"Si pudiera dormir rodeándote con mis brazos, la tinta podría quedarse en el tintero" (D. H. Lawrence)

jueves, 1 de agosto de 2019

vacaciones

Un año más llega el paréntesis de las vacaciones. Cada uno que se las organice como guste, pero recordad, SIEMPRE con lectura a mano; en digital o papel, a elección  de cada cuál. 
Os dejo TODO  mi blog para que curioseéis si gustáis. Quizá a lo largo del año no habéis tenido tiempo y os habéis perdido algún artículo o algunas de mis locas reflexiones. Sabéis que , pinchando en los apartados de  la derecha , hallaréis todo lo publicado desde mis inicios: semblanzas, relatos, cuentos, reflexiones, poemas propios y ajenos, letras de canciones...Una opción más para que encontréis distracción. 
Por supuesto, volveré en septiembre, con muchas novedades y las pilas recargadas. 
Feliz verano a todos. 
Disfrutad de la vida, que solo tenemos esta.

jueves, 25 de julio de 2019

NO ES UN PROGRAMA CUALQUIERA


El pasado domingo, 21 de julio, se despidió No es un día cualquiera, tras amenizar durante los fines de semana de veinte “cortos “años a una audiencia que le hemos sido fiel por puro egoísmo. Con la periodista Pepa Fernández al frente y un elenco admirable de colaboradores hemos aprendido tantas cosas que hasta duele el recordar que ya sólo formarán parte del recuerdo.
Para quienes no hayáis tenido la suerte de conocer el programa de rne, deciros que los contenidos variaban desde la música ( de todos los géneros, incluida la clásica ) , hasta los libros o el cine, pasando por una defensa a ultranza del uso correcto del español . Pocos programas han puesto tanto énfasis en cuidar el idioma, defenderlo de extranjerismos, en mostrarnos la riqueza y el origen ( que se lo digan sino al Verba volant de Emilio del Río, las “Palabras moribundas” de Pilar García Muton y Alex Grijelmo, las “palabras encadenadas” de Jordy Fortuny, o al fascinante “Comunica que algo queda” de Manuel Campo Vidal )
No me costaba madrugar un sábado o domingo con tal de ensimismarme en las noticias meteorológicas de José Miguel Viñas, la lectura de la prensa de Josto Maffeo, el conocimiento de vinos de Sergio Sauca ( que no solo domina los deportes, visto queda) ,de cocina con Pedro Subijana. Disfrutar de la musica de siempre con José Ramón Pardo, de los avances científicos que traía Manuel Toharia, del estudio de la naturaleza y los animales, con Joaquín Araújo, del humor de Juan Carlos Ortega. Era fantástico entender las matemáticas con Clara Grima, conocer los entresijos de la Historia con Juan Eslava Galán, comprender las bases de la Economía con Miguel Ángel Mondelo, saborear la filosofía en pantunflas de Toño Fraguas, conocer los estrenos de cine y teatro con Jaime Azpilicueta, averiguar cómo le va al deporte femenino de la mano de Paloma del Río...Y más y más secciones maravillosas que han ido cambiando a lo largo de los años.
No han cambiado Nieves Concostrina y su desternillante Acabose ( jamás las noticias de muertos fueron tan irreverentes y divertidas) o las secciones de Andrés Aberasturi, con esa poesía que pone al expresarse.
tuvimos que quedarnos sin los apartados de José María Iñigo porque no nos quedó otra, pero ni Eurovisión volverá a ser la misma sin sus comentarios ni el programa de Pepa retomó su vitalidad sin sus chascarrillos. Ha sido una presencia siempre presente.
Les añoraré a todos, no cabe duda. Y aunque la vida sigue, lo hará con menos júbilo en las mañanas de los fines de semana.
Gracias a Pepa y todo su equipo por habernos dado tantos buenos ratos. Sé que soy una más entre los millones de escuchantes que su programa tenía, pero no he podido dejar de hacerles este humilde homenaje por los buenos momentos vividos.
LA RADIO ES MUCHO MÁS QUE COMUNICACIÓN, ES ESTABLECER LAZOS SENTIMENTALES.

PD: Mis disculpas a todos los que quedaron sin nombrar, que han sido muchos, como Forges, Leontxo García, Pancracio Celdrán, los Golden Apple Quartet, Daniel Samper... y tantos, tantos técnicos, sin nombre conocido pero con una estupenda labor a sus espaldas. Incluidos quedan.

jueves, 18 de julio de 2019

Una mirada




Me acabas de mirar con una sonrisa triste. Me acabas de mirar como si se fuera a acabar el mundo y nos estuviéramos perdiendo no sé qué. Me acabas de mirar y me he sentido desnuda. Otra persona. La verdadera. La mujer que se esconde tras una sonrisa amable para disimular el dolor que le atraviesa el pecho. Pero tú me ves. Lo sacas fuera de mí con una simple mirada. Y me pregunto quién eres.
Sentados frente a frente en el metro. Con tu pelo oculto bajo un gorro de lana y las manos enfundadas en guantes, con un gabán que no me deja atisbar qué escondes debajo, excepto vaqueros y botas negras. No interesa tampoco. Es tu mirada la que me aterra, la que socava mis cimientos al sentirme expuesta. Porque solo tú me ves. Un desconocido.

jueves, 11 de julio de 2019

Congreso literario.

