"Si pudiera dormir rodeándote con mis brazos, la tinta podría quedarse en el tintero" (D. H. Lawrence)

jueves, 19 de marzo de 2026

CARTA GANADORA VIII CERTÁMEN : LLUVIA DE VIOLETAS.

 

Querido Mariano:

Anteanoche volvió a llover en mi habitación. Llevaba un rato dormida cuando noté un roce en la mejilla. Después otro y otro y otro más... A tientas ―con cuidado de no tropezar y tirar el vaso con la dentadura postiza de mi compañera―, busqué la linterna, aquella que compramos hace mil años en Andorra, la encendí y encontré mi colcha cuajada de violetas. ¡Ya sabía yo que no te olvidarías de mi cumpleaños! Aunque no sé cómo haces para atravesar el techo; bah, seguramente a los de ahí arriba os resultará pan comido.

En fin, a lo que voy: ¡si supieras qué ilusión me hizo! No como durante mi primera noche en la residencia, cuando los chicos decidieron traerme aquí, donde tú y yo juramos no entrar nunca; decían que mi cabeza no andaba muy bien y, además, era un gasto inútil mantener una casa tan grande para mí sola. ¡Buf! ¡Cómo lloré aquella noche! Y tú también, desde lo alto, bien lo sé, que llovió sobre la manta un chaparrón de lágrimas y hube de dormir tiritando, arrebujada entre sábanas empapadas.

Bueno, la cuestión es que ayer, cuando entró el primer rayo de sol por la ventana, me levanté sin hacer ruido, procurando no despertar a mi vecina de cuarto, y guardé las violetas bajo el colchón, junto con los copos de nieve, perlas, estrellas, algodones de azúcar, plumas de ruiseñor y caramelos que haces llover en el dormitorio algunas noches.

Por cierto, hablando de caramelos: ten mucho cuidado con esas cosas, uno le cayó a mi compañera en pleno ronquido y casi se atraganta la pobre. Aunque semejante mujer me tiene con la mosca detrás de la oreja: le enseño tus regalos caídos del cielo y la tonta de ella se empeña en no ver nada y asegurar que estoy como una regadera. Por si acaso, no pienso mostrárselos a las cuidadoras, no vayan a tomarme por loca y atiborrarme de pastillas.
Te haré llegar estas letras por el método de costumbre: cuando vaya al cuarto de baño la curiosona de al lado, aprovecharé a subirme sobre la cama y, de un salto, colgaré la carta en la lámpara del techo: así la tendrás más cerca y llegarás a cogerla sin problemas.
Y, sobre todo, te pido un favor: no dejes de mandarme flores, azucarillos, onzas de chocolate... cualquier cosa. Saberte velando por mí es el único aliciente en esta cárcel de la que solo la muerte podrá librarme algún día. Por cierto, si tienes influencias en esas alturas por las que andas, pregunta si puedes llevarme contigo. ¡Te echo tanto de menos!
De buena gana dejaría la ventana abierta para facilitarte la entrada, pero está cerrada a cal y canto desde la tarde en que, deseando aproximarme a ti, quise trepar al pino plantado al otro lado del cristal.
Pero, oye, como para los ángeles no hay nada imposible, quedo a la espera de que, una noche, pases a través del tejado, rompas las cadenas de impotencia y desesperanza que me mantienen atrapada en esta prisión y me subas para siempre al mundo ideal donde vives. Y, juntos de nuevo, haremos llover sobre la tierra la felicidad que tu fallecimiento nos robó hace ya dos años, tres meses y seis días.
                                                        Julia

 

 

 

María Nieves Ángulo, ganadora de esta VIII edición

La autora de la carga ganadora, María Nieves Angulo, es Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad del País Vasco. Como escritora ha ganado numerosos galardones en diversos certámenes de relatos y microrrelatos a lo largo de casi treinta años; por citar algunos, estos últimos meses ha obtenido el primer premio en el Concurso “Viajeros en el tiempo. Eduard Toda i Güell”, organizado por el Museo Arqueológico Nacional, y el segundo en el IV Concurso de Relatos de la revista “Con mucha gula”. Así mismo, es autora de varios libros de cuentos infantiles protagonizados por un chow chow llamado Cuki y sus dueños; se trata de tres volúmenes en los que, mediante el humor, se exponen conceptos básicos de Historia Universal y cuyo título es “Cuki a través de la Historia” (Editorial Círculo Rojo, 2021).

 

jueves, 5 de marzo de 2026

UN AÑO MÁS, ALZANDO LA VOZ.

 

    Principales conflictos y zonas de tensión activos a inicios de 2026:



    Sólo hay que tener un poco de curiosidad para entrar en internet y descubrir que el mundo está infinitamente peor de lo que nos cuentan en la radio o la televisión; que no sólo en Oriente Medio y Ucrania se está masacrando a la gente, y que lo están padeciendo, en su mayor parte, las mujeres.

    Es fácil no sufrir por personas a las que no ponemos rostro y más si sus pieles son diferentes, pero esa es una actitud cobarde y egoísta. Tanto desamparo tiene una mujer en Etiopía como en México, en Afganistán como en Sudán, tanto miedo a ser violadas, golpeadas o asesinadas; pavor a que las casen con algún viejo desdentado por el interés o la necesidad de su familia; terror a que les llegue la edad y mutilen su sexo, terror a ser abandonadas a su suerte si no lo consienten.

