No quiero volver a ti,
a las horas perdidas.
Me araña la garganta
el reflejo del sol
y me quema los dedos
la tinta del bolígrafo
mientras un falso reloj de tiempo interminable
roba mis horas.
No suena el teléfono.
La vida se ha parado.
En algún lugar la gente ríe
pero yo permanezco mutilada ante los libros.
(20- Abril -1988)

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