"Si pudiera dormir rodeándote con mis brazos, la tinta podría quedarse en el tintero" (D. H. Lawrence)

jueves, 12 de septiembre de 2019

"La voz del ángel ". Lola Martínez.


 Mi blog no es de hacer reseñas, ya lo sabéis. Alguna vez que otra osé hacerlas porque los libros me gustaron tanto que quería transmitiros mi entusiasmo. En esta ocasión lo que me mueve es un motivo distinto. El próximo viernes, 20 de septiembre, voy a presentar a Lola y su libro en Don benito. Lo más curioso es que no nos conocemos, simplemente tenemos amigos comunes. A partir de aquí puedo asegurar que ni gano ni pierdo nada en esta empresa; lo hago por solidaridad con una compañera escritora y porque , como dije al aceptar ¡Antes tendré que leerme el libro! Y lo he leído. Y he sabido de la biografía de esta mujer. Lo cual me lleva a asegurar que, como todos los que destilamos con nuestra pluma los sentimientos del corazón, dejamos en nuestros escritos la impronta de nuestras vivencias y nuestro carácter. Hay mucho en La voz del ángel de Lola Martínez. Mucho. Pero si queréis saber de ella, buscad el libro en editorial Atlantis y podréis leerlo ( Los donbenitenses/ calabazones cuentan con la posibilidad, además, de adquirirlo acudiendo a la presentación)
Lo que me ha llamado la atención de esta historia no es tanto lo que cuenta sino cómo lo cuenta. Su prosa recuerda a la de aquellos autores que reflejaron el durísimo mundo rural, en este caso de principios del siglo XX, y para remate en Extremadura, aunque ella sea gaditana de origen. Me evocó a la Dulce Chacón de Cielos de barro. También a Delibes, tan crudo en sus descripciones.
La protagonista de La voz del ángel es una mujer que persigue un sueño, ser escritora. Nace en un ambiente hostil, con una familia que se limita a sobrevivir y sin muestras de cariño. De puro milagro, como casi todo lo bueno que le pasa en la vida, aprende a leer y escribir, y eso se convierte en su mayor tesoro. Lo que destaca en ella es la fortaleza. ¡Hay mucho feminismo en esta obra! Contra todo pronostico, y pese a vencer adversidades, a lo Víctor Hugo o Charles Dikens, logra su objetivo. No sin antes pagar un alto precio.
No voy a arruinar la tensión del final , el cual por cierto, resulta bastante logrado en una especie de círculo que se cierra. Pero es apasionante la vida de esta increíble Angustias/ Lucía.
Es , por otro lado, una historia valiente, en la que Lola se adentra en una temática difícil para la época. Toca el asunto del amor lésbico con una pureza que linda con la inocencia y lo descifra con una carga de sentimientos que te hace entender su visión de la vida.
Es, insisto, un libro interesante, bien escrito y muy, muy recomendable.

