"Si pudiera dormir rodeándote con mis brazos, la tinta podría quedarse en el tintero" (D. H. Lawrence)

jueves, 18 de octubre de 2018

María de la O Lejárraga


Con motivo del día de las escritoras anduve curioseando páginas y encontré a esta mujer sorprendente, de la cual sólo me habían llegado rumores de que su marido la suplantó a la hora de firmar sus obras. Confieso que la primera intención fue denominarlo «capullo», pero tras investigar ya no estoy segura de si, aparte de interesado en dineros, se le pueden imputar más  cargos.
Conocí a Gregorio Martínez Sierra en mis libros de literatura del instituto y por entonces no se mencionaba que suplantaba su mujer .Espero que los encargados de los planes de estudio hayan modificado la referencia. Martínez Sierra fue un buen empresario teatral. Todo lo demás queda en el limbo de la duda. Firmó un documento donde declaraba la autoría de su esposa de la mayor parte de sus obras, pero también dijo que trabajaban al alimón, cual hermanos Quintero, Preston and Child, Eva Soler e Idoia Amo o las hermanas Urian. ¡Vete a saber!
De lo que sí estoy cierta es de que no fue por cobardía por lo que María no firmó con su nombre. Imagino que los retrógrados de la época no querrían editar la obra de una mujer. Ahora, a la contra, tengo un amigo que firma sus novelas románticas con nombre de chica ( extranjera, además) por sugerencia de la editorial. ¡Mundo de locos!
Perdón por el desvarío. Estaba con María. Nació en 1874 (¡ y falleció en 1974! ), en el seno de una familia acomodada , y por toda lógica, burguesa. O sea, que no les gustó que su hija escribiera. Sin embargo, era políglota y estudió Comercio y Magisterio. Viajó por Europa y conoció las ideas socialistas, convirtiéndose en una ferviente feminista y luchadora por los derechos civiles en general y de las mujeres en particular.
¡Imposible creer que una mujer así temiera publicar con su nombre! Más bien parece que mangoneó a su marido,porque si las cuentas no me fallan, se casó a los 26 años con un señor de 19. En esa época, chocaría. El caso es que , al año de matrimonio, empezaron a publicar y se llevaron como veintidós de «yo escribo, tú firmas» ¡Me hubiera encantado conocerla en persona y preguntarle por sus motivos reales! Publicó en revistas literarias, participó en obras teatrales (Gregorio dirigió el Teatro Lara), en guiones de cine... La nombraron diputada en el Congreso de la República y agregada de comercio en Suiza...Por supuesto murió en el exilio, en Buenos Aires, tras haber recorrido un montón de países y haber seguido escribiendo, ya con el nombre de María Martínez Sierra. ¡Incluso debió reclamar sus derechos de autor a la hija ilegítima que Gregorio tuvo con una famosa actriz ! Para escribir una novela con su vida, sin duda.
Me he limitado a daros pinceladas para que, si os sentís tan fascinad@s como yo, buceéis en las páginas de Internet y averigüéis más cosas. De verdad que María de la O las merece. ¡A mí me ha dejado con ganas de pillar una guija e invocar su nombre!

jueves, 11 de octubre de 2018

Con permiso de Carlos Goñi.


Odio la ensalada de verano y las luces amarillas que alumbran el extrarradio.
No soporto las tulipas de las lámparas que anidan en las mesitas de noche cada cuarto.
Odio las neveras donde nunca hay nada, aparte de agua del grifo en botellas de cocacola.
No soporto a la gentuza que tiene perro en invierno y en verano va a la calle porque sobra.
Odio a los violentos que golpean encubiertos por la ley a sus familias en sus casas.
No soporto los mosquitos ni las ratas y el olor a sucio del que no se lava.
Odio al que se juega sin escrúpulo ninguno su sueldo en una máquina del bar.
No soporto a los que acuden los domingos a la iglesia y luego el lunes son peor que Satanás.
No me gustan las cadenas ni los lazos. No me gustan las fronteras ni visados.
No me gustan los anzuelos ni las balas, ni la ley sin la justicia en el que manda.