¿Por qué recorrerse unos  cientos de kilómetros en   automóvil  para pasar apenas unas horas en un congreso de literatura romántica?
Para empezar, por el enclave. A Coruña es una de las ciudades más literarias del mundo. Sus calles están llenas de historia y su rumor del mar se mete en el corazón y solo se te sale por la boca si subes a lo alto de la Torre de Hércules...
Después, por las compañeras de viaje ( no meto a mi hermana, que es mi "baúl de la Piquer " y ella ya sabe cuánto valoro su apoyo). Las hermanas Ordiales, perdón, López Ordiales, son conocidas en el universo literario mejor que muchas escritoras, y con razón.  María José y Mercedes resultan un pozo de conocimientos en distintos ámbitos, pero por encima de cualquier consideración, son divertidas a rabiar. Les pongo una banda de honor a cada una.  Por cierto, si buscan piloto ( de coche o helicóptero), Mercedes Ordiales es su chica. Una jabata, de veras.
Pese a su pericia, el tiempo nos jugó en contra y  no llegamos a la exposición de la librería donde algunos compañeros expusieron sus trabajos; entre ellos, mi admirada Mimmi Kass, premio Terciopelo de este año. Menos mal que a Roca se le iluminó el bolsillo y nos invitó a cenar en un cuco local del centro y pudimos departir un rato. Es tan magnética que eclipsa a quienes la rodeamos, por muy cotorras o divertidas que seamos. Si alguien no la ha leído aún, que no se corte. Eso sí, un brindis a María José Losada por reunir un elenco de gente tan diversa a la mesa y por su labor al frente de eTerciopelo. Consiguió reunirnos a la sudodicha Mimmi, a Elena Bargues ( y su motero)  a Teresa Camellese y su inseparable Raúl, a Cris Trems ( para ser nuestro primer encuentro le dimos bien al pico; es encantadora), a Poppy García ( un desternillante descubrimiento recién llegado de Alemania), Lorena Escudero ( el ejemplo más claro de que ser  gamberra y madre de familia son tareas compatibles), Mencía Yano, quien nos socorrió sobre cómo comer esas judías picantes que nos puso cara de memos ... buena escritora y buen sentido del humor, las Ordiales, claro, y las hermanas ( Pérez) Gallego.
Al día siguiente, reunidas en el congreso, añoré la presencia de  buenas amigas que esperaba encontrar, entre ellas Maite Mosconi y Paula Roselló pero se saldó la pena con los abrazos a la organizadora del evento, Trinidad Palacios, la siempre didáctica Lydia Leyte ( si abre la boca, cierro la mía), la traviesa Silvia Barbeito ( le compré un libro que tiene casi más letras en el título que en el interior ), Elena Garquin , acompañada por su preciosa hija ( sí, Elena, se siente, es más guapa que tú; pero chica, está en la edad , es lógico), Ahna Sthauros , a quien perdono el nombre por ser medio francesa, pero me coló su trilogía de vampiros sevillanos en el corazón y hasta que los lea no pararé (  preciosas las portadas de Nere Gurutxeta, por cierto) , Úna Fingal a la que leeré  lo antes posible  y quien me explicó los entresijos de su seudónimo en nuestro primer desayuno ( bonito, bonito, lo del nombre, digo), Helena Nieto ( a la pobre, la juerga coruñesa le costó estar medio zombi todo el día)... 
Fijo que  me quedo a gente sin mencionar... ¡Lanzadme dagas si os fallé! Pero mostrad misericordia sabiendo que aún me recupero de la noche del sábado.   Tras terminar una impresionante jornada,  con comida de lujo en el Boavista del Sporting Club Casino, meter los pies en el congelado Atlántico sobre las arenas  de Riazor, cenar con risas, buen vino y la inestimable compañía de nuestras lectoras las hermanas Lore y Mina FC, además de la otra Lorena sin apellidos, calladita pero ávida de captar lo que nos rodeaba... acabé en un chiringo del puerto con dos licores de café que entraron como Dios, pero salieron con mis neuronas desperdigadas. Puede que el licor en sangre aún me dure. Eso sí, jamás olvidaré lo que allí se tramó y se debatió... ¡ni al pobre cojo que se tragó mis palabras sin comerlo ni beberlo!
IMPRESIONANTE.Sólo así puedo calificar al congreso de este año. Por eso se me puso el culo cuadrado y recorrí kilómetros y kilómetros. Pese al cansancio, mañana mismo repetiría.
Ah, se trataron temas de intenso interés en las mesas redondas, y se debatió muchísimo sobre el mundo de la novela romántica, y presentamos nuestras novelas, y se dieron a conocer  dos nuevos sellos, eTercipelo, de Roca, ya consolidado sin duda, y Tara, de Cazadores de ratas, en futura expansión. Pero vamos, eso es casi secundario. Lo importante fue la sintonía con la que  vibraron los corazones de gente que escribimos en novelas o blog, que hacen portadas, que autoeditan o prefieren la edición tradicional . Gente que AMAMOS la LITERATURA ROMÁNTICA   sobre todas las cosas.
El asunto del viaje de vuelta ya fue otra cosa. Más privada. Con un picnic en los jardines  del palacio episcopal de Astorga que  os pondría los dientes largos de habernos visto disfrutar en él con   la increíble Domina Corvorum ( Andrea para los amigos)  y sus preciosas hijas.
Lo dicho, un viaje IMPRESIONANTE.
Gracias a todos las participantes por alegrar mi verano.

