"Si pudiera dormir rodeándote con mis brazos, la tinta podría quedarse en el tintero" (D. H. Lawrence)

jueves, 15 de abril de 2021

APROVECHADOS

 


   Vivimos tiempos complicados, nadie lo niega. Tiempos en los que nos sentimos vulnerables por todas partes. Y me fastidia que ciertas empresas se aprovechen de esa vulnerabilidad haciéndonos creer que sus servicios son imprescindibles.

   Les escucho todas las mañanas en mi cadena de radio y me ponen de mala milk. Me refiero a las compañías de asesorías jurídicas , esas de las que no puedes prescindir porque estás en ERTE o igual llegas a estarlo… O sea, que como el tema empleo está tan genial, pues tú te apuntas y así ya estás en condiciones de saber tus derechos y demás… ¡Que ellos van a evitar que te vayas a la p...calle si les pagas, vamos! Nooo, pero más informado , sí, por supuesto. Eso garantizado.

   Espero que la gente tenga más cabeza que los que hacen las campañas publicitarias porque, de verdad, entran ganas de darles cuatro voces. Hay organismos públicos que se encargan de informarte, pero claro, como en estos tiempos todo lo público parece estar en decadencia...¡Pues no! Lo que debemos hacer es exigir que lo público funcione, y no fomentar que haya que acudir a lo privado para defender nuestros derechos.

   Las otras que me ponen de los nervios son las de las alarmas para las casas. ¡Madre mía, es que los españoles en general vivimos en barrios como el Bronx? Robos ha habido toda la vida y ya no se puede dejar la puerta con una simple cadena, como hacía mi madre para que las vecinas entraran sin dificultad, pero de ahí a instalar una alarma porque “ ¡si la tienen todos los vecinos, nos van a venir a robar a los únicos que no la tenemos, que somos nosotros!” (oígase con voz histérica) ¿De verdad? ¿Se puede crear esa psicosis en el personal? ¿Hacernos mirar con prevención a cualquier desgraciado que no lleve chaqueta ( que esos sí que nos roban, pero más ladinamente), o a los extranjeros, que igual hasta son nacidos en España pero conservan sus rasgos de origen? ¿O pensemos que, con tanto desgraciado como ha quedado sin vivienda, ahora se nos van a meter de okupas en nuestra casa? Crear semejante clima de desconfianza hacia el prójimo me parece una canallada.

   Las empresas que florecen con esos temas, estarán en su derecho, no lo niego, pero me repugnan. Porque se aprovechan del miedo, de los temores más profundos de una sociedad que, con la dichosa pandemia, está en constante equilibrio entre lo que está bien y está mal, entre lo que se puede y no se puede hacer. Son propaganda para fomentar la cobardía y no, no estoy de acuerdo.

   En momentos difíciles es cuando el ser humano debe sacar lo mejor de sí mismo y ser solidario, honesto, compasivo, confiado, leal, amable...Luchador.

    Te invito a meditarlo.






jueves, 1 de abril de 2021

Experiencia hospitalaria


 

    Estuve ausente de las redes varios días porque pasé a formar parte del nutrido grupo de desafortunados que engrosan las listas de “acompañantes hospitalarios”. Es curioso que parezca una suerte que te dejen estar con tu familiar enfermo cuando tu vida se limita a estar encerrado en una habitación, a comer alimentos que dejan mucho que desear de una cafetería ( si no de una máquina expendedora) y a intentar dormir en un sillón que alguien diseñó con idea de no usarlo jamás en sus propias carnes. Pero lo cierto es que sí, que la tranquilidad de hablar de tú a tú con los médicos y de colaborar en las necesidades básicas de esa persona que quieres, hace que merezca la pena.

    El maldito covid nos ha complicado la existencia también a quienes no somos enfermos ni personal hospitalario. Para empezar, te hacen la prueba del bastoncito y solo pasas si eres negativo. Me parece perfecto. Toda prevención es poca. Por eso no entiendo que haya descerebrados que aprovechen los momentos de máxima afluencia en un hospital para colarse y sustituir a otro familiar sin pasar por dicha prueba. Se convierten en bombas ambulantes. Y así infectan una planta con el consiguiente perjuicio para trabajadores y pacientes. Unos deben hacerse pruebas y otros se quedan sin acompañantes. Y encima se encrespan los ánimos y se escucha de todo. Lo he vivido. La gente es muy mala y suelta en redes lo que le pasa por la boca sin dejar que la mente lo procese antes.

