"Si pudiera dormir rodeándote con mis brazos, la tinta podría quedarse en el tintero" (D. H. Lawrence)

jueves, 9 de julio de 2020

¿Sabes de qué va "Mo duinne"?


Mi nombre es Ana. Ana Beltrán. Soy española y me encanta la aventura. Mi sueño es escribir una novela sobre Escocia y por eso me hallo en este fantástico país. Acabo de recibir una proposición de trabajo: un adolescente problemático – según su tío, porque a mí me ha resultado educado y divertido – necesita ponerse al día en unas cuantas asignaturas antes del siguiente curso. Puedo hacerlo. Se me dan bien los jóvenes. Así que acepto.
Admito que también me influye saber que voy a vivir en un castillo impresionante y que mi jefe es...¿cómo explicarlo? ¿Un cardo con cuerpo de adonis? No sé qué pesa más en mi curiosidad, si su atractivo o la tristeza perenne de sus ojos claros. ¡Teniendo en cuenta lo osada que soy, resultan retos que no puedo eludir!

Me llamo Dylan MacDougall. Aún estoy desconcertado por la joven que acabo de contratar para que se haga cargo de mi sobrino James y sus altibajos emocionales. ¡No sé qué más hacer! No puedo romperme la cabeza una y otra vez contra el muro de frialdad que él me impone. No puedo contarle historias que lo hundirían en la miseria, así que solo me resta apretar los puños y soportar sus impertinencias. ¡Pero ella lo ha hecho reír! Esa muchacha, dicharachera y espontánea, ha conseguido arrancarle una carcajada. La primera en mucho tiempo. Quizá haya esperanzas.
Y quizá yo pueda entender por qué sus ojos castaños me han calentado el alma. No es una dama, no tiene modales… pero es exquisita.


Si te interesa, puedes localizarme, en digital o papel, en las siguientes plataformas:
Harlequin/ Harper Collins  Ibérica.
Amazon. 
Google.
Casa del Libro.
Fnac.
Barnes &Noble.
Apple Books.
Otros:
Kobo
Gooddreads...

jueves, 2 de julio de 2020

La "mala suerte" de nacer en España


Si hubiera nacido estadounidense, Emilio Herrera Linares (Granada, 1879- Ginebra, 1967) sería conocido en todo el mundo a través de mil y una películas. Pero tuvo la “desgracia” de ser español y además, sentirse orgulloso de ello, y aquí lo tenemos, anónimo para los profanos de la aeronáutica de no ser por un capítulo de El ministerio del tiempo.
Ya habíamos comentado en casa que es una pena que semejante serie no haya tenido más éxito, con lo educativa a la par que lúdica que resulta, pero claro, con el modo de aprender hoy la Historia, a la mayoría de los televidentes le sonarán a chino los personajes que aparecen. ¡Qué decir de los jóvenes! Con mucha suerte les sonarán Carlos V e Isabel la Católica porque hayan visto el anuncio de sus series! Pero ¿Picaso? ¿María Estuardo? ¿Conde Duque de Olivares? … No sé, no sé.
Y ahí estoy yo, disfrutando de la última temporada (bastante floja, a qué negarlo) y aparece junto a Einstein ( en una visita a España en 1923 de la que no tenía ni idea) el protagonista de mi artículo. ¡A flores me quedé! No obstante, como curiosa que soy, investigo y me encuentro a un señor con un currículum impresionante.
Por eso estoy aquí, para dejaros una reseña, por si os puede interesar.
Emilio Herrera se formó como ingeniero militar y destacó como aviador y científico. Presidió el Gobierno de la República desde su exilio en Francia de 1960 al 1962, donde vivió entre grandes estrecheces por mantener su orgullo y no ceder a las invitaciones tentadoras de otros gobiernos.
Su juventud estuvo marcada por la aventura: en 1905 se subió a un aerostato para observar un eclipse solar, en 1906 quedó segundo en el Gran Prix de París, en 1909 presenció una exhibición de los hermanos Wright en Alemania y en 1914 realizó el primer vuelo entre y África y Europa ( ruta Tetuán- Sevilla).
Aparte de luchar como piloto aviador en las guerras del Rif, en 1915 acudió a EEUU para comprar aviones y organizar en nuestro país la primera escuela de pilotos de hidroaviones. En 1929 los alemanes le invitaron a circunnavegar el planeta en un Zeppelin.
Participó de todos los inventos aeronáuticos españoles y creó en Cuatro Vientos el embrión de lo que ahora es el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial.
Su ingenio decisivo fue la escafandra estratonáutica , precursora del traje espacial. Tanto fue así, que la NASA le ofreció participar en el proyecto a la Luna y lo rechazó porque no aceptaron su condición de poner, junto a la americana, la bandera española si alcanzaban su propósito. Sin embargo, la NASA tuvo la gentileza de regalar, a título póstumo, una roca lunar de la que hizo entrega el mismísimo Neil Armstrong a uno de sus ayudantes.
Colaboró con los franceses en la ONERA y fue consultor de física nuclear de la UNESCO hasta que la ONU aceptó acoger a la España de Franco como miembro. Pese a su espíritu católico, se mantuvo leal a la República hasta su muerte, en 1967.
¿Tiene o no tiene perfil de héroe semejante personaje?
Pero aquí andamos, sin pajolera idea de su vida y milagros, excepto por una serie de TV, y eso, de milagro.
Como colofón, contar que defendió con entusiasmo el esperanto, con la esperanza de hallar una lengua que ayudara a entenderse a todo el mundo, y engendró a un conocido poeta y novelista, José Herrera Petere, compadre de Miguel Hernández.
Sus huesos estuvieron en el exilio hasta 1993, fecha en que regresó a su Granada natal. Eso sí, el Gobierno español no reconocería y devolvería a su familia los premios que recibió a lo largo de su vida, y que Franco le retiró, hasta 2019. ¡ Mejor tarde que nunca!Pero ya les vale...
Lo dicho, de nacer americano, se le conocería a nivel mundial. Espero, con este artículo, haber reparado el desconocimiento que la mayor parte de los españoles tenemos de gente que merece la pena.
A mí, particularmente, me ha enorgullecido conocer sus logros. ¡Ojalá pudiera usar una de esas puertas del Ministerio para acudir a su época y darle un abrazo!



