"Si pudiera dormir rodeándote con mis brazos, la tinta podría quedarse en el tintero" (D. H. Lawrence)

jueves, 26 de julio de 2018

Nos vemos!!

Queridísim@s amig@s, un verano más dejo el blog a vuestra entera disposición. No os impongo la lectura semanal aunque os agradeceré que no me olvidéis. Ahí quedan los relatos, las reflexiones, las semblanzas, los microrrelatos que os leéis en un pispás, los poemas y las canciones imprescindibles. Espero que, en mi ausencia, os regodeéis en ellas.  
Volveremos en septiembre con nuevas ideas, vivencias y espero, mucha energía.  
Os deseo  un feliz, muy feliz, verano.

jueves, 19 de julio de 2018

DISFRUTAR EN VERANO

Disculpad que me atreva, como dice la etiqueta, pero me ha parecido buena idea ofreceros las novelas que he publicado hasta el momento, presentadas bajo el prisma de sus protagonistas. (Faltan tres que están retiradas por cambio de editorial) Todas ellas son, según las críticas,  una lectura amena. ¡Déjate sorprender! 

Soy Ana Beltrán y me he metido en un lío tremendo. Se me ocurrió solicitar un puesto de profesora particular de un adolescente  y me encontré con el pijo más descarado y adorable de Escocia. Sólo tiene un pero: odia a su tío. ¿Qué quien es él? Dylan MacDougall. ¡El hombre con más carisma que he conocido en mi vida! ¿Piensas que se me cae la baba con mi jefe? ¡Pues claro! Atrévete a conocerlo y luego me dices si no te pasaría lo mismo. 
Mi nombre es Brenda. Toda la vida he soñado con ser cocinera profesional y con que James MacDougall pusiera sus ojos en mí. Gracias a Ana pasamos juntos días inolvidables… ¡Pero las cosas no siempre salen como una las sueña! Diez años después soy una chef de prestigio y tengo un novio fotógrafo. James, por su parte, ha regresado de Estados Unidos convertido en duque y prometido a una multimillonaria. Sin embargo, ¿ por qué saltan chispas cada que vez que nos vemos? ¿Por qué él no desaprovecha para llamarme Mo fàil cuando estamos juntos?

 
Conquisté un castillo y perdí mi corazón. Ella lo defendió con saña pero ningún sajón puede enfrentarse al poder de Guillermo I y su ejército normando. Soy uno de sus barones y me he ganado la estima de mi rey hasta el punto de prometerme a su prima más querida. Sin embargo, lady Anne ha hecho estragos bajo mi armadura y me debato entre la lealtad y mis sentimientos. ¡Suerte que ella es intrépida y pondrá en jaque a medio Londres para salirse con la suya! ¿Su premio? Yo, por supuesto. 
 
Estoy enamorado de la mujer más complicada del universo. Le he ofrecido la luna, he puesto el mundo a sus pies, pero me ha dejado. Aborrece mi dinero y afirma que necesita encontrarse a sí misma. ¡Quizá tuve la desdicha de conocerla demasiado joven! Ella soñaba con trabajar en prisiones y provocar cambios sociales. Se ha ido con Carlos, su amor de adolescente, el chico perfecto, el que vive de acuerdo a sus ideales. Mi modo de demostrarle que la amo es esperar a que se dé cuenta de que el único hombre que necesita en su vida es a mí, Mario, su marido. 
 