    Pero en fin, así son las cosas y así somos los humanos. Esos que Rousseau consideraba buenos por nacimiento aunque la sociedad después nos corrompiera. No sé qué decir. Con un punto de chaladura creo que nacemos.

    En cuanto al personal, debo quitarme el sombrero ante muchas mujeres que lo dan todo en su turno, sea cual sea. Están al pie del cañón mañana, tarde o noche. ( ¿Por qué la mayor parte de las enfermeras, auxiliares y limpiadoras son del mismo género? ). Mi agradecimiento para Paloma, Toni, Pamela, Inés, Matilde, Ángela y aquellas cuyos nombres desconozco. Y mi desagrado hacia esas otras que se escaquean “porque no es la hora de” o te tratan de malos modos como si fueras una turista incómoda en una pensión familiar. Por suerte fueron las menos, pero desmotivan al resto de compañeras porque les toca realizar doble faena y ya de por sí son pocas y con escasos medios. A esas, como bien murmuró una de las “buenas”, más les valdría jubilarse y dejar la plaza libre para las que sí quieren trabajar, que son muchas y dispuestas. Entiendo que la gente se “queme” en un oficio tan crudo, pero tratan con personas, no con seres inanimados así que, cumplan o lárguense. Que lo suyo es poner quejas por vía oficial, pues sí. Pero pocas veces nos complicamos la vida, con la esperanza de un alta que nos saque de ese entorno. Y si lo hacemos, recibimos un papelito con disculpas estereotipadas que tampoco solucionan demasiado.

    Termino con un efusivo agradecimiento a las integrantes del equipo de paliativos. Por su dedicación , cariño y aliento. Profesionales que hacen su trabajo con humanidad, conscientes de los delicados momentos que una familia pasa cuando las cosas se ponen feas. Gracias por no rendirse, por apoyar, por esa sonrisa oportuna...Si amas tu trabajo, lo transmites. Ellas lo hacen. Noemi, Ana, Petri. Gracias.


    Un abrazo especial para Guillerma y Amparo, excelentes compañeras de habitación, por facilitar nuestro bienestar y mejorar nuestro ánimo. Mis mejores deseos para ellas y sus circunstancias.




lunes, 8 de marzo de 2021

8 de marzo

 

Rompo mi hábito de publicar los jueves porque hoy, lunes, es un día especial para mí y todas las de mi género.

No me considero una feminista exaltada de las que piensan que somos mejores que los hombres y debemos reivindicar nuestro lugar en el mundo. Somos IGUALES que ellos, en derechos y deberes, aunque es bien cierto que a lo largo de la Historia se nos ha machacado tenazmente en todos los sentidos, físicos e intelectuales.

Agradezco a todos los hombres (han sido muchos) que han apoyado a las mujeres a conseguir derechos fundamentales, pero, sobre todo, agradezco a esas mujeres que soportaron privaciones de libertad, humillaciones y violencias varias para que, ahora, nosotras gocemos de un estatus de igualdad. Me duelen las mujeres que, por alcanzar derechos básicos, murieron por defenderlos. Me duelen las que aún lo hacen. Porque excepto en el primer mundo, en el resto las cosas siguen siendo igual.

Toda esta reflexión es una obviedad que no nos lleva a nada nuevo, lo sé. Pero es que se nos olvida, en la vorágine del día a día, que muchos derechos se van perdiendo, a veces con la excusa del “bien común”. Se culpó a las manifestantes del año pasado de haber contribuido a propagar el virus que se ha convertido en el rey de las noticias y el demonio de nuestra salud y economía, y por eso este año nos obligan a “quedarnos en casa”. Me entristece un poco que no hayan recordado los gobernantes que la sensatez caracteriza a nuestro género, y que, de habernos dado una oportunidad, quizá esas manifestaciones hubieran sido cuidadosas, con distancia y mascarillas, como lo han sido la de tantos colectivos que llevan manifestándose por sus derechos estos últimos meses. Pero bueno, da igual, lo importante es que las mujeres llenemos los espacios que nos corresponden con nuestra presencia virtual, dejando claro que nos queda mucho por lograr y, peor aún, mucho por recuperar.