    Las mujeres del primer mundo nos lamentamos de otros problemas: la violencia machista, la desigualdad en los sueldos o la imposibilidad de conseguir una vivienda. Por suerte, la lucha feminista palió, en parte, las dificultades que aún sufren las mujeres de otras latitudes. Aunque tampoco podemos olvidar que la globalización ha sustituido a la desigualdad social en nuestro rico mundo, que ahora convivimos puerta con puerta los que gozamos de una casa en condiciones con los que comparten unos pocos metros y se hacinan en habitaciones insalubres porque no se pueden permitir otra cosa ( o porque algunos se niegan a alquilarles un espacio digno)

    ¿Hay que seguir «celebrando» el 8 de marzo? Da risa siquiera la pregunta. ¡Pues claro que debemos hacerlo! al menos las y los que podemos alzar la voz.

    Queda tanto, tanto por hacer, derechos por igualar y mujeres a las que prestar atención, que lo que hemos conseguido hasta el momento es una pequeña minucia.

    Por todas las mujeres y niñas del mundo, gritemos bien alto y que la SORORIDAD sea nuestro lema.



jueves, 19 de febrero de 2026

QUERIDO SAN VALENTÍN

 

    Querido San Valentín:

    Ando algo confusa porque estoy enamorada, pero no sé de quién. Sé que es mi mejor amiga, que estamos juntas desde el parvulario y hemos escrito nuestra vida en común en ese diario que compartimos desde que empezamos a saber expresarnos. En él fue donde descubrí su más íntimo secreto: Esther quería ser Óscar, aseguraba sentirse Óscar.

    Yo, aunque no la entendía, le seguía el juego y la llamaba con ese nombre que tampoco es que me guste mucho, pero lo eligió ella. Estábamos en primero de la ESO cuando empezó a decirlo en clase y los compañeros se rieron de ella. También de mí, porque no entendían nada y nos llamaban lesbianas. Yo no sé lo que soy porque a mí me da igual que Esther quiera llamarse Óscar y que asegure que ella, cuando se mira al espejo, no se reconoce. Yo disfruto con su mano en la mía, con sus ojos expresivos que dicen lo mucho que me quiere, con esos ratos que pasamos leyendo libros que intercambiamos o escuchando nuestra música favorita. No me importa que vista siempre con vaqueros ni que lleve el pelo corto; tampoco a mí me chiflan los vestidos, pero es verdad que yo soy Elena y me siento Elena.

    Esther me dijo que, en cuanto tenga edad suficiente, se pondrá hormonas y aprenderá a comportarse como un chico, que se operará y que ya no tendrá pechos sino pene.

    Mi madre me contó el otro día que sus padres están muy agobiados y que esperan que se le pase con el tiempo, quieren que yo la convenza para que se quite esa idea de la cabeza, pero es que ellos no han leído nuestro diario. Yo sé que Esther está convencida, que lo siente desde pequeña. Y a mí no me importa. Así que no sé, señor Valentín, a quién dedicarle este año mi tarjeta de enamorada, si a Esther o a Óscar; tampoco sé si regalarle una rosa o un clavel.

    Le quedaría muy agradecida si me ofreciera alguna orientación.

    Atentamente, reciba mis saludos. 

                                  Elena.  


jueves, 5 de febrero de 2026

CANSANCIO

 

    Mi naturaleza optimista me lanza de cabeza a soñar con que un mundo mejor es posible, con que la humanidad aún tiene arreglo o que la Historia es cíclica y «esto» pasará también, como decía Og Mandino. Pero cuesta, señores y señoras, cuesta mucho mantener alta la moral y las ganas de seguir creyendo en el ser humano. Por cada buen gesto de algunos, se reproducen como larvas los malos.

    Cuando era más joven me mantenía alegre la utopía de un futuro mejor, pero es que ya no soy joven y, para colmo, me gusta mantenerme informada, y he leído mucho y he escuchado a gente que sabe de los tiempos pasados más que yo, y por cada acto heroico hay cientos deprimentes. Hubo un tiempo en que creí en la política, pero la gente que admiré me ha demostrado tener los pies de barro; hubo un tiempo en que hubiera puesto la mano en el fuego por algunas personas, pero ya ni siquiera me acercaría a las brasas. Es como ser Atlas y llevar el peso del mundo sobre los hombros. El desencanto es el peor de los males para los que fuimos ilusos.

    Y, con todo, aquí estamos, alzando la voz y suplicando que las conciencias no se adormezcan, elevando los puños para que se nos vea, desgañitándonos contra la maldad oficial, contra las mentiras burdas, contra el adocenamiento y el adoctrinamiento, del bando que sea.

    Estoy cansada, lo confieso; y me muero por ceder el testigo y que otros luchen esas guerras que no podemos perder, pero mi llama se niega a apagarse mientas haya tanto silencio cobarde. Me ilusiona ver en las RRSS que mucha gente piensa como yo, pero luego, cuando llega el momento de estar en la calle, de hacer pública esa protesta, no somos tantos. Y habrá que seguir insistiendo. Nos jugamos la libertad de seguir creyéndonos libres.