¡Qué le voy a hacer ,si con razón o sin razón,
aunque tú me des la vuelta tengo el mismo corazón!

No soporto a los que dicen « la letra con sangre entra». Con la sangre yo no pienso negociar.
Odio a los torturadores, pistoleros y asesinos. Les deseo cien años de soledad.
¡No soporto a los que hablan, siempre a gritos, por el móvil nada más aterrizar el avión!
Odio a los gallitos de gimnasio porque siempre desprecian mi sudor.
No me gusta que me obliguen, sin brindarme explicaciones de porqué si o porqué no.
No me gusta ni que humillen a los toros ni la caza con hurón.
¡Qué le voy a hacer, si con razón o sin razón,
aunque tú me des la vuelta tengo el mismo corazón!

No soporto a los ases del volante que a volar a dos cuarenta le llaman su factor riesgo.
Me parecen reprimidos y egoístas porque exponen mi pellejo y tu pellejo.
No soporto a los perros de la guerra porque se corren disparando su cañón.
Odio a los discjockeys asesinos porque siempre me joden la canción.

Añadiría:
Odio a los que hacen del ruido su costumbre sin respetar a los demás.
Odio a los que ensucian el espacio ajeno y te miran con desprecio si les reprochas la verdad.
Odio a los que  educan a sus hijos sin valores.
Odio a los que presumen de chulos y se ríen de la humildad.
Odio a los que odian sin comprender cuán feo es el verbo odiar.


jueves, 4 de octubre de 2018

La belleza de las piedras






Siendo joven me regalaron un topacio engastado en un aro de oro. Llegado el momento, me desprendí de él sin el menor reparo. Sin embargo, cuando terminé mi trabajo en la escuela, recogí mi colección de cuarzos, piedras volcánicas, pizarras y demás y me la llevé a casa. Cuando he mudado de ciudad, mis piedras han venido conmigo. Pocas veces he comentado esta afición pero forma parte de mi naturaleza desde siempre. Igual que escribía desde pequeña, recogía piedras en el campo o conchas en la playa.
Me apetece contároslo porque en las dos últimas semanas de septiembre hemos tenido la oportunidad de apreciar en el Museo etnográfico de Don Benito una curiosa exposición. Se titula Camino de piedras y se la debemos a Michel Cerdan. Este francés, nacido en Argelia pero de orígenes españoles, recorrió durante unos meses de 2015 un itinerario histórico, el Camino Mozárabe, desde Granada a Santiago de Compostela. Recogió muestras de todo tipo, desde silex, cuarzos, pizarras... hasta cerámicas o ladrillos. Tomó nota de cada geolocalización y, de paso, relató su experiencia de cada lugar.
A mí me encantó. Si te sientes interesad@, puedes visitar su web, http://www.caminodepiedras.com/es/, y hacerte una idea. Quizá en cualquier momento aparezca por tu ciudad este proyecto y te apetezca vivirlo en directo. En todo caso, ahí os dejo la información.

jueves, 27 de septiembre de 2018

¡BASTA!


