"Si pudiera dormir rodeándote con mis brazos, la tinta podría quedarse en el tintero" (D. H. Lawrence)

jueves, 5 de noviembre de 2026

JOSÉ MARÍA PEMÁN, "EL AZOTE DE LOS MAESTROS"

 

    Confieso no haber sabido de José María Pemán hasta que leí un artículo de Nieves Concostrina sobre su persona. Lo llamaba «el azote de los maestros» y, siendo como soy, maestra vocacional, me interesé de inmediato por el asunto.

    Yo recordaba su nombre de haberlo estudiado en Literatura, pero jamás supe de su perfil político. Ahora me estremece que, ni siquiera en Magisterio, me hablaran de él. Estudié del 81 al 83 del siglo pasado, ya en Democracia, y no hubo una sola mención a semejante «caballero». Claro que, viendo la cobardía institucional que aún permanece, tampoco es de extrañar. Aquellos habían bebido de las universidades y escuelas del franquismo, pero vamos, ¡es que ni una sola crítica! Así nos va, con falsas informaciones que la gente se traga sin pestañear.

    Lo que os cuento está confrontado, por si hay dudas.

    La depuración del magisterio dirigida por José María Pemán se articuló a través de la Comisión de Cultura y enseñanza, utilizando un aparato legal estricto basado en delaciones y juicios de conducta ideológica. El marco normativo definitivo se fijó con el Decreto del 8 de noviembre de 1936, el cual justificaba la purga afirmando que la escuela republicana había estado en manos de «ideologías disolventes» contrarias a la tradición nacional.

    Quienes peor futuro tuvieron fueron las mujeres, por supuesto, a las maestras se las evaluaba bajo un prisma estrictamente moral, religioso y de sumisión de género:

  • Criterios de «moralidad» implacables: Se castigaba con la expulsión el estar divorciada, casada por lo civil, convivir con un hombre sin estar casada, o incluso la soltería si los informes del párroco sugerían una «conducta ligera».

  • El estigma de la «mujer moderna»: Haber llevado el pelo corto, usar pantalones, fumar en público o viajar solas durante la República eran pruebas de «desviación moral y antirreligiosa».

  • Destrucción de la coeducación: La mezcla de niños y niñas en la misma aula fue prohibida de inmediato por considerarse pecaminosa. Las maestras fueron relegadas exclusivamente a las escuelas de niñas para enseñar «labores del hogar, maternidad y piedad cristiana».

  • Pérdida de la independencia: El objetivo del nuevo modelo de la Sección Femenina era devolver a la mujer al espacio doméstico.

    Esta Comisión entendió que para cambiar la mentalidad de las futuras generaciones no bastaba con cambiar a los profesores; había que erradicar todo el material didáctico previo: Se exigió la retirada de todas las bibliotecas escolares de cualquier libro de autores liberales, socialistas, científicos contrarios al dogma católico (como las teorías de Darwin) o que ensalzaran la democracia. Se eliminó la libertad de cátedra. Las editoriales católicas obtuvieron el monopolio. El Estado impuso un manual único obligatorio por materia para asegurar que todos los niños de España leyeran exactamente las mismas consignas. Los nuevos libros (como la famosa enciclopedia Álvarez en los años posteriores) reescribieron la historia. Se presentaba el golpe de Estado como una «Cruzada», se glorificaba el pasado imperial de los Reyes Católicos y el Imperio Español, y se eliminaba cualquier referencia a la ciencia moderna o al progreso social de libre pensamiento.

   Esta depuración destrozó las innovaciones educativas de la Segunda República y convirtió la escuela en un lugar de pensamiento único, de catolicismo integrista y disciplina militar.

    Por supuesto, las Universidades sufrieron el mismo tipo de represión. Aunque la purga comenzó en 1936 con suspensiones provisionales de empleo y sueldo, el golpe definitivo se articuló mediante el Decreto del 4 de febrero de 1939. Esta ley establecía que el profesorado universitario debía ser un modelo de «adhesión inquebrantable» a los principios del nuevo Estado. Cualquier mínima sospecha de simpatía hacia el laicismo, el liberalismo, la democracia o el marxismo conllevaba la pérdida de la cátedra de forma vitalicia. Más del 40% del profesorado universitario fue represaliado mediante la expulsión definitiva, la jubilación forzosa o el exilio.

   La inmensa mayoría de las grandes figuras de la ciencia y las letras españolas abandonaron el país para salvar sus vidas. Esto enriqueció culturalmente a países de acogida como México, Argentina o Estados Unidos, pero empobreció a España durante décadas.

