Los extremeños somos poco dados a presumir de terruño; posiblemente, las carencias que hemos arrastrado durante tantos y tantos siglos, nos siguen pesando en el ánimo. La falta de infraestructuras, de buenas comunicaciones, de industrias que fomenten la llegada de capitales, son aspectos negativos de nuestra región. Pero este fin de semana, con la visita a una zona rural de inmensa belleza como es el Cerro Masatrigo, me ha hecho pensar en cuánto potencial tenemos. Tanto «la rotonda más grande de Europa» como el castillo de Puebla de Alcocer estaban este domingo como si fuera día de romería: familias enteras, grupos de amigos, moteros llegados de toda España ( haciendo la ruta de los pantanos)… Un ameno guirigay. Los extremeños somos extrovertidos, nos relacionamos con paisanos y extraños sin la menor cortapisa y, en una zona de tan escasas ofertas, nos fuimos reencontrando en bares y puntos de interés sin que faltaran los saludos o las breves conversaciones de cortesía. Pero lo que quería resaltar es que apenas había restaurantes y bares abiertos en los pueblos de alrededor y que tuvimos que esperar bajo un sol de justicia a que abrieran el castillo porque estaba cerrado el único chiringuito donde cobijarse. ¡Qué falta de cálculo! En cualquier otra región, a un simple monumento lo publicitan, le colocan un bar y una tienda de recuerdos y ya tienen el negocio montado. Pues nosotros, no. Hubiera sido el colofón perfecto de ese fin de semana subir en globo y recorrer los hermosos parajes de la comarca, incluso llegar hasta Guadalupe, pero a nadie se le ocurre invertir. ¡Qué rabia desperdiciar tantas oportunidades!
He visitado media España y en todas las autonomías hay enclaves preciosos bien publicitados, con los servicios adecuados; podría mencionar muchos de ellos. Sin embargo, en el exterior se conocen Cáceres, Mérida, los valles de La Vera y El Jerte y poco más ( si me leéis de fuera y habéis visitado otras poblaciones, por favor, contádmelo; me haría mucha ilusión).
No voy a exponer una relación de lugares imprescindibles en nuestra autonomía porque olvidaría muchísimos y sería imperdonable, pero sí mencionaré que contamos con una ingente cantidad de castillos, restos tartésicos, romanos y del medievo,catedrales y concatedrales, ermitas, casas señoriales con escudos heráldicos, variedad de museos...además de parajes rurales de deslumbrante atractivo, de las mejores y más numerosas playas de interior de la península, de monumentos megalíticos que roban el aliento… y de gastronomía, mejor no os cuento.
No lo dudéis, si nunca os lo habíais planteado, añadid Extremadura a esos espacios que os gustaría visitar. Merece muchísimo la pena.