Tratar el asunto de la violencia de género me resulta complicado. Quizá porque me he movido en un mundo donde es el pan nuestro de cada día. En la marginalidad no es extraña la violencia, del género que sea. La depresión, las drogas, cualquier tipo de dependencia, convierten al ser humano en inhumano. No es raro que el hombre llegue sin un euro en el bolsillo y la pague con los que menos lo merecen, con los que dependen de él y a quienes se ve incapaz de proteger; como autodefensa, les destruye. La esposa, tan amargada como él, lo soporta  o le responde, pero es más débil y pierde.
Esa es la tónica más habitual; pero no es la única.
He conocido familias donde el maltrato se daba por hecho, como una acción normalizada. Cuando en clase expliqué que ninguna mujer, bajo ningún concepto, merece ser golpeada por su marido, una de mis alumnas, adolescente, se echó a llorar y me dijo con ira «¿Quieres decir que mi padre no quiere a mi madre?» No hicieron falta más palabras. ¡Jamás olvidaré su desconsuelo!  Era de etnia gitana, pero no viene al caso; en la marginalidad, la raza es lo de menos.
En la escuela luchamos por una mujer marroquí , para que se independizara de su marido maltratador, puesto que era ella quien aportaba los ingresos que llegaban a casa. Después de , incluso, ganar un juicio, volvió al redil. En la mezquita la dejaban de lado, en la calle la ignoraban, su comunidad en pleno la repudió. Su hijo varón, un mocoso que no levantaba un palmo del suelo, la rechazó.
Sociedad, religión, costumbres… Macho alfa venciendo sobre la mujer.
No obstante, esto que sigue pareciéndonos tan corriente, rompe los esquemas con el siguiente caso: mujer adulta, casada, con carrera universitaria, viajada y leída… Marido machista, con diplomatura, gustos violentos. Desprecio verbal ante sus amistades, actitudes arrogantes ( traeme, no te  pongas, no te juntes…), separación física de lo seres queridos.  Aceptación.
¿Comprensible? Para mí, no.
Por eso comencé diciendo que me resulta complicado el tema de la violencia de género, que no lo entiendo. No sé qué mecanismo lleva a la mente de una mujer a aceptar que otro ser ( padre,marido, hermano, hijo) la desprecie, la destruya psicológica y físicamente.
Tampoco entiendo que una mujer lo haga con un hombre.
Simplemente no comprendo que un ser humano destroce a otro, a alguien que aseguras querer. No entiendo el amor con golpes. No entiendo el amor con ironía y burla. No entiendo «dejarse querer» después de una primera vez.
Quizá soy demasiado afortunada y mi fortaleza me excluye de ese grupo.
En todo caso, para los que no tienen voz, o para los que no se atreven, o se limitan a susurrar, levanto la mía.
Alzo un clamoroso ¡BASTA! y sueño con que, algún día, el respeto impere entre los seres humanos.


Escribí este artículo hace unos meses para un medio que me lo solicitó, pero por desgracia, sigue más que vigente. ¿Hasta cuándo?

jueves, 20 de septiembre de 2018

Depresión

No es mi situación. En estos momentos estoy tan llena de proyectos que me falta el tiempo para concluir las mil cosas que quiero hacer. Pero sé de personas que están pasando un bache. Los motivos son variados. No a todos nos afectan los mismos asuntos ni del mismo modo. Pero sé cómo se sienten en general. Todos lo sabemos, supongo; la vida es larga y las etapas variadas. ¿Quién no pasó por una enfermedad, la ausencia de un ser querido, un desamor? ¿Quién no lloró por la falta de trabajo o el exceso de él?
Sin embargo, las malas rachas pasan. Y, si somos listos, nos hacen crecer. Nos ayudan a mirar el mundo bajo otra perspectiva y a saborear los buenos ratos con más intensidad.
No soy quién para dar consejos. Sé que sirven de  poco si uno no está motivado para sacar la cabeza del agua y respirar hondo. Lo que sí grito a pleno pulmón es lo que dice ese lema: NADA ES PARA SIEMPRE.  Ni lo bueno ni lo malo.
Como rezaba Og Mandino "Esto pasará también".

jueves, 13 de septiembre de 2018

Campeones...de emociones.


