

jueves, 27 de abril de 2017

"Conoce Extremadura"


Muchas veces nos desplazamos a sitios lejanos para admirar maravillas arquitectónicas o de cualquier otro tipo creadas por la mano del hombre. Los extremeños, por ejemplo, parecemos no acordarnos más que de Cáceres (maravilloso sin duda su casco medieval) o Trujillo (espectacular, qué duda cabe), Mérida ( villa romana por excelencia) y si acaso Zafra, Olivenza, Jerez de los Caballeros ( imán para los adictos a Templarios, como yo) pero...Siempre hay un pero, claro ...A dos pasos de casa puedes contemplar yacimientos tan espectaculares como el de Medellín o Cancho Roano y casi que pasas de largo. (En mi caso, digo) 
 
Para los no extremeños y no españoles, os diré que Medellín es una villa creada por los romanos allá por el 79 a.C. para esparcimiento de sus soldados retirados. Llegó a ser tan importante que en su ladera construyeron un teatro. Visitarlo con el castillo de origen árabe en lo alto del cerro y empaparnos después de la historia de los restos hallados en la zona en el centro de interpretación es un lujo que no os podéis perder. Y si la cosa la tenéis cruda, siempre os podéis pillar el enlace que la Junta de Extremadura ha preparado para que podáis disfrutarlo. 
 
Unas raciones en los chiringitos del río son ya el colmo , o en la terraza del Quinto Cecilio para los más exquisitos. 



En cuanto a Cancho Roano, es un yacimiento que se localiza entre dos poblaciones donde lo que abunda es el granito ( ¿sabéis que somos importantes exportadores de este mineral ? Visitar las canteras también es chulo) Está entre Zalamea y Quintana, ambas de la Serena. Copio literalmente de wikipedia: conjunto tartésico mejor conservado de la Península Ibérica, datado del 550 a.C. y destruido sobre doscientos años después, seguramente por sus mismos moradores ( esto ya es todo mío). Parece ser que lo incendiaron puesto que se ha pasado siglos resguardado bajo un montón de cenizas; lo que no se sabe es si lo hicieron para evitar que posibles invasores se quedaran con sus posesiones o porque algún motivo desconocido les impulsó a huir de la zona. Lo que sí se conoce , por los restos encontrados, es que el enclave fue una especie de lugar religioso donde se hacían ofrendas – de ahí el altar en la zona más interior – y donde se comerciaba con diversos productos ya que alrededor del recinto hay una serie de habitaciones que debieron servir para tal fin, con canalizaciones de agua, y además, fortificado. Misteriosa resulta una única habitación interior, con vano, y con el suelo de lajas. Todo el lugar está construido en adobe ( de ahí las dificultades de conservación) y con el suelo de arena; pero aquella está además pintada de blanco ( eso no es raro ya que hay minas de calcita cerca, nos explicó el encargado del centro de interpretación, que es un excelente comunicador y os aconsejo atosiguéis a preguntas si vais porque resulta muy agradable; lo sorprendente es el mineral rojo hallado en otras partes y que no resulta fácil de conseguir ; eso quiere decir que quien mandara en el encave tenía poderío económico). 
 

En fin, con las fotos que adjunto y lo que os he adelantado creo que os habré abierto el apetito por visitar mi preciosa tierra extremeña...No dejéis de seguir el impulso. Os sentiréis sobradamente satisfechos. 
  Tampoco olvidéis terminar la jornada con queso, jamón y una botella de vino. De los tres tenemos en abundancia y calidad.



 

jueves, 20 de abril de 2017

"Un día perfecto"



A veces me pasa que retraso ver una película porque pienso que va a ser un dramón y no es el momento, hasta que te dices ¡ya! y...joder, la disfrutas un montón. Eso me ha ocurrido con la magnífica obra de León de Aranoa.
Para quien no la haya visto, aparte de recomendarla, explicar que nos muestra el mundo de los cooperantes. Esta historia se centra en los Balcanes, justo al final de la contienda, cuando los límites no están bien definidos y los que dirigen el asunto – desde sus sillones de Ginebra, donde nunca han visto un muerto, como dice Tim Robbins – ni hacen ni dejan hacer; pero bien podría ser cualquier lugar del mundo y en cualquier momento presente.
Un asunto tan baladí como sacar un muerto de un pozo para descontaminar el agua es una peripecia kafkiana en la que nos enseñan como el odio puede ser tan intenso que se mate a un matrimonio que se ama por ser de diferente religión, siendo vecinos tuyos de toda la vida, como te niegan que haya cuerda en una tienda aunque la tengas en la mano. Te da a entender que contaminar el agua puede ser obra de terroristas – una acción muy común allá donde el agua es difícil de conseguir y la gente tiene muy mala leche – o de intereses particulares, como envenenarla para que la tengas que comprar a los del camión cisterna. La solidaridad se va por la cloaca cuando hay dinero de por medio.
El paisaje yermo, desolado, ayuda a recrear el clima de tensión; encontrarte las vacas en mitad del camino y que te entre la duda de si está minada ella o los alrededores...Te va dando una desazón en la que admiras sin remedio que los cooperantes continúen con su labor en vez de mandarlo todo a la m.
También vislumbramos cómo viven esos cooperantes; cómo es imposible no establecer relaciones personales en un lugar donde no sabes bien si estarás vivo al día siguiente. Es como si tuvieras que aparcar tu vida normal y entraras en una vorágine diferente, en otra estratosfera. Hay un instante que tachas de asombroso cuando a Benicio del Toro – impresionante su interpretación de Mambrú, por cierto, y eso que él no es mi tipo – se ve interpelado por su novia acerca de que color elegir para el dormitorio. Y es que la vida real es así, la cotidianidad vive paralela a la locura sólo unos Kilómetros más allá. Lo sabemos, lo llevo denunciando por activa y pasiva desde que pasó lo de Siria. La gente sufre y muere a pocos pasos y nosotros seguimos teniendo vacaciones, cenas, risas…
Especial mención merece Tim Robbins, por su aparente locura, que parece necesaria para sobrevivir, que está como de vueltas de todo, y en el fondo esconde a un ser humano que tal vez no sepa dedicarse a otra cosa. Pero ¡hacen falta gente como él, cual dice Mambrú, que lo necesitan aunque aún ni siquiera sepan de su existencia!
Los soldados no salen bien parados; órdenes son órdenes y parece que las personas están más allá de una orden. Lo malo es que esas ordenes las dan los de los despachos, no los que están al pie del cañón. ¡Qué bien les vendría a muchos pasar por una experiencia como la de los protagonistas, solo un día, pero pasar algo así, en vez de limitarse a pasar revista en las bases y presidir una comida antes de salir pitando en su avión privado hacia el mundo civilizado!
Doy gracias a Aranoa por ofrecernos un viso de esperanza con su final, por mostrar al mundo que los cooperantes son gente como tú y como yo pero con más “narices” por tener la valentía de “pringarse” en conflictos que podrían dejarles indiferentes. Gracias por la solidaridad de esos hombres y mujeres. Porque nos permite confiar en la humanidad, un poquito al menos.

