"Si pudiera dormir rodeándote con mis brazos, la tinta podría quedarse en el tintero" (D. H. Lawrence)

jueves, 4 de mayo de 2017

"El valor de una vida"


Un chico está trabajando en la calle y se encuentra una cartera con cuatrocientos y pico de euros. Mira la documentación y acude al domicilio para entregarla pero nadie responde. Repite un rato después y nada. Piensa que al día siguiente cuando haga el mismo recorrido se la devolverá a su dueño. Pero tampoco esta vez acuden a abrirle. Por la tarde su hermana le insiste en que vuelva al domicilio y si no está, que deje recado a algún vecino. El dueño del dinero es un señor mayor y seguramente debe estar agobiado por la pérdida. A regañadientes, el muchacho obedece. No le abren. Consulta con un vecino, quien admite que no lo ve desde el día anterior y que no tenía buena cara. Se ofrece a saltarse la tapia que comunica ambas casas pero el muchacho prefiere que llamen a la policía. Cuando estos se personan encuentran al hombre en la cama, inconsciente por culpa de un ictus. Se lo llevan en ambulancia y el joven hace entrega de la cartera a la policía para que se la devuelvan en cuanto vuelva en sí.
El primer pensamiento de ese muchacho es que gracias a la insistencia de su hermana han podido llegar a tiempo, y se siente liberado por no tener sobre su conciencia el peso de una vida. El hombre vivía solo y seguramente nadie lo habría echado en falta en días. Tuvo la “fortuna” de perder una cartera y de que la hallara una persona honesta.
¿Por qué relato esto? Porque los protagonistas de la historia son dos de mis hermanos y no he podido sentirme más orgullosa de ellos al saberlo por teléfono. La voz de mi hermana era de autentico alivio y sé que mi hermano ni se siente orgulloso ni presume de nada, sólo está tranquilo por haber hecho lo correcto.
Mis padres se sentirán orgullosos de ellos allá donde están.
A veces nuestra vida está en manos de la persona más inesperada. Ojalá todos tengamos la misma suerte que ese desconocido.

3 comentarios:

  1. Pasote.

    Y en tiempos de corruptelas ni te cuento.

    Rafa Poverello

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    1. Y que lo digas! Ni se le pasó por la cabeza quedarse las pelas y dejarle al hombre la cartera...Me encanta que queden personas con corazón.

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  2. En esta vida no todos somos egoistas, en una epoca llena de corruptos, prepotentes, manipuladores y demas chusma , aun quedan personas con corazón y principios que todo y que a lo mejor necesitan, el dinero lo devuelven y ademas salvan una vida sin proponerselo Gracias por demostrarnos que aun queda gente buena y honrada

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