   Aquellos que decidieron quedarse y tenían un perfil liberal sufrieron la muerte civil o la prisión. Un caso paradigmático fue el de Julián Besteiro, catedrático de Lógica, juzgado por un tribunal militar y fallecido en la prisión de Carmona en 1940. Otros científicos de primer nivel fueron degradados a trabajar en laboratorios privados o academias clandestinas, privados de sus laboratorios oficiales.

    Uno de los casos más trágico y simbólico fue el de Leopoldo Alas Argüelles (hijo del escritor «Clarín»), rector de la Universidad de Oviedo. Fue detenido por las fuerzas sublevadas y fusilado en febrero de 1937 tras un juicio sumario, debido exclusivamente a sus ideas republicanas y su defensa de la extensión universitaria para las clases obreras.

    Para rellenar las miles de plazas vacías, el régimen no utilizó criterios de mérito científico, sino de lealtad política y militar: Se dio prioridad absoluta a los «mutilados de guerra» del bando franquista y a los miembros de Falange o del Opus Dei. Las oposiciones a cátedra pasaron a llamarse popularmente «oposiciones patrióticas», donde el principal requisito era demostrar haber combatido en el «Bando Nacional» o certificar una moral católica intachable mediante informes eclesiásticos. La Iglesia católica asumió un control férreo del ámbito universitario a través del Sindicato Español Universitario (SEU), eliminando toda libertad de cátedra e investigación.

    Habiendo sido así las cosas durante cuarenta años, cómo fuimos tan ilusos de creer que «esa gente» había desaparecido y se había asimilado a la España de la Constitución. Es evidente que en la izquierda siempre pecamos de lo mismo, confiar en la bondad humana. Los franquistas se camuflaron como los nazis en toda América Latina , pero mantuvieron vivos sus ideales y su odio.

    A las pruebas de la sociedad actual me remito. 

 

        Este articulo lo escribí para el fancize Piedra, papel y molotov que dirige mi compañera Rebeka Bolaños, pero lo he considerado lo bastante interesante para reiniciar mi blog tras el verano. Se escuchan tantas tonterías en redes que un poquito de información veraz nunca sobra. 

    Saludos y bienvenidos a tintadreams. Que la paz de mi jardín y mi biblioteca os colmen el alma.  


jueves, 9 de julio de 2026

FELIZ VERANO LECTOR

 

Aunque todo momento es válido para leer, sin duda el verano nos proporciona tiempos más largos. Podéis echar un vistazo a los que recomendé a primeros de año, si me seguís y consideráis que tenemos gustos parecidos. Pero también podéis darme una alegría y dejaros llevar por las locas historias que mi mente creó. 

Aquí os dejo las portadas. 

















 

jueves, 25 de junio de 2026

PAPITIS

 

Según encuesta del CIS entre el 16 y el 18% de la población se confiesa católica practicante; el 37%, no practicante y el 40% ateos, agnósticos o sin religión.

Según la Constitución española, en su artículo 16.3, España es un estado aconfesional.

Pero...hemos tenido al Papa hasta en la sopa, en todos los informativos, en todas las cadenas públicas, en el Congreso. Le han besado el anillo los Reyes y los diputados, hasta el Presidente del gobierno ( ojo, ese rojo tannn peligroso y comunista); que lo hagan curas, monjas y todos sus acólitos me parece bien, pero que lo haga gente declaradamente aconfesional, me resulta de una hipocresía aberrante.

Poca gente se pregunta cuánto cuesta montar semejante despliegue, pero lo cierto es que muchos de esos millones se han pagado de nuestros bolsillos. Y, la verdad, me molesta un poquito.

No comprendo por qué vienen jefes de estado de otros países y se les recibe de lo más normal y viene el Papa y se monta este jolgorio. Porque es mentira que nos represente a la mayoría de los españoles, las encuestas lo dejan claro, pero aquí seguimos, sin avanzar un mínimo desde la época de Franco, con acuerdos que permiten a la iglesia recibir fondos públicos y mantener sus centros educativos bajo el falso titulillo de «concertados» para que sigan enseñando su rancia y clasista manera de ver el mundo.

Un señor que viene a defender la ayuda al migrante me parece perfecta, pero que se atreva a criticar el aborto y la eutanasia, ya me huele mal. No puede ser que, en pleno siglo XXI, llegue un señor con falda a decirnos a las mujeres qué hacer con nuestro cuerpo, ni si tenemos derecho a morir dignamente. ¡Cuánto mercader falso en cada encuentro! Jesús, dice el NT, sacó a los mercaderes del templo a latigazos. No me lo querría imaginar en estos tiempos, donde absolutamente todas estas pantomimas están hechas para vender.