jueves, 13 de abril de 2017


Para los que sois creyentes, feliz resurrección.

Para los que no lo somos, felices vacaciones.

Lo importante es tener un tiempo de paz .

jueves, 6 de abril de 2017

"La belleza de perdurar"


Desde hace 23 años un esposo dedica a su mujer, fallecida a los cuarenta años a causa de un cáncer de pulmón, una esquela en el diario El país, donde ella trabajaba como periodista.
Escuché la noticia el pasado sábado en la radio y me emocionó tanto que he querido compartirla con vosotros.
Me parece una muestra de amor sublime porque en ella no hace alardes religiosos de ningún tipo – que no los tiene al parecer – sino que lo usa a modo de diario/ recordatorio para contarle a Elena ( Elenita para él) cómo les va la vida; a él y a sus dos gemelos, que apenas contaban seis años cuando ella se marchó. Según entendí le ha ido narrando escuetamente hechos transcendentales de los tres en estas dos décadas y pico...Perdurando en su memoria, en su corazón, en el recuerdo de los demás a través de una simple imagen. ¡Qué gozada que te amen de ese modo aún después de “no estar”!
Considero a Lose Luis Casaus más romántico que un Romeo o un amante de Teruel...¡Ya tiene tela amar a una mujer tras tanto tiempo de ese modo delicado y tierno!
Lo dicho; lo quería compartir. El amor hay que pregonarlo a los cuatro vientos siempre. Para que lo admiremos y valoremos.

jueves, 30 de marzo de 2017

¿Mienten las estadisticas del blog?

¿A qué viene el interrogante? A que no lo entiendo. 
Según las fuentes internas del blog , el relato de la semana pasada, "Hoy comienza la primavera" lleva hasta este momento (18:09 h del miércoles) 469 visitas. Y ni un sólo comentario.
Los microrrelatos arrasan, el de "Contradicciones" con 1059 y el de "Agua en las botas" con 1012...de lo que he visto por encima. Pues ningún comentario. 
El poema "Días de lluvia" 996...Idem. 
Y digo yo ...¿ Me lee tanta gente de verdad? Y si me leéis tan a menudo, será que os gusto...(por lo menos yo paso, tras alguna oportunidad, de lo que no me llena) ¿Por qué entonces no me decís nada? 
Este blog lo abrí para tener una relación directa con mis lectores , para indagar  si se identificaban o no con mis neuras, para contar con sus críticas y opiniones...
¿Es el silencio una opinión? Pero no, porque si así fuera no habrían aumentado las visitas desde que también comparto en twitter ( digo yo)
En fin, que me encuentro perdida. Que le dedico un tiempo que robo a las novelas (  según  muchos amigos soy mejor articulista que escritora de romántica y pretendo ampliar mi espectro de autora) pero me siento frustrada de no saber qué os pasa por la cabeza a VOSOTROS, MIS LECTORES HABITUALES. ¡ Por Dios, quitadme esta inquietante  duda!  

jueves, 23 de marzo de 2017

"Hoy comienza la primavera"