jueves, 4 de julio de 2019

En A Coruña

ESTE JUEVES ESTARÉ DISFRUTANDO DE MIS COMPAÑER@S  EN CORUÑA, EN EL CONGRESO DE LITERATURA ROMÁNTICA ... PRÓXIMAMENTE OS CONTARÉ MIS EXPERIENCIA DEL EVENTO. HASTA ENTONCES!!

jueves, 27 de junio de 2019

Juego de damas.



 El primer fin de semana de julio lo pasaré en A Coruña, en el congreso de escritura romántica que se celebra desde hace unos años en tan bellísimo entorno. Será un placer volver a abrazar a antiguas compañeras y saludar a otras nuevas. Trinidad Palacios organiza unos eventos magníficos así que ya os contaré a la vuelta cómo nos ha ido.  Mientras, os dejo un pedacito de Juego de damas, novela que tendré el pacer de presentar,  para que vosotros disfrutéis también. 


NAVEGACIÓN , 2001
    Después de tres días de crucero, habían visitado La Goleta, en Túnez, que era la primera parada del itinerario; admiraron su arquitectura blanca, sus vistas impresionantes y su fina arena. Como no quisieron apuntarse a ninguna excursión, se limitaron a almorzar en un delicioso restaurante para turistas y a pasear por las inmediaciones del puerto, negándose con cortesía a las insistentes demandas de los tunecinos para que montaran en camello o se adentraran en los comercios de la zona.
   El siguiente destino fue Civitavecchia, donde realizaron una parada más larga para que los pasajeros visitaran Roma. Ellos permanecieron en el barco, agradeciendo el ambiente tranquilo de los salones y las piscinas de cubierta, ya que la mayor parte del pasaje optó por bajar a tierra.
   El tiempo transcurría con placidez. Los días se iban entre baños, comidas y copas, y por la noche, añadían bailes y más y más copas.
   Carla y Eva aprovechaban las siestas para sus encuentros furtivos. Habían logrado mantener a raya a sus acompañantes, pero llegó un momento en que ambos se rebelaron.
   Óscar entró un atardecer en el camarote de Eva cuando Carla se acababa de ir, y la sorprendió saliendo de la ducha. Muy serio, le tendió una toalla, pero no se apartó del frontal del lavabo donde se había acomodado. Su gesto era tan tenso que Eva temió que estuviera al corriente de la situación y le montara un número. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.
—¿Qué está pasando, Eva? —Su voz delataba cuánto le costaba estar allí, pidiéndole explicaciones; su nerviosismo se hizo patente al pasarse los dedos por el oscuro pelo con ademán mecánico—. Creí que al permitirme acompañarte en el crucero me estabas dando pie a algo. No sé a qué, exactamente. No estamos hablando de matrimonio, pero tampoco a solo meternos en la cama... Creí que te importaba. Sé que no quieres ataduras en tu vida, te lo he oído decir mil veces, pero, ¡joder!, al menos podrías disfrutar de una relación estable con alguien, ¿no? Y si no hay nadie en tu vida, ¿por qué ese alguien no podría ser yo?
   Tras la perorata se quedó inmóvil, con los brazos colgando a los lados y la mirada de perro apaleado fija en ella. Eva, aturdida, no supo reaccionar; buscaba por todos los medios no hacerle daño. Sin embargo, él no le dio tiempo a una confesión. Avanzó hasta tocar la punta de la toalla que sujetaba sus senos y susurró junto a su boca «No me rechaces», lo que la dejó paralizada.
Óscar apartó el paño, la cogió bajo los muslos y la subió al lavabo.  La piel de Eva estaba fresca, aunque al paso de sus manos y su lengua comenzó a calentarse.  Ella enredó los dedos en el cabello del hombre y atrajo su boca para devorarla en un frenesí jadeante.
   Óscar, aún con los pantalones de lino blanco y el polo azul marino puestos, se deshizo de los mocasines de una patada y se apretó contra el cuerpo desnudo de la mujer que deseaba; deslizó su lengua por el húmedo cuello, bajó hasta sus senos, succionó primero un pezón y después el otro conteniendo la sonrisa ante las manos de Eva, que se apresuraban contra su cremallera, bajándole los pantalones y los caros slips para buscar su miembro palpitante. Él gimió con su contacto, se apartó para tirar de cualquier modo el polo y volvió a saborear el
contacto de la suave piel femenina. Sus dedos se perdieron en el interior de Eva, feliz de hallarla dispuesta, mientras ella le mordía el cuello y se apretaba contra
su pecho, arañándolo más que acariciándolo con sus uñas pintadas. Durante un segundo se miraron a los ojos, castaño contra azul, y una sonrisa gozosa cruzó sus bocas antes de que Óscar la empalara por completo y ella le diera la bienvenida con un gemido ardiente.
  Óscar se regodeó en sus movimientos, viéndose a través del espejo entrar y salir de Eva mientras la espalda de ella se arqueaba buscándolo, seduciéndolo con susurros, hasta que el canal que lo abrazaba comprimió su sexo y le ofreció el placer de notar los espasmos de su compañera, y se derritió con él. Sin más espera, Óscar apretó la mandíbula, tensó los músculos y se derramó en su interior, cegado de felicidad.
  Pasado el momento de euforia, Óscar acarició los mechones sudorosos de Eva, besó sus labios con veneración y, sin preguntar, la cogió en brazos para llevarla a la ducha. Una vez dentro retomaron la pasión; se enjabonaron, se unieron bajo el agua fresca —él ya no se extrañó de sus carcajadas cortas, profundas— y, cuando lograron saciarse, se tumbaron sobre la cama y se quedaron dormidos.
   Aquella noche se les olvidó cenar.
   Nada más despertar, de madrugada, a Eva le asaltó el recuerdo de Carla. ¿Cómo le habría sentado no verla aparecer por el comedor? Sin duda Lance lo habría celebrado a lo grande, pero ¿y ella?¿Estaría dolida? La posibilidad de volver a hacerle daño como en el pasado le retorció las entrañas.
   La evocación de Alejandro se hizo tan vívida que se sentó sobre la cama y respiró hondo.
   Semejante desastre no podía volver a repetirse.

