"Si pudiera dormir rodeándote con mis brazos, la tinta podría quedarse en el tintero" (D. H. Lawrence)

jueves, 11 de junio de 2026

UN HOMBRE DE VERDAD, de Liteo Pedregal.


 

    Soy de esa generación a la que preguntaban a qué se dedica tu madre y respondíamos «sus labores», quizá por eso me he sentido tan identificada con la película de mi amigo Liteo Pedregal. La trama es muy sencilla: señor jubilado que se queda viudo y se da cuenta de que, en su trabajo sería un genio, pero en la vida real es un inútil de pies a cabeza. Por supuesto el guion nos ofrece mucho más, el largo camino que ha de transitar Guillermo (Carlos Olalla) para enfrentarse al hecho de que ha tenido a su esposa como una criada, que no todas las mujeres están dispuestas a servirlo con la misma admiración y cariño, que no sabe dónde están están las cosas en su propia casa, que es bastante nulo en la cama, aunque su mujer ( Inma Sancho) jamás se quejara, que la condescendencia con que sus amigos hablan de las mujeres esconden el más puro machismo.

    No podemos culpar al cien por cien de esas actitudes a Guillermo; en realidad es hijo de una época, de un momento histórico ( demasiado largo) en el que las mujeres fueron educadas para servir a sus maridos en todos los ámbitos: familiar, laboral y sexual. Ellas no importaban, los que traían el sustento a casa eran ellos y por tanto había que agradecérselo. El hijo del director me preguntó, sorprendido, por qué las mujeres nos habíamos reído tanto en ciertas escenas y tuve que explicarle que nos veíamos representadas en ellas, nosotras o nuestras madres, que las cosas antes eran así, pero él se quedó perplejo. Me gustó su reacción porque demuestra que los jóvenes ven la vida de otra manera. Aunque tampoco voy a pecar de ingenua: muchas parejas aún consolidan esa relación de poder; si no, no habría tanta violencia machista.

    Guillermo no sólo es un inútil al que dos mujeres ( Rosario Pardo y Natalia Dicenta) ponen en su sitio, también mantiene una relación de desapego total con su hija, Olivia Molina. Como ella no representó el papel que le había asignado y «lo desilusionó», le resultó más fácil romper el vínculo que buscar el diálogo. Será una adorable vecina, Rosario Pardo, quién servirá de puente entre ambos para que aprendan a entenderse.

    El guion tiene giros magníficos, que nos hacen reír, aplaudir (excepcional el discurso de Laura de la Uz) y enternecernos. No en vano ganó la Tesela de Plata en el Festival de Alicante días antes del preestreno en Madrid.

    La película llega a los cines de nuestro país el 12 de junio. Os recomiendo encarecidamente que la veáis, es una apuesta segura: el guion es muy bueno, los actores lo bordan y saldréis reconfortados de las salas.


Liteo Pedregal entra con Un hombre de verdad por la puerta grande de los largometrajes, pero no es nuevo en esto, a sus espaldas hay unos cuantos cortos, con excelentes premios.

Si no lo conocéis, dadle una oportunidad.

jueves, 21 de mayo de 2026

FÁBULA DE BUITRES

 

 


 

 

    En un acantilado de afiladas rocas se acoplaron a vivir varias bandadas de buitres leonados. La de mayor tamaño decidió que su líder organizaría el territorio, pero tuvo que acceder a compartir el mando cuando una segunda se opuso; pactaron la alternancia y el resto no les contrarió. Durante unos años no hubo enfrentamientos porque la comida era abundante, pero llegó una etapa de carencias y la sintonía se rompió. Los buitres se peleaban en tierra y aire, se dedicaban a despedazarse unos a otros y los más débiles sufrieron la exclusión, el hambre y el frío.