Desde hace unos meses vivo en un infierno del que no sé cómo escapar. Hoy empieza la primavera, ha dicho alguien mientras aguardaba la llegada de la psicóloga que me atiende una vez al mes y una mueca sarcástica se ha dibujado en mi rostro. Tengo veintidós años recién cumplidos; mi ultima fiesta de cumpleaños fue una sorpresa que mis padres me tenían organizada cuando llegué de la universidad; somos cristianos pero estaban invitados también nuestros amigos árabes y resultó maravilloso comer y beber al son de las melodías que a todos nos entusiasmaban. En esos días ya circulaba el temor, los murmullos...La televisión contaba cómo se estaban complicando las vidas de los libios y los egipcios y daba un cierto pavor que esas calles llenas de tumultos que nos mostraban fueran un día las nuestras...Pero vivíamos bien, mis hermanos y yo estudiábamos, mi madre atendía nuestra casa y mi padre trabajaba para una industria farmacéutica. Somos de Alepo, una ciudad bella entre las bellas. Disfrutábamos de electrodomésticos, un auto, vacaciones en la playa, pequeños lujos...Como tienes tú.
Después de ese cumpleaños mi padre perdió su empleo porque la empresa cerró; mi madre tuvo problemas para abastecerse en el mercado y nos prohibieron a mis hermanos y a mí salir de casa porque las calles dejaron de ser seguras. Nos trasladamos a una pequeña aldea de la que mis abuelos habían emigrado para proporcionarle un buen futuro a mi padre y durante varios meses conseguimos sobrevivir de lo que daba la huerta y una cabra que mi padre cambió por su reloj suizo. El problema fue que la población de la aldea era mayoritariamente árabe y una noche vino un grupo de jóvenes alborotadores y nos quemó la casa. Logramos salir vivos gracias a la intercesión de un viejo amigo de mi abuelo, pero tras entregarnos un paquete con comida nos conminó a marcharnos de allí. Alguien le había dicho que una organización humanitaria ayudaba a la gente “como nosotros”. Recuerdo que me eché a llorar cuando escuché esa sentencia ¿ Y cómo éramos nosotros? ¡Eramos tan sirios como él y los que nos atacaron!
A ese día le siguieron otros y otros y otros...Andando, porque nuestro coche se lo quedaron los que nos atacaron, nos topamos con riadas de gente buscando lo mismo que nosotros, un lugar donde quedarnos. Mi padre fue malvendiendo las cosas de valor que llevábamos cosidas en la ropa, en una búsqueda incesante de calzado que aguantara las piedras del camino y unos abrigos que sustituyeran a los que se nos caían a pedazos...Hubo días en los que no tuvimos nada que llevarnos a la boca y el frío nos traspasó la piel, y otros en los que el calor nos abrasó las cabezas. Al fin conocimos a los que creíamos nos llevarían al paraíso, una gente amable con pegatinas de ACNUR en sus ropas. Nos subieron a un autobús...Y llegamos a Grecia. Yo había leído sobre Grecia, un país maravilloso, plagado de restos arqueológicos, como nosotros teníamos la bella Palmira, con sol, gente amable como éramos nosotros, música y risas...No sé dónde se encuentra esa Grecia. Vivimos en un edifico gris y desconchado en el que el frío del invierno nos ha congelado los huesos, en los que la lluvia se deja resbalar por unos sucios cristales y en los que habita gente de tan malos modos que mi madre nos retiene bajo su falda cada día porque se escuchan historias de violaciones y robos. No sé qué podrían robarnos si la ropa que llevo es prestada, huelo mal y ningún chico con buenas intenciones se atrevería a abordarme.
La psicóloga, una española muy simpática y amable, me escucha con gesto resignado y me alienta a que piense en positivo. Cada mes me pregunta cómo me han ido las cosas y me habla de un posible traslado a un lugar mejor. ¿Mejor? Yo antes, cuando estudiaba, sabía que mejor significa más que bueno. Este sitio no llega a calificarse ni de poco malo ¿ Qué significa para ella mejor? Y que tenga esperanza, que debo salir de mi depresión...Me entran ganas de estallar y gritarle que necesito que me devuelvan mi antigua vida, el color del cielo de mi país, el sonido de su música...Mi antigua habitación. Un baño familiar y no comunitario, compartido por miles de personas que hacen cola para asearse de mala manera.
¿Esperanza? Saber que a pocos kilómetros de aquí la gente vive vidas de verdad, con televisiones, ordenadores, risas, bares..¡Y encima hoy empieza la primavera! Mi estación favorita del año. Sin embargo, lo único que anhelo es cerrar los ojos y dejar de oír que soy una refugiada, que estorbo en todas partes, que somos una molestia para los políticos, para esos que pagaron las bombas que asolan mi tierra.
¿Esperanza? La española debe estar de broma. Porque yo estoy sumida en un sueño macabro pero no soy la protagonista de una serie televisiva ...Simplemente me veo obligada a ser una refugiada.
Una persona que hasta hace unos años era tan normal como tú. 



Este relato lo escribí el pasado lunes, el día internacional de la felicidad, tras escuchar a una cooperante en la radio cómo vivían los refugiados a los que atendía  en Grecia. Da igual en realidad dónde estén, su edad o su género. Sólo he pretendido que no olvidemos que ellos están allí y nosotros aquí pero que las tornas se pueden cambiar para todo el mundo en cualquier momento. He querido remover nuestras conciencias aunque sólo nos dure el instante de esta lectura. 

jueves, 16 de marzo de 2017

"A la espera"


En ocasiones necesitamos un cambio radical en nuestra vida y así me siento yo, como esa chica de la valla, a la espera. Aguardando bajo un sol aparentemente luminoso que algo o alguien me recoja y me traslade a otro entono. Mientras lo hago ( lo hacemos) disfruto del sol en mi rostro, de la verde hierba bajo mis botas y el horizonte limpio al que me enfrento. Pero aguardo.
Sé que llegará algo que me apartará de la valla y me llevará a otra dimensión.
Cuesta romper con el lugar que amas, con la gente que te saluda cada día, con los amigos que comparten tus momentos...Pero ocurre.
Lo hacemos a lo largo de la existencia varias veces , unos más que otros. Yo lo necesito AHORA; me urge sentirme lanzada a nuevos proyectos, a mover mis trastos de sitio y decorarlos de un modo diferente, a modificar hábitos que me han convertido en rutinaria...Necesito como esos planes de cada 31 de diciembre que escribía en mi diario: Este año que comienza iré al gimnasio y adelgazaré, leeré esos libros que voy abandonando en mi estantería, me esmeraré cocinando…
Mañana cumpliré 55 años. Quizá eso lo explique todo.