jueves, 20 de junio de 2019

Los jóvenes del Valdés.

Los que me seguís ya sabéis que formo parte del jurado que otorga el premio Castelo a la trayectoria periodística y de la comisión lectora del premio de periodismo Francisco Valdés. Es un honor que la concejalía de cultura me ofrece y que yo agradezco poniendo en valor todo lo que allí tratamos.
Este año el asunto ha estado pelín controvertido con la modalidad A del Valdés, la que premia a periodistas en activo, pero no es de esa de la que quiero comentaros porque recibe sobrada publicidad en los medios. Quiero contaros lo increíble que es premiar a chicos jóvenes que presentan sus trabajos con una ilusión bárbara, que se emocionan al recoger un premio como si fuera un Oscar, aunque sus textos apenas vayan a obtener difusión. Es por eso que me comprometí a darles visibilidad y os quiero contar.
Este año, 2019, la modalidad juvenil ha recaído sobre Belén Jiménez Postigo, de 19 años, estudiante madrileña de la Universidad Rey Juan Carlos. Presentó y defendió valerosamente ante el público asistente, su investigación “ La enfermedad del olvido: el Alzheimer”. Nos contó cómo, sin tener en su familia la problemática ni conocer a nadie con dicha enfermedad, se le ocurrió investigar los por qué, cómo , dónde, desde cuando… Y se lanzó a interpelar a profesores, profesionales de la sanidad e incluso neurólogos de prestigio. Que alguien tan menudo expusiese con semejante pasión sus descubrimientos, nos alentó a los demás a creer en el futuro de la juventud, a confirmar la idea de que el periodismo, aún con los avances que los tiempos imponen, está vivo y coleando. Que esta gente no va a permitir que el derecho a estar informados se nos coarte. Porque si brillante fue Belén, no se quedaron atrás sus compañeras de audiovisuales, las extremeñas Cristina Sánchez e Isabel Quijada Hernández. Ellas presentaron “La apuesta de tu vida”, un trabajo de denuncia de cómo las casas de apuesta han inundado nuestras calles, nuestras vidas, y se han convertido en algo tan natural como el mobiliario urbano. Lugares donde acceden jóvenes que se convierten en ludópatas, una de las mayores amenazas del futuro. Si ya es grave hoy , mañana será tremendo. Gente enganchada a una máquina, a una pantalla que te extorsiona sin que ni siquiera lo notes, una comedura de tarro tan peligrosa que arruina vidas y economías. Puedes pillarlo en You tube y te pasmará ver hasta qué punto han profundizado estas chicas en el asunto.
Si algún editor me lee, que no lo dude. Esta gente tiene gancho asegurado. 
Para mí es un orgullo conocerlas.