jueves, 18 de junio de 2020

El valor de la lealtad


Estoy disfrutando estas últimas noches de la 4 temporada de The Last Kingdom, una serie británica que, imagino, muchos conoceréis.
La historia está basada en una saga de novelas de Bernard Cornwell, The Saxon Stories, y es un drama medieval. Un drama plagado de intrigas, lucha y sangre.
Sinopsis según wikipedia: En el año 872 muchos de los reinos separados de lo que ahora se conoce como Inglaterra han caído en manos de los invasores daneses, dejando al gran reino de Wessex solo y bajo el mando del rey Alfredo el grande. Durante este tiempo, el Lord Uhtred, un noble sajón, es asesinado por los daneses y su hijo Uhtred de Bebbanburg, es capturado y criado como un danés. Pronto se ve obligado a elegir entre el país de su nacimiento y la gente que lo crió, por lo que su lealtad será probada.
Y aquí es donde entra mi reflexión de hoy, porque Uhtred me recuerda al Cid Campeador y esa frase grandilocuente: ¡Dios, qué buen vasallo si tuviera un buen señor!
Uhtred representa la lealtad personificada. Primero a los afectos de su corazón, después a los reyes que le toca servir. ¡Y no se salva ni uno! Son todos manipuladores y mentirosos. En nombre del bienestar del pueblo (que no deja de ser el suyo propio), de la futura paz, instan a Uhtred a batallar sus guerras, bajo la promesa de recompensar su esfuerzo ayudándolo a recuperar lo que por herencia le pertenece. Pero jamás cumplen su palabra. Y aún así, él, por amor a una mujer, por proteger a un débil, por el futuro de sus hijos, cede una y otra vez a los deseos de la ambición ajena, aparcando la suya para un momento más propicio. Eso le vale la lealtad de sus guerreros, claro está; pero para los sajones siempre prevalece la desconfianza por sus creencias paganas y su lealtad a los hermanos con los que se crió. Ofrece su vida una y mil veces y sigue teniendo detrás el estigma de quién fue.
La Historia es tan sucia como el momento presente. En realidad, aunque esto sea a medias ficción, da igual. Vemos representados episodios de la Historia de todos los tiempos. Unos pelean por ideales y otros se aprovechan de ello.
La lealtad no es un valor recompensado. Quizá por eso yo nunca tuve un carné de partido. Quizá por eso, de ser Uhtred, le habría cortado la cabeza a Alfredo el grande sin remordimientos desde su primera traición.
Pero yo no soy una heroína. Uhtred, sí.
Os recomiendo la serie si no la conocéis. Además de un placer para la vista ( Alexander Dreymon es el de la foto), la ambientación es magnífica y las tramas muy interesantes. Luego, si queréis comeros el coco con paralelismos, como hago yo, ya es otro cantar ( que no el de “El mío Cid”)
Feliz jueves.