jueves, 9 de marzo de 2017

Reverte, de nuevo


Falcó, una novela más de Pérez- Reverte ante la que solo puedo quitarme el sombrero y llamar maestro a ese hombre deslenguado y mordaz que muestra un corazón de oro escondido en una coraza de hierro.
Sabiendo que los escritores nos inventamos cada día en los personajes que escribimos, estoy convencida de que Reverte es tal cual un Falcó, un Alatriste, un Quart...Uno de esos personajes descarnados, secos, de mirada distante...Sentimentales cuando la ocasión menos oportuna resulta, aunque da igual, porque las cosas llegan cuando llegan y uno se aguanta y apechuga con ellas.
Me atraganta un poco que escogiera Reverte el bando para quien trabaja Falcó, pese a que luego lo arregla con ese desenfado que da el ser hombre de mundo, alguien a quien ya no pueden convencer de nada porque lo ha visto todo; un mercenario a ojos ajenos, pero claro, ¿ cómo no serlo cuando la humanidad no puede demostrarte ya que merece la pena? Así en global, no ser humano a ser humano, que es muy distinto.
A poco que vivas, la vida le quita la letra mayúscula a palabras que antes escribías con ella: Honor, Patria, Bandera...” comenta uno de los personajes principales, un militar , lo cual diría yo que en plena guerra civil suena fuerte de narices. Por eso Falcó tiene, como la mayor parte de los protagonistas de Reverte, alma de mercenario. ¿Cómo creer cuando te están mostrando el mismo salvajismo, las mismas mentiras, la misma hipocresía, un bando que otro? Pero en algún lado hay que ganarse las habichuelas y, al menos en esta entrega - porque fijo que habrá otras - , Lorenzo Falcó está al lado de los vencedores, que por algo es un descreído.
Un mercenario, por cierto, de los que nos hace entornar la mirada con deseo a las mujeres y con envidia a los hombres; alguien que tiene palabra, que por borrar la sonrisa maligna de un cerdo sin escrúpulos es capaz de jugarse la vida y poner su futuro mirando al paredón...¿O esa es la excusa y lo hace por salvar a una mujer? Nos deja con la duda. O no.
El Falcó que yo he encontrado es un caballero encubierto en piel de lobo. Un héroe, sin que ni siquiera él se dé cuenta. Un protagonista de romántica metido en el género histórico.
No dejéis de leer la novela. Para aprender entre líneas Historia e intrahistoria. Pero sobre todo, para disfrutar de la pluma de un maestro.

jueves, 2 de marzo de 2017

Fin del camino



Dejé la mochila. Apoyé mi trasero en la hierba sin importar la humedad que mancharía los tejanos, polvorientos del camino, y me senté a observarla. Esa casa destartalada a los pies de la laguna y rodeada de verdes colinas era el ansiado hogar que estaba buscando.
No hallé la deseada inspiración en las multitudinarias calles de Nueva York, ni en las exóticas de Bangkok. Tampoco junto a las playas de Bali o el bullicio de Madrid.
El caos del universo desvía la mente de la paz necesaria para crear. Pero he logrado encontrarlo. Recorriendo senderos a pie y en traqueteados pick up de amables granjeros me he topado con esa casa abandonada que me susurra que me quede, que llene de palabras su apatía de postal.
Es maravilloso sentir el alma calma, en comunión con el universo, percibir que las estrellas que se acunaran en el cielo nada más ponerse el sol reflejarán la serenidad de mi espíritu. 
Hogar...Fin del camino.

jueves, 23 de febrero de 2017

Por qué deberás leer Mo fàil...


 