    En medio del desaliento, nació un buitre blanco que, primero fue atacado por su disimilitud, pero logró sobrevivir a las burlas y las afrentas, y después empezó a ser admirado por su carácter alegre, tolerante y hospitalario; no tenía reparo en visitar a otros grupos de aves que habitaban más allá de los acantilados, en compartir su alimento con ellos y en trabajar en la construcción de otras sociedades. Los buitres más jóvenes empezaron a respetarlo como a un líder y a los mayores no les quedó más remedio que entregarle las riendas. Durante un tiempo, el buitre blanco consiguió que todas las bandadas compartieran los acantilados, las piezas que comían y volaran juntos. Pero la ira latía en el corazón de los mayores y terminó aflorando en el risco; surgieron de nuevo las peleas, la difamación y, quien había sido admirado, terminó abandonado por sus propios adeptos.

    El buitre blanco terminó sus días en soledad porque la maledicencia siempre arraiga en los oídos de los envidiosos y no existe nada peor para los ruines que un corazón limpio.

 

jueves, 7 de mayo de 2026

PARA FACILITAR LA VIDA AL CIUDADANO

 

El otro día se me adelantó mi querida Pilar Galán escribiendo sobre los contestadores automáticos y la rabia que genera hablarle a una máquina, pero me resisto a dejar en el tintero mi experiencia de las últimas semanas. Me las han dado por todas partes. Intenté conseguir cita en el SEPE para acudir a mi población y tras mil intentos, a diferentes horas del día, lo logré en una población vecina a veinte minutos en coche. Para los que vivís en grandes ciudades eso es normal, pero para las que lo hacemos en pueblo de cuarenta mil habitantes, no. No concibo que en mi oficina no haya hueco para tratar una urgencia, ni siquiera presentándome ante el buldog que protege sus puertas. No hablo por hablar; se puede realizar el trabajo, por ingrato que sea, con un mínimo de educación, pero cuando no se tiene y encima hasta se regodea en su «poder», pues se merece el apelativo. Antes había intentado hacer la gestión online, claro, que se supone sería más rápido, pero ilusa de mí, para ciertas gestiones no vale la clave pin, tienes que tener clave permanente o dni electrónico y ante mi carencia, me tuve que aguantar sin acceder. Lo bueno es que, en todas las páginas te dicen que use el método online «para comodidad del ciudadano», porque así se intenta facilitar el acceso a los organismos públicos sin tener que desplazarte. ¡Y una m….! Porque luego hay un teléfono, el 060, que «también» te facilita trámites...si consigues que te atienda alguien tras hablar con un teclado que te pide mil datos y te pone de los nervios. Me pregunto cómo lo harán ciertas personas que no tienen acceso habitual a un ordenador si yo, que sí lo tengo, me enfado hasta enviarles a freír gárgaras, cómo resolverán los trámites sin una cultura informática básica. De verdad que me gustaría echarme a la cara a esos listillos que deciden que un ordenador te atiende mejor que una persona.

Por otro lado, están las compañías telefónicas. La mía lleva prometiéndome el oro y el moro para que no les abandone. Un tipo me endosó un número de teléfono que no necesito porque así me abarataba la factura y resultaba absolutamente gratis. Bueno, pues no lo era. Lo he denunciado a la compañía de mil maneras y no ha habido forma, así que decidí hacerlo por WhatsApp para tener pruebas que presentar si los denunciaba a la oficina del consumidor. Y, lo admito, fui borde hasta el escándalo. Para empezar porque me jode que todos los que atienden el teléfono nos llamen «María» a las mujeres. ¿No tienes delante mi ficha y me estás preguntando el nombre? Pues me llamo Mercedes, Mercedes, recalco. La chica se disculpa como puede y me pasa con su compañera que, cómo no, quiere saber qué problema tienes, María. Otra a la que trato de pena, lo admito, pero me tiene frita esa despersonalización que hacen del cliente. Me jura y perjura que lo va a arreglar, pero que puede ofrecerme no sé qué milonga. Le digo que solo quiero que me arregle lo de ese número que no necesito y me vuelve a insistir, así que le repito que si no sabe solucionarme el problema que me pase con alguien que sí sepa. ¡Todo esto por mensajes! Me llevé media mañana y aún no sé si se ha arreglado porque insistió en que lo vería retirado en diez días. Y quiere hacerme una encuesta, encima, sobre mi satisfacción. Le dije que mejor lo dejara porque no le iba a gustar mi respuesta y, con todo, me la pasó. No respondí. No me da la gana, porque siempre aseguran que arreglan las cosas y luego es mentira. Hasta que no lo vea solucionado no pongo buena cara.