viernes, 12 de junio de 2020

Hijos de la desolación


Soy hija de una época, de lo cual no tengo culpa, pero admito sentirme decepcionada y un tanto rabiosa por tantas mentiras en las que he vivido. Hemos vivido, la mayor parte de los españoles.
Por un lado, defendí la Transición democrática tal como nos la vendieron, con su heroica cara de perdón y “buen rollo”. Eran tiempos difíciles y los políticos prefirieron no polemizar para que no hubiera un retroceso. Comprensible, sí. Pero ya no lo es tanto que se haya esperado a 2007 para aprobar una ley de Memoria Histórica, que se concedieran medallas y mejoras en su sueldo y jubilación a un torturador franquista conocido como Billy el Niño, que presidentes de izquierdas ordenaran a los medios de comunicación meter bajo la alfombra la verdadera personalidad de viejo verde de Juan Carlos I y, lo que es peor, su corruptela. No me importa su vida privada, eso queda para su esposa y las revistas sensacionalistas, pero sí que cobrara porcentajes escandalosos por sus oficios como “mediador”. ¡Qué triste, que yo, una republicana que admite haber sido Juancarlista, ahora se dé de morros con esta realidad repugnante!
Creímos en la libertad de expresión, pero ¿dónde estaba? ¿por qué se callaban todas las vilezas cometidas por una persona que de puertas para fuera supo venderse como bonachón y defensor de España? Se cae la venda de los ojos y solo queda un inmenso asco.
Asco también por los Presidentes, Ministros y Jueces que otorgaron prebendas a un tipo como ese comisario que debió ser expulsado del Cuerpo nada más haberse aprobado la Constitución. ¿Todos los españoles iguales bajo la ley? Que se lo digan a los torturados que se cruzaban con ese mal nacido por las calles de Madrid. ¡Viva la Transición, que nos libró de Fuerza Nueva y cuarenta años después nos trajo a Vox!
También admiré a Felipe González, Zapatero, Rodriguez Ibarra… Durante un brevísimo tiempo incluso a Pedro Sánchez. Pero está claro que las esperanzas de la gente de izquierdas se van por el retrete a la misma velocidad que “sus señorías” se apoltronan en los sillones y en sus cargos directivos. Contra los políticos de derechas no tengo nada que objetar: jamás esperé sus bondades, con lo cual mi decepción y mi crítica no les afecta. El problema lo tengo con los que sí pensé que me representaban y no lo hicieron. Les voté y ahí seguimos, con una sanidad pública destrozada, una educación pública en crisis y una concertada en crecimiento, y tantos y tantos campos que no han recibido el empuje y la modernización que precisan, como el judicial.
Podría seguir hasta aburriros pero tampoco es plan, que para algo hoy es viernes, día desacostumbrado en mi blog, y mejor nos damos un respiro y tomamos unas cañas con los amigos. Eso sí, con las precauciones debidas.
No obstante, no quiero dejar sin comentar “la última”, que mi amiga Carmen me envió con mucha sorna. Porque sí, señores, yo estuve hasta las trancas por Miguel Bosé. Tuve sus posters en mi habitación desde que inició andadura con Linda en el programa de mi añorado Íñigo hasta ya bien entrado su Amante bandido o Los chicos no lloran. Me pareció cutre su tinte amarillo canario pero defendí su salida del armario por más que nos hubiera engañado con románticas canciones como “Deja que”. ¡Y ahora va y también se suelta la melena para arremeter contra el coranovirus! Lo tacha de gran mentira de los gobiernos y acusa a la posible vacuna de plan para controlar a la población.
¡Asombroso!
¿Dónde se ha quedado la cordura? ¿Qué le ha pasado al mundo, en general, para que prevalezcan mamarrachadas como estas?
¿Tengo o no, motivos para la desolación?