Como era habitual, Lotty estaba al frente de los fogones, pero esta vez una macilenta Brenda la acompañaba, sentada frente a la enorme mesa que presidía la estancia. La imagen de ambas contrastaba; mientras la madre parecía toda vitalidad y sonrisas, la hija era la viva estampa de la derrota. Con una risa reprimida, y tras un breve saludo a la cocinera, Ana tomó asiento junto a su compañera de correrías.
—¡Ni me lo digas! Yo me siento igual con la resaca.
—¡No estoy sorda! —replicó la mujer con las manos en las caderas y repentinamente seria—. Creí que la niña sería más sensata y no tomaría alcohol.
Ana rio, negándose a recibir una regañina.
—¡Estás intentando decir que yo, como adulta, debí ser más sensata y no permitir que tomara champán! Pero créeme, en esas dichosas fiestas no sirven otra cosa... Son unos encorsetados.
—¡Pero tan elegantes! —Lotty se dejó seducir y, tras colocar un plato con viandas y un café fuerte, como sabía que le gustaba a la española, se sirvió una taza de té y se acomodó frente a las jóvenes—. ¡Contádmelo todo! He leído en el Times que el primer ministro estuvo allí.
¿El Primer Ministro? —Ana se pasmó al saberlo—. Para mí solo era un señor mayor recibiendo un cuadro... ¡Que por cierto, no me gustó demasiado! Pero Dylan y James estaban guapísimos —bromeó después.
—¡Y vosotras! —asintió Lotty, notablemente orgullosa—. Ya he visto las fotos... El señor me las enseñó durante el desayuno.
Ana no disimuló su asombro. ¿Es que aquel hombre era de acero?
—¿Estaba levantado tan temprano? ¡Si llegamos a las cinco y media!
—¡Lores! —gruñó Brenda —¡Ni que fuera inglés! Aunque para las formalidades parecen iguales... —Había empezado a picotear de los platos y terminó acompañando a Ana, descubriendo que su estómago mejoraba—. Por cierto, Ana, quería pedirte un favor.
Ella asintió, con los carrillos llenos.
—¡Si resulta tan divertido como el de ayer...!
Brenda le envió una mirada de complicidad, evocando lo increíblemente bien que se había sentido con aquellas ropas y siendo tratada como una princesa; aunque por nada del mundo deseaba que su madre se enterara de aquello. Negó, con una sensación de añoranza en el pecho.
—No, me temo que no tiene nada que ver. ¿Recuerdas cuando te conté mi sueño de ser chef? Mi madre considera que es una fantasía, pero yo aspiro a sacar notas brillantes en la universidad y conseguir una beca para el próximo verano. Ahí es donde entrarías tú... Si puedo pedirme París, me ayudaría bastante manejarme en francés y como sé que lo hablas...
Ana le apretó una mano sobre el mantel, satisfecha de poder ser de utilidad a la muchacha.
—Cuenta con ello. ¿Prefieres que te dé clases a ti sola o te apuntas a las de James? Con él suelo saltar de un idioma a otro, pero puedo organizarme...
Lotty intervino en la conversación con el semblante más serio que Ana le había visto nunca.
—No sería buena idea juntar a Bren con el señor James. Los dos pertenecen a mundos distintos y no es conveniente mezclarlos.
Ana contempló a las dos con sorpresa, porque, si bien Lotty tenía el ceño fruncido, la muchacha había ocultado su mirada, azorada por la reprimenda.
—James no es ningún estirado —opinó, insegura del terreno que pisaba—. Precisamente fue él quien propuso ayer que Brenda nos acompañara a la ciudad.
—Tampoco eso fue adecuado —insistió Lotty, tozuda—. Nosotras somos sus empleadas y no debemos olvidar el lugar que ocupamos en esta casa.
—Eso suena anacrónico —se amoscó Ana.
La respuesta de la cocinera sonó ácida.
—¿En tu país no hay diferencia de clases?
Tuvo que morderse la lengua porque lo ignoraba. Nunca se había movido en círculos sociales que no fueran los burgueses y no tenía la menor idea de cómo se comportaban los ricos.
—De todos modos, James estaría encantado —insistió con cabezonería.
La sonrisa de Lotty se borró por completo.
—Quiero a ese muchacho como si fuera de mi familia, pero créeme, no es buen compañero para mi hija. Él se mueve, y si no lo hace ahora lo hará en el futuro, en unos círculos a los que nosotras no tendremos acceso. No quiero que sufra.
La vergüenza impulsó a Brenda a rebelarse.
—¡Mamá! No tienes ningún motivo para decir eso.
Ana atrapó la mano de la chica sobre la mesa y la miró fijamente.
—Pero a ti te gusta James —afirmó sin miramientos.
—¿Cómo no iba a gustarme? Es guapo y encantador... —se revolvió contra su madre, enfadada—. ¡Pero ya sé que no vamos a tener nada de nada! No soy tan estúpida como para dejar que me seduzca. ¡Esto no es una de tus novelas de la tele!
—Tú a él también le gustas —susurró Ana, sin saber qué actitud tomar.
—Soy la única chica que tiene cerca en un montón de kilómetros; es lógico que me mire —replicó ella, sensata—. Pero en cuanto vuelva al colegio y se reúna con sus amigotes, pasaré al olvido

jueves, 16 de febrero de 2017

Extraños correos.


Doy por hecho que todo el mundo los recibe, pero a ver...¿qué hace un laboratorio enviándome divulgación de Viagra A MÍ? Soy mujer, no he solicitado en mi vida información sobre ningún artículo ni remotamente parecido...¿Entonces? ¿Qué tipo de datos maneja esta gente para hacerme llegar INSISTENTEMENTE su publicidad?
Está en correo no deseado, por supuesto, pero aún así he de borrarlo.
¡Y qué decir de Factor Mujer? Si en algún momento he mirado catalogo no lo recuerdo, pero vamos, parecen verme muy necesitada de juguetitos eróticos porque son otros que me bombardean con insistencia.
¿Y la farmacéutica canadiense? Son los ranking número dos  pretendiendo endosarme la dichosa Viagra y temitas semejantes.
Insisto ¿ qué baremos usan para elegir a quien mandar los correos? Deben hacerlo indiscriminadamente, porque sino, no me explico.
Lo que tampoco me explico es si lo pongo en la bandeja de Correo no deseado por qué me tiene que llegar. Si estoy siendo muy torpe en el manejo de mi correo ¡hacedmelo saber, por Dios! No tengo ningún problema en admitir mis carencias y sé que en informática soy tan “bajo nivel” como en mi inglés.
¡ Hasta la coronilla del correo basura! ¡Qué alguien me auxilie, please!!!!

jueves, 9 de febrero de 2017

Ufff...¡Otro San valentín!!!