Es mi primera película de Javier Fesser. No he visto las demás porque no me han interesado. Y esta la he visionado sin prejuicios puesto que no identificaba al director con su curriculum. Lo digo después de haber leído algunas críticas en las páginas de cine con verdader asombro. ¡Hay mucha mala baba en el mundo! Te puede gustar o no algo, pero el modo de contarlo influye. Y yo, de haber visto algunas reseñas antes, quizá no le hubiera dado la oportunidad.
Miento. Con Javier Gutierrez en el reparto me arriesgo fijo.
De todas formas, ahora no solo la he visto, la recomiendo.
Si algo flojea (siempre desde mi gusto y mis entendederas) es la historia personal del entrenador, pero en fin, aporta sus dosis de comedia ( y algo de drama, sutil). El reparto estelar es el de Los amigos, el equipo que Gutierrez debe entrenar por orden del juez, por chulo y por prepotente. Paro, que no quiero meter la pata ( paso de decir spoiler). Los actores no son tales, según parece, sino personas con discapacidades varias. Trabajan de lujo. Han aprendido un papel que yo no sé si estaba hecho a la medida para ellos o han sido tan inteligentes de interiorizarlos y darles forma. Cada uno tiene su historia particular, aunque la presenten en retazos cortos. Pero oye, ¿ quién asegura que una comedia no sirve para hacer denuncia social? Porque, vamos, la trama da unos toques de advertencia que nos dejan pensativos un rato.
No puedo contar más sin fastidiar a quien no la haya visto; que serán pocos ya que en mi indagación he encontrado que ha llevado ante la pantalla a más de tres millones de espectadores y tampoco somos tantos los apasionados del cine, supongo. De no ser así ¿ por qué se cierran tantas salas? ¿Por qué es tan cara una entrada? Dejaré eso, que es meterme en otro berenjenal.
Si recomiendo la película es porque, sigue siendo mi opinión, no peca de ñoña en ningún momento; resulta super divertida; captas valores en personas que creemos discapacitadas y nos demuestran que lo somos nosotros, de sentimientos al menos. Es un gustazo el tramo final. Una lección de lo que es importante en la vida y lo que no.
Una de las críticas que leí decía algo con lo que me identifiqué. Transcribo: «Creo que es una película con tanta empatía que consigue hacernos conscientes de cómo nos ven los discapacitados a nosotros. Que hay una línea muy delgada y borrosa que a veces desaparece, y somos los capacitados los que estamos llenos de prejuicios y de miedo a lo desconocido». Yo no lo habría escrito mejor.


jueves, 6 de septiembre de 2018

¡Hola! Regreso con una curiosidad.


