"Si pudiera dormir rodeándote con mis brazos, la tinta podría quedarse en el tintero" (D. H. Lawrence)

jueves, 19 de febrero de 2026

QUERIDO SAN VALENTÍN

 

    Querido San Valentín:

    Ando algo confusa porque estoy enamorada, pero no sé de quién. Sé que es mi mejor amiga, que estamos juntas desde el parvulario y hemos escrito nuestra vida en común en ese diario que compartimos desde que empezamos a saber expresarnos. En él fue donde descubrí su más íntimo secreto: Esther quería ser Óscar, aseguraba sentirse Óscar.

    Yo, aunque no la entendía, le seguía el juego y la llamaba con ese nombre que tampoco es que me guste mucho, pero lo eligió ella. Estábamos en primero de la ESO cuando empezó a decirlo en clase y los compañeros se rieron de ella. También de mí, porque no entendían nada y nos llamaban lesbianas. Yo no sé lo que soy porque a mí me da igual que Esther quiera llamarse Óscar y que asegure que ella, cuando se mira al espejo, no se reconoce. Yo disfruto con su mano en la mía, con sus ojos expresivos que dicen lo mucho que me quiere, con esos ratos que pasamos leyendo libros que intercambiamos o escuchando nuestra música favorita. No me importa que vista siempre con vaqueros ni que lleve el pelo corto; tampoco a mí me chiflan los vestidos, pero es verdad que yo soy Elena y me siento Elena.

    Esther me dijo que, en cuanto tenga edad suficiente, se pondrá hormonas y aprenderá a comportarse como un chico, que se operará y que ya no tendrá pechos sino pene.

    Mi madre me contó el otro día que sus padres están muy agobiados y que esperan que se le pase con el tiempo, quieren que yo la convenza para que se quite esa idea de la cabeza, pero es que ellos no han leído nuestro diario. Yo sé que Esther está convencida, que lo siente desde pequeña. Y a mí no me importa. Así que no sé, señor Valentín, a quién dedicarle este año mi tarjeta de enamorada, si a Esther o a Óscar; tampoco sé si regalarle una rosa o un clavel.

    Le quedaría muy agradecida si me ofreciera alguna orientación.

    Atentamente, reciba mis saludos. 

                                  Elena.  


1 comentario:

  1. Preciosa, que más da Esther que Oscar, lo que importa son los sentimientos y la necesidad de sentirse bien con lo que seas

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