Sábado. 11 de febrero. 
  De verdad, de verdad, estoy hasta las...de San Valentín y similares. Pero sobre todo de SV. ¡Qué empalago, por Dios! Nos obligan a poner la mejor sonrisa, rodeados de corazones, cintas rojas y pilas y pilas de posibles regalos. Como estoy en la sección de perfumería me toca una parte gorda del asunto. Parece que la gente sólo comprara perfumes en navidad y SV ( ¡asco me da sólo escribirlo!) ¡Hoy tuve pululando a una pareja que las olisqueó todos! Eso lo hace mucho la gente, irse a perfumar allí, da lo mismo los que van de pijos que los frikis. ¡Ni que fuéramos el anexo a su cuarto de baño! Cogen el probador, parece que dudan, luego se lo aplican con descaro y se marchan con la cabeza alta, bien servidos...Ni las buenas tardes dan.
Pero bueno, decía lo de la pareja. Que se han separado con alguna excusa tonta y me ha venido él a comprar la última de KK y ella lo mismo en versión chico al poco rato. ¡Originales, vaya! ¡Se podían haber comprado un libro, a ver si pillan emociones más fuertes!
¡Para colmo mañana abrimos y me toca currar! 
 
Domingo. 12 de  febrero.
 ¡Madre mía, si a mí me compara un perfume el chico de esta mañana empezaría a creer en SV ! Maldita afortunada la que abra mi paquete...Porque se lo he envuelto yo. Me ha preguntado si podría hacerlo y me he derretido en sonrisas. No podía por menos.¡Menudo bombón! Primero se paseó por los estantes, luego vino derecho y quiso saber si yo usaba perfume ¡Pues claro, a ver, trabajando aquí es casi obligatorio! Le tendí mi muñeca en respuesta y me puso la piel de gallina sentir su nariz tan cercana. «Lulú, de Cacharel ,» repliqué, para que no notara lo afectada que estaba. «Huele genial, sonrió él , Me la llevo.»
Estuve a punto de decirle que no en todas las pieles la fragancia fusiona igual , pero bueno...Me resarciré pensando en que cada vez que la huela en ella igual se acuerda un poquito de mí. ¡Espero que a ella le quede peor!
Cuando le he entregado el precioso envoltorio me ha pedido un bolígrafo y ha escrito en el corazón que cuelga de la etiqueta un nombre que me ha hecho rechinar los dientes; «Para Elisa». Como la jodida melodía y ...como yo.¡Encima la tipeja afortunada comparte mi nombre! Pues ya podía dejarme compartir su chico. Ufff. ¡ Qué envidia más poco sana! Se ha ido regalándome una sonrisa gloriosa pero sin volver la cabeza. ¡Menos mal, yo babeaba con su culo prieto! Buenas noches, bombón. Al menos hoy soñaré con un rostro bonito.
 
Lunes. 13 de febrero.
Hoy he tenido descanso. Día simplón. Unas risas leyendo a Mercedes Gallego con mi auto regalo de SV del año pasado, Con patente de corso. Deseando parecerme a Blanca de Guzmán y encontrarme un Justin MacKane que me saque de mi rutina...Pero vaya, que eso sólo pasa en las novelas.

Martes, 14 de febrero.
¡No puedo irme a la cama sin contarlo! Mañana curro y son las tres, pero es que no puedo dejarlo pasar. ¡Adoro a San Valentín! ¡Existe, existe, existe! Que no es coña, que esta tarde llegué al trabajo y junto a la caja me esperaba... ¡Mi paquete! Me lo entregó la compañera a la que suplía el turno con mucho retintín. «Un chico ha dejado esto para ti. Que te recoge a la salida para llevarte a cenar; si a ti te parece bien. Me he adelantado y le he dicho que te parecía de perlas, porque vamos, si no vas tú me apunto yo, que está como un queso» He reconocido su letra y casi me da un soponcio. He sido la vendedora más entusiasta de las galerías durante toda la tarde. Aún quedaban rezagados que venían a llevarse un perfume cualquiera a toda prisa pero me he puesto en plan profesional y les he despachado los más adecuados a cada uno. Pensarían que estaba chalada, preguntándoles de todo...pero es que estaba tan contenta...¡En mi vida he trabajado más feliz!!
Y a la salida, allí estaba. Se ha acercado, me ha sonreído, me ha cogido la muñeca para olerme despacio y ha susurrado «Lulú, Elisa, Javier»


Dedicado a todas las personas enamoradas, en especial a Marian Diez, y  al resto de chicas que nos atienden maravillosamente en las perfumerías. 

jueves, 2 de febrero de 2017

"Día mundial de la radio"