Mi nombre es Dimitri. Viajo en un yate por aguas brasileñas con el archifamoso cantante Sasha Abbaci . Pero nos ha surgido un contratiempo que ha puesto a mi hermanito de un humor de perros. Hemos rescatado del mar a un bombón que asegura ser escritora y nos mete una bola que parece sacada del más entretenido libro de aventuras. Sasha no la cree. Yo sí, soy fan suyo...y ¡ diantres, está buenísima! De repente, empiezan a pasarnos cosas raras… ¡Parece que Sylvie Doumier no tiene tanta imaginación! Parece que alguien quiere matarla, sí. ¡No podemos dejarla en la estacada! ¡Claro que nunca imaginamos en qué embrollo nos estábamos metiendo!

jueves, 12 de julio de 2018

Falsos derechos



Centro comercial abarrotado. Acompaño a un familiar en silla de ruedas. Necesitamos pasar por el WC y pregunto a una de las dependientas. Su cara de estupor es total. Me crujen las neuronas porque estoy viendo una puerta al fondo, un poco tapada, eso sí, con la señal











Interrogo con firmeza «Tenéis, ¿no? Y ella
 « Sí, si, pero es que…. Perdone, pregunto a la encargada» Otra chica joven, muy mona y pizpireta me saluda.  
¿Sabéis que la mayoría de los minusválidos son invisibles? Los demás siempre se dirigen a las personas que los conducimos, como si ellos padecieran alguna deficiencia mental en vez de física. Más motivo de mosqueo por mi parte. Sonrisa de dentífrico por la suya. «Hola, Buenas. Me ha dicho X que preguntan por el servicio de minusválidos...Hay uno en el centro, en la planta baja...» La señorita Rottenmeier a mi lado parece Heidi . «Perfecto, ¿pero vosotros tenéis o no tenéis servicio adaptado?porque esa puerta dice que sí» Risas nerviosas. «Ya, sí, bueno, ya sabes...la normativa...pero en realidad lo usamos de almacén» Por si me quedan dudas, me lo enseña.
Pido la hoja de reclamaciones. Lo siento por la chica. Ella no tiene la culpa, es evidente. La empresa sí. Y los de inspección, más. ¿Les han untado para que firmen que la obra está hecha cuando en realidad es un decorado?
¡Visibilidad para los minusválidos! ¡Cómo se les llena la boca a los políticos con ese tema! Sin embargo, los bordillos son altos, los accesos mal construidos, las rampas con pendientes de mil demonios… ¡Un poquito de respeto, por favor! Son personas, pagan impuestos, tienen los mismos derechos que un ciudadano cualquiera. Que se note.

jueves, 5 de julio de 2018

Limpieza y civismo

«¡Qué asco de ciudad! » «Vivimos en la población más sucia de…»Frases que escucho de continuo a mi alrededor.
Todo el mundo se queja de lo sucias que están las calles, de lo mal que se cuidan los parques y jardines y se culpa ¡cómo no! a los políticos y los empleados de la limpieza.
Ni la menor autocrítica a nuestras actitudes invicas. No nos culpamos de tirar colillas al suelo, huesos de aceitunas, papeles… De no recoger las cacas del perro, de permitir a los niños pegar voces y romper lo que les cae a mano…
No nos avergüenza poner verde al político de turno, o al policía local, o a la persona de la limpieza; sin embargo, no decimos ni mú si somos testigos de cualquier infracción que ocurre a nuestro lado.
Estoy descubriendo estos días cómo los contenedores de plantas se llenan de vasos de plástico, cajetillas de tabaco, bolsas de chuches… Cuando a solo dos pasos hay una papelera. Eso, por no hablar de cómo se arrancan las plantas y se las llevan o las dejan de cualquier manera sobre el pavimento.
¡Mas vigilancia policial! , reclaman algunas voces. Y yo me pregunto ¿ es eso lo que queremos? Un policía en cada calle o , peor aún, una cámara que me vigile? ¿Es preciso que vivamos en un estado de Gran Hermano – el de Orwell, no de la tele – para aprender a respetar nuestro entorno?
¿Aún no hemos meditado en que lo que hace falta es más sentido cívico, más educación ciudadana? ¿Es más eficiente la represión que la educación? Triste conclusión si decimos que sí.
Personalmente pago impuestos para ver limpias mis calles. Para que mi Ayuntamiento vigile y fomente los espacios bien cuidados...Y para que mi gobierno incluya una severa ley de educación que muestre a los niños que el planeta se salva cuidándolo y que les enseñe a reprender a sus padres si se muestran descuidados en sus deberes cívicos. Porque de verdad, no son los peques los culpables, lo somos los adultos.