La deshumanización es inmensa en cuestión de trámites. Todo hay que hacerlo con cita previa, todo pasa por la frialdad de un contestador y la empatía es cero. Nos hemos convertido en cifras y letras sin caras, quizá porque así es más fácil jodernos la vida. Pero, por supuesto, de ese modo «nos la facilitan».


jueves, 23 de abril de 2026

POR MUCHAS FERIAS MÁS.

 

Hoy, 23 de abril, celebramos la feria del libro en todo el mundo. Al parecer, un escritor valenciano, Vicente Clavel, propuso a la Cámara del Libro de Barcelona celebrar una fiesta para promover la lectura y se escogió ese día por ser el del patrón de Cataluña ( y Aragón). Desde entonces, la tradición de unir flores y libros va pareja. La UNESCO, además, proclamó en 1995 este día como el Internacional del Libro y del Derecho de Autor. Se asocia la fecha con la muerte de Cervantes, Shakespeare y Garcilaso de la Vega. Me suena más a dato mercantil que real, pero así se cuenta.

En mi localidad se ha festejado la Feria del libro y las flores una semana antes, ignoro el motivo. Ha sido un evento bien organizado, con la participación de cinco librerías y dos floristerías, y ha contado con una significativa afluencia de público, de Don Benito y de poblaciones vecinas.

Han estado representados los distintos géneros literarios de la narrativa: juvenil, con Alina Not y Andrea Longarela; romántica, con Esperanza Mancera y quién esto redacta; histórica, con Reyes Monforte, Paloma Sanchez Garnica y Andrés Morillo; negra, con Marta Robles y ficción religiosa, con José María Zavala. Un buen elenco, al menos a juicio del público, que ha mostrado a todos los escritores una estupenda acogida. Hemos combatido con agua y abanicos el calor, pero contra las temperaturas poco se podía hacer.

Me ha ilusionado contemplar las filas de lectores aguardando a que sus escritores favoritos les redactaran una dedicatoria y para hacerse una foto con el / la elegido/a. Estas fechas suponen un subidón de autoestima para las personas que nos dedicamos a la escritura; es el momento de establecer contacto con quienes leen nuestras historias, con aquellos que se identifican con lo que tanto trabajo ha costado crear. Porque escribir un libro, del género que sea, no es sencillo; lleva implícitas muchas horas de documentación, redacción y corrección. Por eso es un placer que haya quien lo reconozca.

He disfrutado, sobre todo, con la gente joven, porque representan la esperanza de un universo lector en el futuro. (No voy a entrar en la dinámica de las editoriales en captar lectores a través de la imagen más que del contenido, porque a mí también me gustan esas portadas chulas y esos cantos coloridos; me queda la esperanza de que, tras tanta parafernalia, se aprenda a tener una actitud crítica y prime la calidad sobre lo «guay»que queda un libro en la estantería) Lo importante, hoy por hoy, es difundir la lectura.

También por eso, en este día, leeremos fragmentos de nuestro bestseller nacional, «El Quijote», en mil y una bibliotecas y Casas de Cultura del país. Porque está bien que recordemos que, ese pobre diablo no reconocido en vida que fue Cervantes, un español, fue capaz de crear dos arquetipos del ser humano universal tan bien diseñados como Alonso Quijano y Sancho Panza. El idealismo de uno, el realismo de otro. La lealtad como relación entre ambos; la locura y la codicia, la bondad y la diversión que desprende el texto… Un libro controvertido, difícil de leer a ciertas edades, pero siempre inspirador.

Para personas como yo, para quien la lectura es una actitud ante la vida, no hacen falta ferias del libro, pero para todos aquellos que sólo dedican un ratito a buscar novedades que luego leer en vacaciones, para los que no leen pero se dejan llevar por la curiosidad de hojear un libro o escuchar a «un famoso» en la plaza de su pueblo, sí que hacen falta esos espacios. Así que gracias a todas las personas que se han implicado en estos días para que los libros estén en las calles.

                        ¡Feliz feria!