En breve, el 13 de febrero, se celebra el Día mundial de la radio. Me han invitado a participar del evento y lo haré encantada porque si un medio de comunicación ha formado parte de mi vida ha sido y es la radio.
A día de hoy no hay mañana que no me levante enchufada a las noticias. Luego podré contrastarlas en otros medios – Internet o papel - pero la primera vez me llegan al oído, con los cascos puestos mientras desayuno, cocino o realizo cualquier tarea doméstica.
Por increíble que resulte, yo, que soy un tostón para los ruidos y todos me molestan, si me despierto de madrugada me planto los auriculares y vuelvo a dormirme como una bendita.
Los fines de semana son los mejores. Me reconozco seguidora incondicional de Pepa Fernández y su equipo; no hay sábado y domingo que no amanezca al son de “No es un día cualquiera”. Llevo tantos años colgada al programa como Pepa retrasnmitiéndolo. He seguido sus concursos, sus entrevistas, sus esplendidos consejos sobre libros...Disfruto con sus secciones culturales, sobre todo, aunque hay algunas gamberras que también me hacen reír. Impresionante Nieves Concostrina con sus “muertos”, Jose María Íñigo con sus viajes o sus anécdotas, Andrés Aberasturi con su sensibilidad… Para los que no conozcáis el programa, dadle una oportunidad, a partir de las ocho y media.
Pero además, no tengo sino retrotraerme al pasado para verme en el patio de mi casa, jugando por las mañanas mientras mi padre escuchaba a Luis del Olmo con su “Protagonistas”, o las tardes de verano aferrada a la odiada costura, solo amenizada gracias a los discos dedicados (¡ah, mi Bella sin alma, de Richard Cocciante !) y las radionovelas de Sautier Casaseca, con las maravillosas voces de Matilde Conesa o Juana Ginzo.
Me gusta tanto la radio, incluso como elemento decorativo, que tengo el placer de haber heredado dos bastante antiguas que lucen en mi sala de trabajo de las que no me desprendería ni por todo el oro del mundo. Espero , algún día, formar una colección (¡cómo envidio la del Luis del Olmo!)
Entre mis imágenes sentimentales siempre estarán las de mis padres escuchando la radio, ya sea por diversión o para informarse.
Así pues, quiero sumarme al homenaje que supone reconocer que este maravilloso medio sigue siendo fundamental para muchas personas en el universo.
Allá donde no llegue una imagen, siempre llegará una voz. 

 

jueves, 26 de enero de 2017

Lo mío no son las reseñas, pero...



Lo dicho, no quiero meterme en trigales ajenos, pero cuando algo me impacta, sucumbo a la tentación y me muero por contaros mis impresiones acerca de lo que veo o leo. En este caso se trata de ambas cosas. Por un lado, estoy leyendo, aún sin terminar porque me detengo a pensar en sus  párrafos  ( no es como con otro tipo de lecturas)  "Patria” de Fernando Aramburu; trata sobre la realidad vasca. La actual, la de estos años en que se ha creado un estado de paz contenida, en la que no se mata pero donde quedan los rescoldos de ese miedo, de esa vergüenza, de esa ira...Me cuesta conectar con casi todos los personajes, quizá porque no soy vasca, ni nacionalista ni nada por el estilo. Pero ni aún poniendo empeño me imagino marginando a mi mejor amigo porque una panda de “...ha decidido señalarlo como enemigo del pueblo vasco. Ni pagando la extorsión dejan de verlo como un enemigo; ni siendo del pueblo de toda la vida, ni hablando el mismo euskera que ellos...Es como si la mentalidad etarra fuera simple y llanamente una dictadura basada en la sinrazón ( que lo es, claro, pero...¿y la de los vecinos de esos pueblos?) Yo antes decía, es lógico que se callen, tiene metidos en sus propias familias a los criminales, pero...¿hasta el punto de cambiar tu pensamiento? Salva a tu hijo o a tu hermano, que lo comprendo , pero ¿ justificarlo, aplaudirlo? Eso hace la madre del protagonista etarra, aunque asesinen al mejor amigo de su marido y esposo de su amiga de siempre. No lo pillo, que me disculpe Aramburu y el resto de vascos pero no, por mucho miedo que sintieran...¿La cobardía es lo que prevalece de un pueblo que se tiene por el más fiero de la península? Igual me como esta reseña cuando acabe la novela, pero hoy por hoy, estoy desconcertada. ¡Qué cantidad de odio! ¡Qué sinrazón! Me estremeció la reflexión de uno de los hermanos del etarra que dice: JM no veía dentro del uniforme a la persona que gana un sueldo, que tiene una esposa e hijos...Y en otra, es él mismo quien reflexiona : A mí me mandan que ejecute a fulano y lo ejecuto sea quien sea. Su misión no era pensar ni sentir, sino cumplir órdenes. ¿Esos eran los miembros de la orgullosa patria vasca? ¿Robots asesinos? Menuda patria hubieran montado de conseguir una Euskal Herria libre! Y del papel de los curas vascos ni hablemos...espero que de verdad exista Dios y algún día les juzgue.
Una historia absolutamente contraria es la de “Mi nombre es Khan”. Una película con críticas tan dispares como que se pasa de emotiva y creíble y otras como la de una madre cuyo hijo padece síndrome de asperger, igual que el prota, y afirma que Shahrukh Khan lo borda. Para mí también lo borda, la verdad, pero sobre todo es una historia de superación personal y de alegría, de optimismo acerca del género humano, siendo no obstante un pedazo de dramón.
A través de los pensamientos de Rizwan pasas de la risa al llanto con una facilidad pasmosa. Desde su punto de vista parece que los humanos nos hubiéramos empeñado en convertir el mundo en un lugar sórdido cuando en realidad es hermoso; no existen las razas ni las religiones, sólo las personas. Ese lema se lo enseña su madre y él lo defiende como un mantra, truene o llueva...Rizwan pasa por mil calamidades sin perder la fe en el ser humano ni en su amor por la mujer que consigue robarle el corazón y que luego lo envía a una aventura despiadada, cegada por el odio.
En un momento donde la presidencia del país más influyente del mundo está en manos de un loco vocinglero, defensor de las armas, el racismo, la homofobia, alguien que nos pone los pelos de punta, con la misma sensibilidad que ciertos personajes de “Patria”, creo que se debería reproducir en todos los canales del mundo esta película.
Para darnos esperanza. Que buena falta nos hace.



jueves, 19 de enero de 2017

A mí me vino genial

Haciendo limpieza de papeles me encontré en una carpeta un folio mecanografiado  donde aún  quedaban restos del tesa fil con que lo mantuve pegado a las paredes de los diferentes pisos en los que viví. Me ha acompañado desde hace años y puedo asegurar que me sirvió de guía. Ahora lo releo y considero que me vinieron muy bien los consejos de H. Jackson Brown, por lo que he decidido compartirlos con vosotros, a ver si también os resultan útiles.
 Feliz 2017.
 