jueves, 13 de junio de 2019

La marea que nos atrapa


En estos últimos días he tenido la oportunidad de leer un excelente articulo que se publicó en el Heraldo de Aragón en abril del año pasado y quiero compartir con vosotros su contenido por lo mucho que me ha impactado. Según dicho artículo, Olof Palmer, primer ministro sueco, defendía, en los años 70, que el Estado debía sustituir a la familia a la hora de proporcionar asistencia en la vejez porque ningún ser humano debía depender de otro para tener un cuidado básico. Para mí, como española, el concepto de familia es tan diferente que me pasma que este político tuviera la lucidez de ver lo que se nos avecinaba. Los suecos siempre han sido muy independientes, parece ser, pero es que ahora, los españoles nos encontramos con problemáticas semejantes. Es una realidad que una parte considerable de la sociedad vive sola. Hay quién lo ha decidido porque sí y a quién se lo ha impuesto un divorcio, una viudez o , simplemente, una falta de pareja. Los hijos abandonan el nido, cambian de ciudad, no asumen la responsabilidad de cuidar de sus mayores como antes se hacía, la mujer ya no es figura obligatoria de “cuidadora”… mil motivos que llevan a que , en gran cantidad de hogares, sólo figure un titular.
Para mi asombro, leo que en Reino Unido se ha creado un Ministerio de la Soledad con el fin de afrontar una epidemia que afecta a nueve millones de personas. Al prolongarse nuestra calidad de vida, vivimos más, pero también resultamos más costosos en gastos sanitarios y sociales.
¡Uno de cada diez españoles confiesa sentirse solo en muchas ocasiones! Y no es porque no tengan gente al lado, es que a veces nos sentimos solos pese a estar acompañados.
Mientras nos exponemos cada día más en las redes sociales, sonreímos en los selfies, ensalzamos la cantidad de “amigos” que tenemos en todo el mundo, mostramos nuestros éxitos… nos encerramos en un autismo social que nos lleva a preferir mantener una conversación de chat con alguien que vive a miles de kilómetros que a charlar con la vecina del rellano aunque solo sea para tratar de lo cara que está la luz.
Estamos perdiendo calidad de vida aunque tengamos de todo. No nos sentamos en la puerta con los vecinos al llegar el verano, porque la mayoría ya vivimos en colmenas donde ni siquiera nos cruzamos en el ascensor; no “perdemos tiempo” con el tendero del barrio porque compramos en grandes superficies; no nos conoce ni nuestro médico de cabecera.
Ya sé que es una exageración. ¿O no? Pero mucha, mucha gente se siente así. Extranjeros en su propio barrio. Si no ¿ cómo es posible que tantos ancianos mueran en sus casas y se tarde un tiempo en descubrirlo? ¡Pronto pasaría eso hace unos años en mi calle! Todos los vecinos estábamos “al loro”unos de otros. Que también fomentaba el cotilleo, no lo niego, pero éramos como una gran familia. Me atrevo a decir que aún lo somos, incluso no viviendo ya en la misma casa.
Me desvío, disculpen. El caso es que los datos son abrumadores:
- La soledad supone mayor amenaza para el sistema sanitario que la obesidad.
- La percepción de soledad aumenta el riesgo de mortalidad de una persona en un 26%. La soledad real, en un 35%.
- La conexión social puede reducir hasta un 50% la muerte prematura.
- En Aragón hay 10.078 hogares formados solo por mayores de 84 años.
- 10 años de soledad suponen 7.000 euros de gasto al sistema sanitario, según un estudio del Reino Unido.

Por otro lado, está la soledad subjetiva de los jóvenes, la de los adolescentes, que por no sentirse “diferentes” se adaptan a relaciones tóxicas, a aceptar una pareja o unos amigos que en vez de valorarles, los llevan a situaciones de riesgo, físico o mental. También muchos adultos prefieren seguir con sus parejas estando mal con tal de no quedarse solos.
La soledad está mal vista. No se vende como independencia sino como que “los demás no te consideran” y eso avergüenza. De ahí que la gente disimule y presente solo su mejor cara, escondiendo la depresión latente que les llevará a comer de más, a abandonarse físicamente, a desconectar de familia y amigos… Es una especie de círculo malsano que lleva a preferir hablar con desconocidos antes que sincerarse con los cercanos. De ahí el éxito de organizaciones como el Teléfono de la Esperanza, al que muchas personas acuden con excusas que enmascaran el verdadero problema: necesitan comunicarse.
En algunas ciudades se están creados grupos de apoyo a los que la gente, va y cuenta sus cosas a los que se encuentran en ese momento allí. No son fijos unos ni otros, pero imagino que terminarán creándose lazos de amistad ( en mi cabeza no cabe otra cosa, quizá porque peco de “sociable”).
También es cierto que aún es pronto para alarmarse por estas situaciones, que nos suenan más americanas que españolas, o suecas, o inglesas… Quiero creer que la familia en España mantiene cierto nivel, que nos relacionamos mejor, que los abuelos se ocupan de los nietos y viceversa ( pese a que las residencias tiene lista de espera), que las amistades son a largo plazo ( no imagino mi vida sin las mías) y que la gente somos mas de tocarnos que de vernos por una pantalla. Ojalá no me equivoque. ¡Por si acaso, iré haciendo una huchita para que me cuiden cuando sea preciso!