La Historia me resulta apasionante de principio a fin. Lo malo es que la conocemos tan fragmentada, nos llegan sucesos tan escogidos que, cuando topo con uno desconocido y sugestivo se me hace la boca agua.Eso me ocurrió cuando supe de la existencia de descendientes de japoneses en Coria del Río, un pueblo de la provincia de Sevilla.
Para los corianos no es ningún secreto, claro, pero que un amigo me envíe fotos de una excursión por Andalucia donde aparecen elementos japoneses alertó mi naturaleza curiosa. Y así me enteré de lo que ahora os relato a vosotros, por si os pica el interés también.
Al parecer, en octubre de 1614 una notable delegación, con un samurái llamado Hasekura Tsunenaga a la cabeza, asomó por el Guadalquivir para establecer relaciones comerciales con España (potencia hegémonica del momento para fastidio de ingleses, franceses y holandeses) y Roma. Fue recibida en Sanlúcar de Barrameda por el duque de Medina Sidonia, quien la trasladó a Coria del Río a la espera de «hacer una entrada triunfal» en Sevilla, la cual, según las crónicas, resultó tal cual se esperaba, un éxito.
Sin embargo, como a Hasekura lo que le interesaba era la corte, se trasladó a Madrid con un buen puñado de hombres. Los que se quedaron debieron sentirse super a gusto porque, cuando la expedición regresó con intención de retornar, siete años después, dijeron que nanai. Se les sumaron otros cuantos que tampoco debían tener muchas ganas de volver a Japón, lo cual se entiende porque la expedición resultó un fracaso. Según se dice «bajo cuerda», lo que querían comprar eran buques y armas pero ni el rey de España, Felipe III , ni el Papa Paulo V, estuvieron por la labor de negociar con ellos. Entre otras razones, el shogun Tokugawa acababa de prohibir el cristianismo en Japón y decretado la expulsión de los jesuitas, o sea que muy propicia no resultaba la empresa. Ya sabemos que, en aquella época, lo de la religión se lo tomaban muy a pecho. Bueno, y en esta también, ¡qué comentario más tonto!
Pero vamos, que el pobre Hasekura regresó de vacío, eso sí, bautizado. Ignoro si como condición sine qua non para presentarse ante el Papa o por verdadera devoción. Sin embargo, como buen samurái volvió a darle cuentas de sus intentonas al shogun y este no lo decapitó. Quizá se apiadó de su mal aspecto porque lo cierto es que murió un año después de algún tipo de enfermedad.
Para los muy interesados, recomiendo la página https://www.apuntesdehistoria.net/embajada-keicho/
Por supuesto, los que se quedaron en España se mezclaron con los andaluces , que nunca hemos sido los españoles de hacer ascos al asunto de "pelar la pava". Empezaron a nacer corianos con ojos achinados y proliferó el apellido Japón. Si hacemos caso a La Vanguardia, en un artículo refiere que unos 400 corianos descienden de aquellos vínculos. No está mal, en una población de casi 30.000 habitantes.
Aparte de la habitual invasión de japoneses en forma de turistas, en 1992 una delegación acudió expresamente a Coria para regalar a la ciudad una estatua de Hasekura y en 2013, el mismísimo príncipe heredero de Japón visitó la localidad y plantó un árbol junto al monumento. El equipo de rugby de la localidad se llama Samurais en recuerdo de dicha visita ( cito a Wikipedia).
Si me decís que este artículo no ha sido interesante...pues vale, respetaré vuestra opinión, pero a mí me ha parecido un estupendo regalo cultural compartir con vosotros mi apasionada investigación como reinicio de temporada del blog.
Gracias por leerme y bienvenidos a tintadreams.














jueves, 26 de julio de 2018

Nos vemos!!

Queridísim@s amig@s, un verano más dejo el blog a vuestra entera disposición. No os impongo la lectura semanal aunque os agradeceré que no me olvidéis. Ahí quedan los relatos, las reflexiones, las semblanzas, los microrrelatos que os leéis en un pispás, los poemas y las canciones imprescindibles. Espero que, en mi ausencia, os regodeéis en ellas.  
Volveremos en septiembre con nuevas ideas, vivencias y espero, mucha energía.  
Os deseo  un feliz, muy feliz, verano.

jueves, 19 de julio de 2018

DISFRUTAR EN VERANO

Disculpad que me atreva, como dice la etiqueta, pero me ha parecido buena idea ofreceros las novelas que he publicado hasta el momento, presentadas bajo el prisma de sus protagonistas. (Faltan tres que están retiradas por cambio de editorial) Todas ellas son, según las críticas,  una lectura amena. ¡Déjate sorprender! 

Soy Ana Beltrán y me he metido en un lío tremendo. Se me ocurrió solicitar un puesto de profesora particular de un adolescente  y me encontré con el pijo más descarado y adorable de Escocia. Sólo tiene un pero: odia a su tío. ¿Qué quien es él? Dylan MacDougall. ¡El hombre con más carisma que he conocido en mi vida! ¿Piensas que se me cae la baba con mi jefe? ¡Pues claro! Atrévete a conocerlo y luego me dices si no te pasaría lo mismo. 
Mi nombre es Brenda. Toda la vida he soñado con ser cocinera profesional y con que James MacDougall pusiera sus ojos en mí. Gracias a Ana pasamos juntos días inolvidables… ¡Pero las cosas no siempre salen como una las sueña! Diez años después soy una chef de prestigio y tengo un novio fotógrafo. James, por su parte, ha regresado de Estados Unidos convertido en duque y prometido a una multimillonaria. Sin embargo, ¿ por qué saltan chispas cada que vez que nos vemos? ¿Por qué él no desaprovecha para llamarme Mo fàil cuando estamos juntos?