Un pequeño manual para la vida: 
  • Elogia  a tres personas cada día.
  • Contempla el amanecer por lo menos una vez al año.
  • Mira a los ojos de las personas.
  • gracias con frecuencia.
  • Gasta menos de lo que ganes.
  •  Haz nuevas amistades pero cultiva las viejas.
  • No pierdas el tiempo aprendiendo las artimañas del oficio. Mejor, aprende el oficio.
  • Utiliza las tarjetas de crédito por comodidad, nunca por crédito.
  • Aprende a escuchar. A veces las oportunidades tocan quedo a la puerta.
  • No tomes decisiones cuando estés enojado.
  • No pagues un trabajo hasta que no esté concluido.
  • Cuídate de quien no tenga nada que perder.
  • No esperes que la vida sea justa.
  • Nunca subestimes el poder del perdón.
  • No dudes en perder una batalla si esto te lleva a ganar la guerra.
  • Con respecto a los muebles y la ropa, si piensas usarlos durante cinco años o más, compra lo mejor que puedas pagar.
  • Olvídate de los comités. Las ideas nobles y capaces de cambiar el mundo provienen siempre de una persona que trabaja sola.
  • Declara la guerra a la basura.
  • Los músicos callejeros son un tesoro. Detente un momento y escúchales. Después, dejales un pequeño donativo.
  • Cuando arrastres un problema grave de salud, busca la opinión de tres médicos por lo menos.
  • Establece con claridad tus prioridades. Nadie en su lecho de muerte ha exclamado ¡Caramba, si hubiera pasado más tiempo en la oficina!
  • No temas decir Lo siento.
  • No temas decir No sé. 
  • Elabora la lista de las 25 cosas que desees experimentar antes de morir. Llévala en tu cartera y consúltala con frecuencia. 
  • Llama por teléfono a tu madre.

jueves, 12 de enero de 2017

"Sé que estarías de acuerdo"


Recuerdo la mañana en que recibí confirmación de que los Reyes eran los padres. Me levanté con el entusiasmo habitual de otros años y me encontré con...¡Un estuche a rayas! Bonito, sí. Práctico, también. Pero ¿un estuche? Yo ya tenía la mosca detrás de la oreja. Me lo habían dicho, aunque no lo quise creer. Pero esa mañana, con un berre de no te menees le dije a mi madre que yo no quería aquello, que eso era útil, algo para la escuela, que yo quería un juguete...Y mi pobre madre me dijo que ya era mayor y tenía que entenderlo, que las cosas no iban bien en casa y eso me serviría para el colegio. Y que no había nada más.
Ahora lo pienso y me imagino cuánto debió dolerle a mi madre confesar semejante realidad. Y soportar mis morros y mi malhumor ( que, dicho sea de paso, era inversamente proporcional a mi persona )
En cuanto regresé a la escuela hice uso del maldito estuche pero jamás lo aprecié en su justa medida, y eso que era esplendido. En años posteriores alguna que otra vez le reproché a mi madre que me comprara eso por Reyes y ella se limitó a sonreír con indulgencia.
No sé por qué me ha venido dicho recuerdo a la mente estos días. Quizá porque hoy es el aniversario de la muerte de mi madre . O porque me horroriza cómo llenamos de regalos a los niños sin que lo aprecien lo más mínimo. Ahora soy adulta y entiendo el valor que posee un presente cualquiera, el detalle de que hayan pensado en ti, y sé que es lógico que un niño no caiga en ello; pero ¿ es necesario que tengan seis balones, diez camisetas de sus deportistas favoritos, quince deportivas diferentes, un móvil , una tablet?¿ Nos hemos chamuscado las neuronas los adultos? Hemos convertido el consumismo por sí mismo ( mira, rima) en parte de nuestras vidas. He visto niños con tantas cosas que se les olvida enumerarlas, o pasan de ellas tras la primera alegría de abrir el paquete. Y no he podido dejar de pensar en el rostro de esos niños de los campos de refugiados (¡ jo, ya llegó la aguafiestas! ) Pero sí, es que lo he pensado...Lo que darían por recibir aunque solo fuera un cobijo caliente...no ya un juguete.
¡Cómo de complicado es el mundo!
Mis disculpas por escribir como primera reflexión del 2017 algo medio lúgubre...¡Con lo que he disfrutados las fiestas, mecachis! Un abrazo desde aquí a mi familia y mis amigos. Han sido estupendas, de verdad. Plenas de amor, comidas y risas.
También eso querrían los niños refugiados.
Suerte que algunos nacimos en el lado afortunado de la ruleta.
Ruego a Dios que no se dé la vuelta porque dudo sinceramente que posea la fortaleza que ellos exhiben día a día para sobrevivir mientras nosotros les olvidamos.


Sé que estarías de acuerdo con esa reflexión, mami. Me ha salido del alma pero fuiste tú quien me enseñó a mirar el alma de los otros.