jueves, 5 de septiembre de 2019

Ganadora del I Certamen Cartas de (des) amor Mercedes Gallego

                                                                        Don Benito, marzo de 2018
                                                                          Sr. D. Fernando Abella Bonilla
                                                                        (Allá donde tú estés, yo te la llevo)
Amado Fernando:
¡Ay, querido amigo, aún me tiemblan las manos al escribirte y todavía no se me han secado las lágrimas! Antes bien se me han sumado las ocasionadas por tu repentina defunción y las de la recepción de tu carta. No sé cómo has podido hacerlo pero sí veo y sé, que lo has hecho. Se me suma todo en una amalgama de sentimientos confusos, no todos tristes, es verdad, pero donde la nostalgia por un tiempo que no fue y la tristeza por lo último que fue se me acumulan en el alma como un trago amargo, indigesto, imposible.
Me enteré de tu defunción en el mismo día que ocurrió, pues tu hermana, que algo intuía de este afecto mutuo, intenso, desbordante, oculto y callado que nos hemos profesado durante tantos años, me telefoneó para comunicármelo. Fue un mazazo, por inesperado y porque siempre pensamos que los seres queridos nos sobrevivirán y, en consecuencia, estarán ahí con las flores para nuestro velatorio y nuestro funeral. Y he sido yo, he tenido que ser yo, quien cumpliera con esta penosa costumbre. Yo he tenido que llevarte un ramo de petunias, ya ves, aún me acuerdo de tus flores predilectas, y puse sobre las mismas una copia del soneto de Francisco de Quevedo, que se puede decir, de alguna manera, que he recibido de vuelta: “Polvo seré, más polvo enamorado”.
Nuestro amor fue un silencio compartido, una mirada cargada de ternura en nuestros casuales encuentros, una sonrisa trasmitiendo mutuamente ese sentimiento que las circunstancias familiares de uno y otro nos obligaron a reprimir, pero que brotaba cada vez con más fuerza si en alguna ocasión, en una ciudad pequeñita, como la nuestra, nos llegábamos a encontrar. Dos o tres veces al año, es verdad, pero que para mí servían para proporcionarme dicha y emoción continuada hasta el próximo encuentro. Sólo tuvimos dos abrazos en nuestra vida: cuando te despediste para marcharte a América, en busca de esa fortuna que tan esquiva se te mostró y cuando, ya de vuelta, fuiste a darme el pésame por la muerte de mi marido. Dios me perdone, pero te juro que en aquel abrazo tan profundo y largo, en aquellas lágrimas sobre tu hombro, sentí como si recibiese un premio por los sacrificios, amarguras y cuidados que me supuso su larga enfermedad y sentí... sentí internamente una inmensa alegría de poder conectar física y emocionalmente contigo, aunque fuese sólo a través de aquel abrazo protocolario en una sala mortuoria.
Imagínate mi sorpresa, cuando hoy recibo una carta de la Notaría de Mérida, la abro con extrañeza y me encuentro dentro con un sobre donde venía todo lo que tú me habías escrito: tú, mejor que nadie, desde donde estás ahora, tienes que saber lo que es recibir la declaración de amor de un difunto. Una declaración que se ha demorado nada más, y nada menos, que cuarenta años. Cuarenta años esperándonos, entre el recuerdo y la ausencia, cruzando rumbos pero no destinos, abriendo sueños, pero no proyectos, salvo el de una afectuosa soledad sentimental, compartida en la distancia e igualada en la intensidad. He leído y releído cien veces aquel poema de Rafael de León que decía
“Tú te has casado con otro,
Yo con otra hice lo mismo...”
y mira, Fernando, te juro que las más de las veces he pensado que Rafael me conocía y había escrito el poema pensando en mi realidad y en mis sentimientos.
Tu carta es triste porque no estás, pero ¡cuánto amor, cuánta alegría, cuánta ternura me ha traído! Ahora mismo, mientras la contesto, aún no sé si llevarla conmigo en mi último viaje para entregártela en mano en otra vida o dejarla sobre tu tumba, pero sonrío amargamente entre las lágrimas por ese premio tan grande, ese regalo tan inesperado, tan exclusivo, tan tuyo, como ha supuesto el transmitirme tu amor, ese amor que siempre tuve, del que nunca dudé, que nos hemos callado por respeto pero que hemos sentido por dentro como un incendio devorador Transmitirme tu amor, repito, después de muerto.
Te fuiste, es cierto, pero con esa carta, que me ha llegado hoy y escribiste, sin duda, meses atrás, lo mejor de ti quedó conmigo.
Siempre tuya.
Esmeralda Mendoza


Con esta preciosa carta ganó el I Certamen  Cartas de (des) amor que lleva mi nombre don  José María Montes Presa, de 66 años y residente en Oviedo, el pasado 14 de febrero. 
Como el premio consistía en la publicación online en la Revista de Historia de las Vegas Altas, en el número correspondiente al mes de Junio de 2019 , no he podido hacerla pública hasta este momento, pero qué mejor manera de empezar el nuevo curso bloguero que con semejante joya. 
Volvemos a la carga con renovadas ilusiones y mucho, mucho amor.  

