"Si pudiera dormir rodeándote con mis brazos, la tinta podría quedarse en el tintero" (D. H. Lawrence)

jueves, 19 de octubre de 2017

LLuvia, bendita lluvia


Levanté los ojos al cielo y pedí un milagro. Mi esposo, mis hermanos, mis amigos….todos bomberos, todos luchando contra un fuego infernal que, mientras se llevaba por delante los maravillosos pastos, los arboles centenarios, los animales del bosque , provocaba una agonía en los corazones de quienes tenemos a seres amados luchando por sofocarlo.
Mi espíritu no es religioso pero hay momentos en los que elevas los ojos a lo alto y quieres creer, en Dios o en quien sea; necesitas que un ser superior te escuche, se apiade de tu angustia ...Y ruegas, y rezas...sea a Urano «hacedor de lluvia», a su equivalente romano Neptuno, a Dios, o la Virgen de la Cueva.
Levanté los ojos y pedí un milagro.
Y supe que los dioses – grandes o pequeños – a veces se apiadan de los insignificantes humanos.

jueves, 12 de octubre de 2017

Ojos negros


Me miraste,
de ese modo absurdo que se miran las cosas que se desean mucho;
traspasaste mi coraza
con tan simple anhelo.
Lograse que pensara «¿quien será ese hombre?»
y tras la pregunta viajó la zozobra por el sabor de tus besos.
Una mirada y trastocaste todo.
Una mirada y rompiste el hielo.
Dudé si era fácil o tonta de remate
pero te colaste en mis sueños
y allí te quedaste.
Te alojaste en mi casa y en mis sentimientos,
marcando territorio con tus ojos negros.

jueves, 5 de octubre de 2017

Desolación


Llevo dudando toda la semana acerca de si debía manifestarme o no en este blog acerca de mis sentimientos con respecto al TEMA de los últimos meses y he optado por un sí, porque dejando de dar la cara no ganamos nada y mostrando opiniones quizá ayudemos a otros a reflexionar.
Reconozco haber pasado por todas las etapas posibles: «dejemos que se expresen en libertad», «votemos todos los españoles y no solo ellos», «pues no señor, nada de referéndum, quién co... se han creído que son...» Y me he asustado viéndome al final pensando como una reaccionaria. Lo cual me ha llevado a darme cuenta de cuán manipulables llegamos a ser.
Se habla de continuo en los medios , y es cierto, la propaganda en uno u otro sentido nos afecta. Lo que Goebbels consiguió con el pueblo alemán a base de machacarles los oídos y la vista con odio, desinformación e insistencia terminó con seis millones de judíos asesinados. En España, podemos acabar con catalanes contra catalanes y con españoles contra catalanes en un odio sin cuartel que, no se nos debe olvidar, ya vivimos hace unas cuantas décadas.
La culpa de todo, no me cabe la menor duda, es de los políticos mediocres que tenemos, los que usan los medios para decir lo que muchos quieren oír y para no mojarse otros, en un ataque de cobardía inconcebible para los tiempos que corren. Señores, si fueran gente decente dimitirían todos, los de derechas y los de izquierda, sin distinción ninguna. TODOS.
Me cuesta aceptar que tengo que tragarme mi ira y asumir que TODOS tenemos que perder para que TODOS ganemos. Hay que dialogar. Con quien sea, como sea. Pero no podemos dilatar una situación tan peligrosa para los españoles. No podemos permitir que unos cuantos ( porque no son más) decidan por el resto de sus conciudadanos, pero estos tampoco pueden quedarse acobardados sin decir en voz alta «queremos ser España» Les toca un difícil papel,pero tendrán que mojarse más, puesto que si llegara a proclamarse una Cataluña Estado, serían ellos quienes perderían.
Los demás tendremos que agachar la cabeza y aceptar que tengan un referéndum; con garantías, eso sí, que voten los catalanes y decidan de una vez por todas sí o no, conociendo las consecuencias y aceptándolas.
Igual que el resto debemos entender que de nada vale contar con una Comunidad Autónoma más que se resiste a serlo, que se niega a serlo.
Llevamos demasiados años de tibieza. Démosle una solución ya. Ni victimas ni verdugos. Sólo ciudadanos de derecho.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Los viejos roqueros...


Regresar a mi pueblo ha supuesto un cúmulo de sensaciones contradictorias; por un lado la alegría inmensa de reencontrarme con los míos, y por otro, la tristeza de abandonar una ciudad donde dejo amistades valiosas y un barrio en el que me sentía integrada. Para que la cosa no fuera tan dura me zambullí en los festejos de la feria y he disfrutado a tope con el concierto de Melendi ( ese tío es un poeta y un crack en el escenario) pero casi un pelín más – cosas de la edad, imagino – con el de Burning. Fijo que muchos ni los conocéis, pero para mí son el símbolo de una época roquera, de fogatas a la luz de la luna y viajes en autos a oscuras. Hacía siglos que deseaba coincidir con un concierto suyo y cuando al fin he podido estar no me han desilusionado en absoluto. ¡Y eso que ya ESTAMOS viejos! ¡Dios mío!, de los originales sólo queda un miembro y cuando salió a cantar llevaba manga larga bajo la chupa! Claro que hacía un frío del c… Hasta cerca de las dos estuvimos aguardando que comenzaran, escuchando a otros grupos que, no es por nada, pero no eran ellos. Soporté frío, dolor de pies, me «coloqué» con la gente que tenía al lado, aguanté empellones... pero por encima de todo me enterneció contemplar familias enteras - los padres con aires de los 80 y los hijos respaldándoles - siguiendo la actuación. ¿Qué tendrán ciertos estilos musicales que tendemos a perpetuarlos en nuestros retoños con énfasis? Ese rasgar la guitarra imaginaria o tocar la batería...esos vaivenes de caderas… ¡Qué gustazo!
Escuchar en directo a una banda de rock no tiene precio. Escuchar letras como «Qué hace una chica como tú en un sitio como este» o «Mueve tus caderas» o «No es extraño que tú estés loca por mí» . ¡Guay! Ni frío, ni pies, ni porros. Integración absoluta y griterío siguiendo los alardes vocales del cantante...Juventud recuperada. Corazón ensanchado.
Gracias Burning. Por tantos buenos ratos.