jueves, 14 de junio de 2018

Obras


Tres meses. Tres interminables meses de martillos mecánicos, pala excavadora, hormigoneras, cortadoras y demás zarandajas usadas en construcción invadiendo la calle, emitiendo sus zumbidos y pitidos… Tres meses. Sonriendo a los curritos porque, a ver, ellos no tienen la culpa, hacen su trabajo; preguntando «¿cuánto os falta?» cada dos días con la esperanza de que la respuesta sea «Ya acabamos», pero no… «Antes del verano», dijeron en enero. Pasaste la navidad con los suelos embarrados porque era imposible subir a tu casa sin llevarte los restos de la obra en los zapatos: pasaste de limpiar las cristaleras porque el polvo inundaba los rincones con ahínco, pasaste de las pisadas por la lluvia que se aunó para hacer más complicado el asunto… y al fin llegó el buen tiempo y no pudiste abrir las ventanas porque ese pitido que te despertaba cada mañana y te impedía dormir la siesta, era un ruido estridente con las hojas de par en par.
Esa mañana te pusiste la ropa de deporte como cada día, antes de que llegaran, cogiste unas tijeras de podar… y les cortaste el cable del odioso motor que alimenta la maquinaria. Cuando hiciste el regreso los pillaste malhumorados, bufando de la mala gente que hace daño porque sí… y esbozaste una sonrisa perversa, de venganza. Pírrica, pero venganza al fin y al cabo.
¿Quien puede culparte? ¿A quién no ha desquiciado una obra?

jueves, 7 de junio de 2018

El instante


Esbozó una sonrisa tierna y alargó los dedos para deslizarlos, sinuosos, por el perfil de su rostro. Recorrió con parsimonia las arrugas de su frente, las que dibujaban tajos profundos alrededor de los ojos, las que destensaron los pómulos, las que rodeaban su boca. Acarició con amorosa lentitud el contorno del semblante conocido y depositó los labios en la ajada mejilla.
No le importaban los surcos que mudaron su rostro, ni las rojeces de la piel, ni siquiera la mirada opaca. Al mirarlo, ella sólo veía al hombre que la había llevado de la mano al colegio cada día, al que la estrechaba en sus brazos si lloraba, del que arrancaba una sonrisa con sus mimos. Su yayo. Su abuelo.
Aunque no la reconociera, ella tenía memoria por los dos. Lo abrazó, se fundió en un achuchón con él y el breve parpadeo de sus ojos le dijo que la había recordado; un instante, un segundo, pero a ella le bastó. 

 
 

jueves, 31 de mayo de 2018

Himno calabazón


(Letra de Mercedes Gallego y Jesús Mandly Manso)

 
Entre el Guadiana y el Ortiga,
abrazo de aguas y cielos,
la tierra rebosa vida,
allí se extiende mi pueblo.
Alma de las Vegas Altas,
fuego en que se funde el tiempo
con los ecos de nuestra historia
que proclaman a una voz.

Soy de Don Benito,
soy calabazón.
No es un titulillo,
es una emoción.
Soy de Don Benito,
esta es mi canción.
De tierra y pueblo,
de vida y con pasión
soy calabazón.

Cuando contemplo a mi pueblo
me siento tan orgulloso
de mis raíces, de su gente
y de su bello entorno.
No tiene playa ni castillo,
ni puentes ni catedral
pero a la Virgen de las Cruces
honramos con “la Velá”.

Soy de Don Benito,
soy calabazón.
No es un titulillo,
es una emoción.
Soy de Don Benito,
esta es mi canción.
De tierra y pueblo,
de vida y con pasión
soy calabazón.