jueves, 1 de agosto de 2019

vacaciones

Un año más llega el paréntesis de las vacaciones. Cada uno que se las organice como guste, pero recordad, SIEMPRE con lectura a mano; en digital o papel, a elección  de cada cuál. 
Os dejo TODO  mi blog para que curioseéis si gustáis. Quizá a lo largo del año no habéis tenido tiempo y os habéis perdido algún artículo o algunas de mis locas reflexiones. Sabéis que , pinchando en los apartados de  la derecha , hallaréis todo lo publicado desde mis inicios: semblanzas, relatos, cuentos, reflexiones, poemas propios y ajenos, letras de canciones...Una opción más para que encontréis distracción. 
Por supuesto, volveré en septiembre, con muchas novedades y las pilas recargadas. 
Feliz verano a todos. 
Disfrutad de la vida, que solo tenemos esta.

jueves, 25 de julio de 2019

NO ES UN PROGRAMA CUALQUIERA


El pasado domingo, 21 de julio, se despidió No es un día cualquiera, tras amenizar durante los fines de semana de veinte “cortos “años a una audiencia que le hemos sido fiel por puro egoísmo. Con la periodista Pepa Fernández al frente y un elenco admirable de colaboradores hemos aprendido tantas cosas que hasta duele el recordar que ya sólo formarán parte del recuerdo.
Para quienes no hayáis tenido la suerte de conocer el programa de rne, deciros que los contenidos variaban desde la música ( de todos los géneros, incluida la clásica ) , hasta los libros o el cine, pasando por una defensa a ultranza del uso correcto del español . Pocos programas han puesto tanto énfasis en cuidar el idioma, defenderlo de extranjerismos, en mostrarnos la riqueza y el origen ( que se lo digan sino al Verba volant de Emilio del Río, las “Palabras moribundas” de Pilar García Muton y Alex Grijelmo, las “palabras encadenadas” de Jordy Fortuny, o al fascinante “Comunica que algo queda” de Manuel Campo Vidal )
No me costaba madrugar un sábado o domingo con tal de ensimismarme en las noticias meteorológicas de José Miguel Viñas, la lectura de la prensa de Josto Maffeo, el conocimiento de vinos de Sergio Sauca ( que no solo domina los deportes, visto queda) ,de cocina con Pedro Subijana. Disfrutar de la musica de siempre con José Ramón Pardo, de los avances científicos que traía Manuel Toharia, del estudio de la naturaleza y los animales, con Joaquín Araújo, del humor de Juan Carlos Ortega. Era fantástico entender las matemáticas con Clara Grima, conocer los entresijos de la Historia con Juan Eslava Galán, comprender las bases de la Economía con Miguel Ángel Mondelo, saborear la filosofía en pantunflas de Toño Fraguas, conocer los estrenos de cine y teatro con Jaime Azpilicueta, averiguar cómo le va al deporte femenino de la mano de Paloma del Río...Y más y más secciones maravillosas que han ido cambiando a lo largo de los años.
No han cambiado Nieves Concostrina y su desternillante Acabose ( jamás las noticias de muertos fueron tan irreverentes y divertidas) o las secciones de Andrés Aberasturi, con esa poesía que pone al expresarse.
tuvimos que quedarnos sin los apartados de José María Iñigo porque no nos quedó otra, pero ni Eurovisión volverá a ser la misma sin sus comentarios ni el programa de Pepa retomó su vitalidad sin sus chascarrillos. Ha sido una presencia siempre presente.
Les añoraré a todos, no cabe duda. Y aunque la vida sigue, lo hará con menos júbilo en las mañanas de los fines de semana.
Gracias a Pepa y todo su equipo por habernos dado tantos buenos ratos. Sé que soy una más entre los millones de escuchantes que su programa tenía, pero no he podido dejar de hacerles este humilde homenaje por los buenos momentos vividos.
LA RADIO ES MUCHO MÁS QUE COMUNICACIÓN, ES ESTABLECER LAZOS SENTIMENTALES.

PD: Mis disculpas a todos los que quedaron sin nombrar, que han sido muchos, como Forges, Leontxo García, Pancracio Celdrán, los Golden Apple Quartet, Daniel Samper... y tantos, tantos técnicos, sin nombre conocido pero con una estupenda labor a sus espaldas. Incluidos quedan.