jueves, 10 de octubre de 2024

METERÉ EN UNA MALETA

 



Meteré en una maleta lo único que merece la pena acarrear:

tu mirada al escucharme, preñada de admiración;

tus besos, tus caricias.

Los ratos con los amigos,

las risas, las confidencias al calor del café.

Esas cartas que intercambiaba con mis niñas,

evidencias de sus gustos y deseos,

que me hacían añorarlas con locura.

Las serenatas de la pandilla

cada vez que cogía un tren a Badajoz.

El recuerdo de los rostros que amé y me amaron,

que son muchos.

Los crucigramas de mi padre, quizá,

y aquella cinta de Bosé que me compró.

Las manos y los ojos de mi madre.

No podré elegir ni un solo libro

porque son demasiados los que disfruté;

ni siquiera los míos merecerán la pena.

Y, cuando la cierre y emprenda el ineludible viaje,

notaré que pesa poco.

¡Todo se vuelve liviano

cuando nos enfrentamos al oscuro desconcierto

del futuro!

Pero erguiré la espalda y le saldré al encuentro,

satisfecha de este tiempo que viví.


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