Siento que este artículo me ha quedado flojo, que he tocado muchos palos sin profundizar en algunos de gran interés pero tampoco podía extenderme más, siendo éste un simple blog y no un periódico. Mi intención es dejar la situación sobre el tablero para que la penséis y saquéis vuestras propias conclusiones. Si os sentís interesados en el artículo base, buscad el número 785 del Heraldo Domingo/ 8 de abril de 2018.





jueves, 6 de junio de 2019

Regalo del cielo.






 ¿Puede ser Axel un regalo para el mundo y un infierno para Devon?
Axel está muy agradecida a las personas que la sacaron de las calles para convertirla en una dama. Tuvo la fortuna de que lord Birminghan la tomara a su cuidado y ahora vive feliz en Marion Hill acompañada por la hermana de su benefactor, la condesa de Valmont.
Devon Hunt, vizconde Dermont, es un aristócrata de vida disipada que odia profundamente a la joven y que nunca ha perdido oportunidad de zaherirla.
Si Axel es un regalo del cielo para los demás, para él es un hacha de guerra. Y Devon jamás ignora un desafío. Sin embargo, no está preparado para lo que Axel puede ocasionar en su corazón y en su reducido y frívolo mundo. ¿Descubrirá Devon Hunt el regalo que Axel esconde?


Ya, ya sé que esta novela la habéis leído muuuuucha gente, pero...¿y los que no? HQÑ me da la oportunidad de que Axel y Devon vuelvan a estar en el mercado, mejorada y muy, muy romántica. 

Podéis encontrarla desde hoy  a la venta en la propia editorial, en amazon y en cualquier plataforma, al módico precio de 2,84 euros. 

Sé que la anterior portada os encantaba pero esta me parece mucho más acorde con la historia y es realmente preciosa. Agradezco de corazón el trabajo realizado por Harlequín para dar visibilidad a mis novelas. Espero que la disfrutéis. 
Un abrazo, lectores. 

jueves, 30 de mayo de 2019

Intruse



    Durante unos minutos se sintió desconcertada, no ubicándose en la habitación, hasta que el cuerpo relajado de Dimitri sobre el sofá, cubierto solo con su bañador de la víspera, le hizo recordar. Descansaba como un bebé libre de problemas, con una almohada sobre la cara que impedía que la luz le molestara, aunque debía de estar haciéndole papilla las cervicales. Sylvie sintió un ramalazo de simpatía por él. Era un joven encantador. La noche anterior logró hacerle olvidar  la aversión que despertaba en su hermano y que la llenaba de vergüenza porque para ella era incomprensible. No era culpa suya hallarse allí y sentía haberles aguado la diversión —aunque Dimitri le confesó en un susurro que ya estaba agobiado con tanta paz—, pero no veía el modo de impedir la situación hasta que llegaran a un puerto. ¡Menos mal que al día siguiente, si los planes de los hermanos se mantenían, llegarían a Recife! Aquel era también el destino del Aires del Pacífico y podría demostrarles que no era una mentirosa; pero, sobre todo, recuperaría el control de su vida.
    Se dio una ducha rápida en el baño, recuperó su tanga rosa que estaba seco y oliendo al champú de papaya con el que lo había lavado, y reutilizó la blusa de la noche anterior. Como agradecimiento había pensado preparar el desayuno, así que bajó con cuidado las persianas para no despertar a Dimitri y salió al exterior.
    Un ruido insistente la llevó hacia la cubierta al aire libre y la visión de Sasha bajo el chorro de la ducha la dejó anonada para vergüenza suya. Su metro ochenta y siete de estatura, sus caderas rotundas sosteniendo una espalda fuerte y un abdomen plano le secaron la boca cual adolescente inmadura. Tenía los ojos cerrados y la cabeza apuntando al sol, recreándose en el placer del agua que lo refrescaba. Pero lo que la llenó de bochorno fue que estaba desnudo. Podía ver sus glúteos tan morenos como el resto del cuerpo, de lo que dedujo que hacía aquello muy a menudo, y lo peor era que ella se estaba deleitando con el espectáculo.
    Cuando tomó consciencia reculó, intentando pasar desapercibida, pero pareció que un sexto sentido se agitó en él, quien abrió los ojos y los clavó directamente en los suyos, sin volver el resto del cuerpo. Debió de comprender que la situación la incomodaba más que a él porque cogió una toalla del brazal de una silla y se cubrió las caderas sin molestarse en sonreír.
    —Buenos días. ¿Has descansado?
  —Sí, sí —tartamudeó sin lograr sobreponerse a la vista de semejante portento caminando hacia ella. Se retiró al interior farfullando una disculpa—. No quería interrumpirte. Iba a preparar el desayuno para agradeceros...
    Su mano, aún húmeda, la detuvo a medio camino.
   —¡Aguarda! Quiero... —Se notaba que le costaba decirlo y Sylvie casi lo prefirió antipático—. Me gustaría que nos concediéramos una tregua. Hasta mañana no llegaremos a Recife y el día es muy largo para andar con caras largas. No quiero que Dimitri se mosquee más conmigo. ¿Crees que podemos intentarlo?
    Sylvie se soltó suavemente, acelerados los sentidos al percibirlo tan cerca; enfadadísima consigo mismo por saberse vulnerable ante Sasha Abbaci como millones de mujeres en el mundo.
   —Por supuesto que podemos. —Forzó una falsa sonrisa—. ¿Te gusta el zumo de naranja? Vi que guardabais algunas en el frigorífico y a mí me flipa en ayunas.
    La sonrisa de dentífrico que le respondió la llevó a darse una vuelta aún más rápida.
   —Pues termina con tus cosas. ¡Ya me encargo yo!
    Se perdió en el interior del barco, negándose a aceptar que su corazón palpitara de aquel modo.