No tengo nada contra este Papa, ni contra cualquier otro; simplemente insisto en que a mí no me representa; ni a mí ni casi a la mitad de la población española por mucho que hagan tanto ruido que parecen muchos. Suerte tienen de que seamos pacíficos y no nos liemos a insultos con ellos. Pero mi voz no la callan, porque para eso este es mi espacio y opino como quiero ( puede que no dure demasiado, al ritmo que van las cosas, con tanto desgraciado en contra de la libertad de expresión, y más si es de la mujer)

Me avergüenzo de unas instituciones públicas que no cesan de mencionar la Constitución como ley superior y luego van y se la saltan a la torera. Me avergüenza ver a gente coreando las consignas del Papa y mirando a los migrantes como desechos humanos, me avergüenza que se gasten millones en una visita cuando se podrían haber destinado a centros donde se les atienda con dignidad, pero claro, eso no «luce»tan bien. Me avergüenzan las comunidades gobernadas por el PP, como la mía, Extremadura, que pretenden averiguar las edades de los chicos para convertirlos en adultos y poder expulsarles con mayor tranquilidad, pero aplauden a León XIV cuando dice que «la dignidad humana no pierde valor al cruzar una frontera». Y, oye, ni se sonrojan.


Antes de apedrearme, recuerden el dicho del galileo: «quién esté libre de pecado, que tire la primera piedra»


jueves, 11 de junio de 2026

UN HOMBRE DE VERDAD, de Liteo Pedregal.


 

 

    Soy de esa generación a la que preguntaban a qué se dedica tu madre y respondíamos «sus labores», quizá por eso me he sentido tan identificada con la película de mi amigo Liteo Pedregal. La trama es muy sencilla: señor jubilado que se queda viudo y se da cuenta de que, en su trabajo sería un genio, pero en la vida real es un inútil de pies a cabeza. Por supuesto el guion nos ofrece mucho más, el largo camino que ha de transitar Guillermo (Carlos Olalla) para enfrentarse al hecho de que ha tenido a su esposa como una criada, que no todas las mujeres están dispuestas a servirlo con la misma admiración y cariño, que no sabe dónde están están las cosas en su propia casa, que es bastante nulo en la cama, aunque su mujer ( Imma Sancho) jamás se quejara, que la condescendencia con que sus amigos hablan de las mujeres esconden el más puro machismo.

    No podemos culpar al cien por cien de esas actitudes a Guillermo; en realidad es hijo de una época, de un momento histórico ( demasiado largo) en el que las mujeres fueron educadas para servir a sus maridos en todos los ámbitos: familiar, laboral y sexual. Ellas no importaban, los que traían el sustento a casa eran ellos y por tanto había que agradecérselo. El hijo del director me preguntó, sorprendido, por qué las mujeres nos habíamos reído tanto en ciertas escenas y tuve que explicarle que nos veíamos representadas en ellas, nosotras o nuestras madres, que las cosas antes eran así, pero él se quedó perplejo. Me gustó su reacción porque demuestra que los jóvenes ven la vida de otra manera. Aunque tampoco voy a pecar de ingenua: muchas parejas aún consolidan esa relación de poder; si no, no habría tanta violencia machista.

    Guillermo no sólo es un inútil al que dos mujeres ( Rosario Pardo y Natalia Dicenta) ponen en su sitio, también mantiene una relación de desapego total con su hija, Olivia Molina. Como ella no representó el papel que le había asignado y «lo desilusionó», le resultó más fácil romper el vínculo que buscar el diálogo. Será una adorable vecina, Rosario Pardo, quién servirá de puente entre ambos para que aprendan a entenderse.

    El guion tiene giros magníficos, que nos hacen reír, aplaudir (excepcional el discurso de Laura de la Uz) y enternecernos. No en vano ganó la Tesela de Plata en el Festival de Alicante días antes del preestreno en Madrid.

    La película llega a los cines de nuestro país el 12 de junio. Os recomiendo encarecidamente que la veáis, es una apuesta segura: el guion es muy bueno, los actores lo bordan y saldréis reconfortados de las salas.


Liteo Pedregal entra con Un hombre de verdad por la puerta grande de los largometrajes, pero no es nuevo en esto, a sus espaldas hay unos cuantos cortos, con excelentes premios.

Si no lo conocéis, dadle una oportunidad.