En el “doblao” las calabazas,
pestiños en San Sebastián,
el choto de San Gregorio
y la hoguera de San Juan.
Quince de mayo, San Isidro,
Santiago y la Piedad
con la feria de septiembre
camino de “la Velá”.

Soy de Don Benito,
soy calabazón.
No es un titulillo,
es una emoción.
Soy de Don Benito,
esta es mi canción.
De tierra y pueblo,
de vida y con pasión
soy calabazón.

 En 2016 Jesús y yo compusimos este himno para una de las agrupaciones interesadas en realizar actividades de promoción de nuestro pueblo, No eres de Don Benito si..., con la inestimable colaboración y voz de la esposa de Jesús, Yolanda Leal. Ahora que se aproxima la fiesta de este año he querido recordar el episodio para que los "calabazones"lo memoricen y el resto de mis lectores lo conozcáis. La letra refleja nuestro paisaje y nuestras tradiciones. Espero que os guste.  He elegido la foto por lo mucho que nos representa la cigüeña a los extremeños...y porque es preciosa, qué diantres.

jueves, 24 de mayo de 2018

Madrid, 2065


¿Os imagináis cómo será la vida en el futuro si no frenamos el cambio climático? Una posible ( y factible) respuesta la da el meteorólogo extremeño José Miguel Gallardo en su primer novela, titulada « 2065»
Para contarlo utiliza el thriller como género, un thriller trepidante, que te atrapa desde la primera página.
Lo malo de la novela es que no te suena a novela, sino a realidad. Después del último invierno con temperaturas extremas en zonas donde no estábamos acostumbrados, de las lluvias interminables y los veranos «raros» que llevamos padeciendo, de la gente con enfermedades pulmonares, de la proliferación de alergias… hay que ser muy necio para no saber que el cambio ya lo tenemos encima. Lo que queda por averiguar es qué se va hacer para mejorarlo. Y si alguien lo va a hacer.
El libro refleja de maravilla los intereses creados para que nada se modifique. Las grandes compañías interesadas en que sigamos prefiriendo el petróleo por más que contamine frente a otras fuentes de energía. Pero vamos, eso es tan viejo, que así nos va. Yo lo aprendí, lo enseñé en la escuela, y ahora lo denuncio en el blog...pero a todos nos importa un pito mientras tengamos calefacción, aire acondicionado y demás lujos del primer mundo. Y si hay que comprar sus emisiones a los del tercero, que los pobres no necesitan esas cosas, pues se las compramos.
Los asiáticos ya llevan mascarillas por la calle, y aquí nos vamos acostumbrando a verlas en el paisanaje… Incluso se han inventado unos tapones nasales para respirar y que llamen menos la atención… Lo importante es no llamar la atención. No poner soluciones a lo que de verdad las necesita.
La Tierra se va a hacer gárgaras. Yo no llegaré a verlo ( espero) pero joder, me dan pena las futuras generaciones. Aunque estamos criando unos jóvenes tan conformistas y poco acostumbrados a montar el pollo, a no ser por tonterías sin fundamento, que mira… ¡qué cada mochuelo aguante su olivo!
Ah, de lo que iba esto es de que leáis la novela de Gallardo. ( No tengo el gusto de conocerlo por muy extremeño que sea, que conste, ni llevo comisión en su publicidad , que a veces el personal es muy mal pensado)
Se disfruta de la trepidante historia pero casi me quedo con la explicación que da al final acerca de los datos que utiliza. Son reales y están extraídos del quinto informe del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático).
El cambio climático tendrá consecuencias tan nefandas como el hambre ( la sequía amenaza a la agricultura) , la guerra ( el agua será un bien más valioso que el petroleo) y las enfermedades.
¿Realidad o ficción?
Como la semana pasada, lo dejo a vuestras mentes pensantes.


PD: Por favor, no dejéis de visitarme. Prometo estar menos solemne los siguientes jueves.