"Si pudiera dormir rodeándote con mis brazos, la tinta podría quedarse en el tintero" (D. H. Lawrence)

jueves, 27 de marzo de 2014

"Marzo"



El mes de marzo es mi favorito del año ( si exceptúo julio y agosto por aquello de las vacaciones, el sol , el tiempo libre y las terrazas nocturnas).Tengo tres motivos claros: celebro mi cumpleaños y estoy muy agradecida al universo por haberme permitido formar parte de él; comienza la primavera que trae días largos y luminosos y... es el mes en el que se celebra el día de la mujer. Como buena piscis soy solidaria y luchadora y si con alguien me siento comprometida es con mi propia especie. Que no se equivoquen los que piensen que soy una feminista acérrima, sólo me considero lo primero, porque me resulta imposible  ser mujer y no defender los derechos de mi género.
Llevo días participando con la escuela en unas ilustrativas jornadas que tienen por objetivo concienciar a las mujeres de su importancia como tales. Semejante propósito parece en pleno siglo XXI innecesario, y sin embargo a resultas de la crisis y aún sin ella, lo precisamos más que nunca. La mujer ha salido perjudicada en todos los avatares de la historia, en la actualidad lo sigue estando y para colmo, a veces, hasta se siente culpable por tener un puesto de trabajo o por cobrar más que su pareja.
Antes de continuar por esos derroteros quiero establecer una diferencia que no conocía y me parece interesantísima: dentro de la clasificación de ideologías de sexos están el machismo ( para qué lo voy a explicar), el feminismo y el “hembrismo”. Admito que nunca había escuchado semejante palabro y resulta que significa “ mujer que se considera superior a los hombres”. ¿Por qué me llamó la atención? Porque creo que muchas mujeres han confundido ese término con el de feminismo y han conseguido con sus acciones violentas que otras mujeres sientan vergüenza de llamarse feminista. Es más, parece que ahora que es tan necesaria la lucha por la igualdad de los sexos, no está de moda acuñar el término feminista. Yo lo soy. Feminista hasta la médula. Creo que no hay nada que una mujer no pueda hacer igual que un hombre. Incluso en el campo de la fuerza, si nos ejercitamos podemos ser tan vigorosas como ellos. Ya hay mujeres en las minas, en la construcción, en deportes violentos... En cuanto al plano intelectual no me cabe duda de que somos tan brillantes ( o tan necias cuando una nace así) como ellos. Poco a poco hemos ido escalando situaciones de poder ( me vienen a la mente directoras de grandes multinacionales, diseñadoras famosas, políticas de diversas ideologías, científicas... por no hablar del mundo de las letras, claro, donde tenemos un universo propio y maravilloso) pero también valoro con idéntico ahínco a esas mujeres que se ven día sí y día también en las colas de los Servicios Sociales, luchando por conseguir unas ayudas que les permitan mantener a sus hijos limpios y alimentados, a mujeres que salen de sus casa a diario para trabajar en profesiones que han logrado con su esfuerzo y tesón, a mujeres que se ven abocadas a limpiar los hogares de otros, o las calles, o a cuidar ancianos... A trabajar en definitiva en cualquier cosa para lo que están capacitadas y les permite llevar un dinero a sus familias. Pero además , las menos afortunadas – que seamos sinceros, son la mayoría – regresan a la troglodita situación de hacer camas, poner lavadoras, cocinar , planchar, etc, etc.
¿No somos realmente un ejemplo de entereza? La mayor parte de esas labores las hacemos por amor; por los maridos, los hijos, los padres...Pero ¿ qué pasa cuando una mujer decide prescindir de todo eso porque ansía un estatus de poder? ¿Cuando prefiere no casarse ni tener hijos y deja a sus padres al cuidado de otras personas – a las que ha de de pagar, no lo olvidemos – para dedicarse en cuerpo y alma a conseguir sus metas, a llegar a lo más alto? ¿Cómo las definimos el resto de mujeres? ¿Somos comprensivas con ellas? ¿Tanto como cuando lo hacen los hombres que es siempre ?
Seamos sincero/as ( me repatea el os/as pero aquí viene al pelo) Aún nos queda mucho por asentar en nuestras conciencias femeninas. Aún debemos interiorizar que un hombre y una mujer sólo se diferencian en los órganos sexuales ( y en la reproducción, por tanto; lo cual puede ser una bendición o un castigo, dependiendo del momento y las circunstancias. ¿Cuantas mujeres no han visto su vida laboral truncada por un embarazo a destiempo, o por una violación?)
Es complejo, y amplio; muy amplio el camino que nos queda por recorrer. Pero debemos andarlo. Y no solas. Necesitamos la ayuda de esos hombres maravillosos que nos miran como a compañeras y nos tienden la mano. Los que cooperan en el hogar ( no ayudan), los que nos impulsan a seguir estudiando y a trabajar , los que se ponen en nuestra piel y entienden que el sexo es un gratificante intercambio y no una obligación marital.
También nos queda mucho por trabajar con el resto de mujeres que no quieren entender– o no pueden, por sus religiones mal entendidas, o sus presiones familiares, o sus escasos recursos mentales- que la lucha de la mujer no se limita a la defensa de unas cuantas sino a la de TODAS. Empezaremos por casa pero sin olvidar a las miles de mujeres machacadas que hay en el resto de los continentes: las esclavas sexuales, las encerradas en un burka, las que no pueden ponerse cierta ropa porque “provocan” y un juez las condena pese a haber sido violadas, las golpeadas por familiares y extraños, las incomprendidas, las que no pueden conducir porque unos fanáticos de m... se sienten agredidos en su hombría... En fin, tantas y tantas situaciones que todavía quedan por desterrar.
 ¿De verdad  ya no hace falta celebrar el Día Internacional de la Mujer? 
Seamos coherentes. Mientras una mujer sufra en el mundo por culpa de otro ser humano, tenemos la obligación de levantar la voz. Y las pancartas. Y los escritos.
Y ser feministas.


 “Para todos aquellos que consideran que es un tema manido, que las mujeres buscamos sacar provecho de las circunstancias, que nos repetimos... Para que sepan que la realidad es la que relato y que lo hago basándome en las muchas historias con las que me encuentro cada día” 

Creative Commons License"Marzo" by Mercedes Gallego is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

3 comentarios:

  1. muy bueno hermana,y por una vez estoy totalmente de acuerdo contigo

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  2. me sumo a los comentarios anteriores. ! Mujeres al poder !
    Angy

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