Os regalo una breve escena de Intruse, para ver si os abre boca tanto como a Sylvie la visión de Sasha bajo la ducha. Es una de tantas. Entre sus páginas encontraréis risas, aventuras y mucha acción. Ni que decir tiene que también sexo y amor. De eso se trata¿no? De pasarlo bien con su lectura. 
Saludos.

jueves, 23 de mayo de 2019

Yo estuve allí.


En este artículo pretendo unir dos universos dispares que, no obstante, la casualidad ha unido. Por un lado, felicitar a los alumnos y profesores del IES Donoso Cortés de Don Benito, por el espectacular trabajo sobre Auschwitz que han elaborado. Trataré más adelante de ello. Por otro, sobrecogerme ante la noticia resaltada en la radio de cómo la gente se hace selfies en dicho entorno. O sea, ¿vas al campo, te pones delante de un barracón donde gasearon a miles de personas, donde vivieron hacinados hasta morir de formas crueles, te compras una camiseta con imágenes del dichoso «pijama» y te haces la foto para decirle al mundo que estuviste allí? ¿Estoy exagerando o nos hemos vuelto locos? ¿La deshumanización es tan tremenda que sólo vemos un lugar y no un ámbito en el que el sufrimiento aún debe palparse en el aire?
Jamás he querido pisar un sitio así. Respeto a quien lo hace y veo la tarea realizado por esos chicos de instituto muy interesante porque realmente pienso que no debemos olvidar hasta qué punto el odio puede llevarnos a ser salvajes. Hay que luchar contra esas peligrosas teorías que dicen que esos campos son un montaje y que aquello no ocurrió. Tampoco me cabe en la cabeza que podamos dudar de ello, pero de todo abunda en la viña del Señor y la desinformación es muy mala. Incluso conociendo la Historia, quienes lo visitan regresan apesadumbrados. Un amigo me decía hace poco «Hay que verlo. No es igual mirarlo en las películas que pisar ese suelo» Y será verdad, pero en serio que no necesito acudir a un campo de exterminio para creer. Sufro bastante con mi profusa imaginación. Por eso, me parece más sorprendente lo de los selfies. Hacerse una foto de «Estoy aquí». ¿Podrás olvidarlo? Entonces ¿Para qué la haces? ¿Quieres compartir con el mundo lo atractivo o atractiva que eres en ese instante? ¿Te has parado a pensar en cómo te habrías sentido si te hubiera tocado a ti estar en ese mismo lugar, pero siendo un prisionero? Lo dejo a la reflexión. (No hablo de fotos; hablo de selfies, conste).
Ahora prefiero desmenuzar algunos de los datos de los estupendos paneles que los alumnos de los que antes os hablé han expuesto, primero a sus compañeros en el instituto y luego al resto de interesados, en el Museo Etnográfico.

Comienzan con el adoctrinamiento de la población alemana. En un cartel, se ve el horario de las chicas, en el cual las clases de geografía, canto o ciencia doméstica se alternan con las de estudio de la raza, higiene biológica y eugenesia – léase: Aplicación de las leyes biológicas de la herencia al perfeccionamiento de las especies vegetales y animales. También un juego de mesa llamado Juden raus (judíos fuera), en el cual cada jugador debe conseguir seis sombreros dando ideas de cómo expulsar a los judíos de una ciudad amurallada. Un entretenido monopoli, vamos.
Siguen los datos contándonos cómo en Auschwitz fueron asesinados 1.100.000 personas entre judíos, polacos, prisioneros soviéticos, gitanos, homosexuales, testigos de Jehová, etc. (Esto igual debería contar para que los israelitas actuales no monopolicen el exterminio y lo consideren una justificación del que ellos practican ahora con los palestinos. Lo cual deja en entredicho la idea de que de la Historia se aprende, por más que me duela)
Sobre las condiciones de vida, habitabilidad, enfermedades contraídas, torturas, experimentos salvajes, gaseado, etc, voy a pasar de largo ya que lo doy por sobradamente conocido. De no ser así, acudid a las redes, que contienen abundante información.
Pero sí quiero recalcar los 4 pasos que ellos han diferenciado: prejuicio, discriminación, exclusión y exterminio.
Con los tiempos que corren, las ideologías que toman vuelo estos días y los campos de refugiados… ¡Pavor me da imaginar un paralelismo!
¡Que la sensatez nos dé fuerzas!