 
Conquisté un castillo y perdí mi corazón. Ella lo defendió con saña pero ningún sajón puede enfrentarse al poder de Guillermo I y su ejército normando. Soy uno de sus barones y me he ganado la estima de mi rey hasta el punto de prometerme a su prima más querida. Sin embargo, lady Anne ha hecho estragos bajo mi armadura y me debato entre la lealtad y mis sentimientos. ¡Suerte que ella es intrépida y pondrá en jaque a medio Londres para salirse con la suya! ¿Su premio? Yo, por supuesto. 
 
Estoy enamorado de la mujer más complicada del universo. Le he ofrecido la luna, he puesto el mundo a sus pies, pero me ha dejado. Aborrece mi dinero y afirma que necesita encontrarse a sí misma. ¡Quizá tuve la desdicha de conocerla demasiado joven! Ella soñaba con trabajar en prisiones y provocar cambios sociales. Se ha ido con Carlos, su amor de adolescente, el chico perfecto, el que vive de acuerdo a sus ideales. Mi modo de demostrarle que la amo es esperar a que se dé cuenta de que el único hombre que necesita en su vida es a mí, Mario, su marido. 
 


Mi nombre es Dimitri. Viajo en un yate por aguas brasileñas con el archifamoso cantante Sasha Abbaci . Pero nos ha surgido un contratiempo que ha puesto a mi hermanito de un humor de perros. Hemos rescatado del mar a un bombón que asegura ser escritora y nos mete una bola que parece sacada del más entretenido libro de aventuras. Sasha no la cree. Yo sí, soy fan suyo...y ¡ diantres, está buenísima! De repente, empiezan a pasarnos cosas raras… ¡Parece que Sylvie Doumier no tiene tanta imaginación! Parece que alguien quiere matarla, sí. ¡No podemos dejarla en la estacada! ¡Claro que nunca imaginamos en qué embrollo nos estábamos metiendo!

jueves, 12 de julio de 2018

Falsos derechos



Centro comercial abarrotado. Acompaño a un familiar en silla de ruedas. Necesitamos pasar por el WC y pregunto a una de las dependientas. Su cara de estupor es total. Me crujen las neuronas porque estoy viendo una puerta al fondo, un poco tapada, eso sí, con la señal











Interrogo con firmeza «Tenéis, ¿no? Y ella
 « Sí, si, pero es que…. Perdone, pregunto a la encargada» Otra chica joven, muy mona y pizpireta me saluda.  
¿Sabéis que la mayoría de los minusválidos son invisibles? Los demás siempre se dirigen a las personas que los conducimos, como si ellos padecieran alguna deficiencia mental en vez de física. Más motivo de mosqueo por mi parte. Sonrisa de dentífrico por la suya. «Hola, Buenas. Me ha dicho X que preguntan por el servicio de minusválidos...Hay uno en el centro, en la planta baja...» La señorita Rottenmeier a mi lado parece Heidi . «Perfecto, ¿pero vosotros tenéis o no tenéis servicio adaptado?porque esa puerta dice que sí» Risas nerviosas. «Ya, sí, bueno, ya sabes...la normativa...pero en realidad lo usamos de almacén» Por si me quedan dudas, me lo enseña.
Pido la hoja de reclamaciones. Lo siento por la chica. Ella no tiene la culpa, es evidente. La empresa sí. Y los de inspección, más. ¿Les han untado para que firmen que la obra está hecha cuando en realidad es un decorado?
¡Visibilidad para los minusválidos! ¡Cómo se les llena la boca a los políticos con ese tema! Sin embargo, los bordillos son altos, los accesos mal construidos, las rampas con pendientes de mil demonios… ¡Un poquito de respeto, por favor! Son personas, pagan impuestos, tienen los mismos derechos que un ciudadano cualquiera. Que se note.