La juventud tiene un futuro de color crudo con lo que estamos viviendo, pero somos nosotras quienes debemos aportarles esperanza y recordarles que hubo tiempo así de malos y se salió adelante. Las mujeres del movimiento feminista sonreirían con orgullo al ver cómo, hoy, millones de mujeres trabajan en casi todos los oficios, alcanzan cuotas de poder y tienen capacidad de decidir sobre su educación, sus relaciones sexuales y otros asuntos que solo a ellas les compete.

Hemos pasado de poder votar a poder decidir.

No obstante, no olvidemos la fragilidad de los derechos. En el trabajo somos competentes y reconocidas (excepto por esos energúmenos que aún nos desean de regreso a casa y con la pata quebrada, pero que les jodan, que para lograr ese negro futuro, tendrían antes que exterminarnos a muchas). Sin embargo, y ese es el verdadero motivo de este artículo, el otro día me topé con un cartel que me resultó verdaderamente feminista. Rezaba: NO te hace mala persona: no estar siempre de buenas. Poner límites. Priorizar tus necesidades. Decir que no. Ser tú misma. Cambiar de opinión. No estar de acuerdo. Buscar tiempo a solas.

¿Por qué me pareció importante? Porque ese es nuestro punto débil. Las mujeres tendemos a luchar como leonas por nuestros derechos, pero poseemos esa capacidad de dejar que los sentimientos nos ganen. Por la gente que amamos lo damos todo y se nos olvida que el equilibrio perfecto para continuar en la brecha somos nosotras mismas. Ser asertivas es lo que más nos cuesta. Y, mira por donde, es la cualidad que nunca debe faltarnos para ser quienes realmente somos.

Sin saber estar, sin ponernos las primeras de la lista (lejos de ese sentimiento de culpa llamado egoísmo que nos han inculcado con mentiras de iglesia), no conseguiremos la firmeza y la fortaleza que hace falta para construir un mundo mejor a nuestro alrededor. Para nosotras y para los que vienen detrás, ellos y ellas.

Ese es mi mensaje hoy, en el día de la mujer trabajadora (absurdo pleonasmo, cuando no hay mujer que no sea trabajadora) : Quiérete de todo corazón. Lucha por ti y tu felicidad. De ese modo, harás del mundo un lugar mejor.

jueves, 25 de febrero de 2021

Por si acaso

 

Querida Sammy:

Esta es mi carta de San Valentín. No pensaba escribirte ninguna, pero no quiero perder mi oportunidad. Después de pensar ayer largo rato, deduje que hoy vas a recibir un montón de cartas de enamorados, porque cada día estás más guapa, y si lo veo yo, seguro que también lo ven todos los demás. Así que no quería que faltase la mía.

Te confieso que, nada más verte en la clase de tres años, me enamoré de ti. Me fascinaron tus trenzas rubias y tus ojos azules. Yo sólo conocía gente morena de ojos oscuros y tú me pareciste un hada del Reino de Fantasía. Conseguí que te fijaras en mí y ahora somos los mejores amigos.

Mi hermana dice que aún es muy pronto para pedirte que seas mi novia, que tengo que esperar a tener su edad más o menos. Ella tiene dieciséis y entiende mucho de estas cosas. Además, es la mejor guardando secretos. Sé que no se lo va a contar a nadie, por eso hablé con ella. Bueno, por eso, y porque necesitaba consejo de alguien con experiencia.

Así que, Sammy, quiero seguir siendo tu mejor amigo, pero también me gustaría que cuando llegue esa época de los novios, me tengas en cuenta, a ser posible, como el primero de tu lista.

Con todo mi amor. Siempre a tu lado.

                                                   Ethan

 

Esta carta no es mía. Pertenece a Isa ( Isabel María, por  empeño de su madre, que parece tener fijación con los nombres compuestos) Lobato Jiménez. Concursó en Cartas de Des/ Amor bajo el seudónimo de Kaoche y, como ella es canaria, pensé que se trataba de algo relacionada con las islas, pero por más que busqué no hallé el significado. La carta me gustó tanto por su frescura y la dulzura que desprende que me atreví a iniciar un contacto, y lo cierto es que hemos congeniado muy bien por correo electrónico. Ahora sé que Kaoche es el nombre de la diosa del caos y la noche, y que se lo inventó su amiga Susana. 

Isa tiene un blog, Cuenteleando, https://cuenteleando.blogspot.com/, del que ya soy seguidora. Ha resultado una persona encantadora y, como la creatividad hermana mucho, me ha autorizado a mostraros  su carta. Aquí la tenéis. Espero que la disfrutéis tanto como yo.