jueves, 16 de mayo de 2019

Mujeres matemáticas


Maryam Mirzajaní, matemática iraní, profesora en la Universidad de Stanford. El domingo 12 de mayo, se celebró en su honor el día Internacional de las mujeres matemáticas. Maryam falleció a los 40 años como consecuencia de un cáncer, pero en sus pocos años de vida dejó un legado impresionante.

Ella es una de las mujeres que consiguió ver reconocido su trabajo y ser premiada por él pero hay muchas otras que apenas se « han colado» en los resquicios de la memoria.
¿Damos el paso de conocerlas?

Hipatía. Hija de uno de los hombres más sabios de Alejandría y primer nombre femenino que aparece en la historia de las matemáticas. Es recordada por sus comentarios acerca de la obra de Arquímedes, y por haber remplazado a su padre en su cátedra en la escuela de Alejandría. Los habitantes de la ciudad no comprendieron que asumiera semejante rol y la vieron como una hechicera. Más tarde fue acusada de influir sobre el gobernador para ponerlo en contra de los cristianos. En el año 415 fue martirizada y asesinada por un grupo de fanáticos encabezados por varios monjes.


María Gaetana Agnesi. Milanesa. ( 1718- 1799) Destacó en Lengua, Filosofía, Teología y Matemáticas. Al parecer, ocupó la cátedra de matemáticas y filosofía en la universidad de Bolonia por designación del Papa Benedicto XIV. Pero el reconocimiento le viene de haber escrito sobre el cálculo diferencial, en un manual que se tradujo a numerosos idiomas y es considerado la obra matemática de autoría femenina más antigua que se conserva. Terminó sus días dirigiendo un Hospicio, lo cual no resulta extraño teniendo en cuenta su vocación religiosa.


Sophie Germain. Parisina ( 1776- 1831). Presentó su Memoria en la Escuela Politécnica (donde le habían denegado el acceso a las clases) bajo seudónimo masculino. El profesor que la corrigió quedó tan impresionado que quiso «conocerlo» y fue lo bastante amplio de miras como para introducirla en su círculo de investigadores tras descubrirse el engaño. Pero nunca tuvo una preparación formal pese a dedicar su vida al estudio de las matemáticas. Mantuvo correspondencia con Gauss, el gran matemático alemán, parapetada en su alias y aunque obtuvo el reconocimiento de muchos de sus contemporáneos, también encontró detractores a su trabajo. Realizó importantes descubrimientos en el campo de los números, la física, la acústica y, sobre todo, la elasticidad.
En 1830, Gauss, profesor en la Universidad de Gotinga, la propuso para el Doctorado Honoris Causa, pero su sugerencia fue rechazada. El reconocimiento le llegó varios meses después de su muerte.
En la actualidad,el Gobierno francés concede el Premio Sophie Germain al investigador que haya realizado el trabajo más importante del año en matemáticas.


María Andresa Casamayor de la Coma. ( 1720-1780) En la Biblioteca Nacional se conserva el tratado de aritmética que escribió, con 17 años, bajo seudónimo masculino, como no podía ser de otro modo. Trata de las cuatro reglas básicas y sirvió para que los estudiosos posteriores conocieran las monedas y los sistemas de longitud, peso y superficie que se aplicaba en España antes de que se impusiera el sistema métrico decimal. 
 
Emmy Noether. ( 1882 -1935) Alemana, de ascendencia judía. Diestra en los idiomas, aunque su pasión eran las matemáticas, a las que decidió dedicarse pese a la oposición de la sociedad de la época y de las diferentes universidades. Su contribución fue fundamental para la física teórica y el álgebra abstracta. Científicos como Einstein la consideraron la mujer más importante en la historia de la matemática y, no obstante, debió recurrir a sus alumnos para publicar muchos de sus trabajos. 
 
María del Carmen Martínez Sancho. (1901- 1995) Primera mujer en conseguir el doctorado y la cátedra de matemáticas en España, en 1928, y la primera pensionada por la universidad de Berlín para profundizar en sus estudios y aprender nuevos métodos pedagógicos. Trabajó en institutos de Madrid y Sevilla.

Creo que con esta recopilación he abierto una senda para tod@s los que estéis interesad@s. Buscar más y mejor es fácil. Internet es un pozo sin fondo donde indagar. 
¡No os resistáis!