"Si pudiera dormir rodeándote con mis brazos, la tinta podría quedarse en el tintero" (D. H. Lawrence)

jueves, 20 de septiembre de 2018

Depresión

No es mi situación. En estos momentos estoy tan llena de proyectos que me falta el tiempo para concluir las mil cosas que quiero hacer. Pero sé de personas que están pasando un bache. Los motivos son variados. No a todos nos afectan los mismos asuntos ni del mismo modo. Pero sé cómo se sienten en general. Todos lo sabemos, supongo; la vida es larga y las etapas variadas. ¿Quién no pasó por una enfermedad, la ausencia de un ser querido, un desamor? ¿Quién no lloró por la falta de trabajo o el exceso de él?
Sin embargo, las malas rachas pasan. Y, si somos listos, nos hacen crecer. Nos ayudan a mirar el mundo bajo otra perspectiva y a saborear los buenos ratos con más intensidad.
No soy quién para dar consejos. Sé que sirven de  poco si uno no está motivado para sacar la cabeza del agua y respirar hondo. Lo que sí grito a pleno pulmón es lo que dice ese lema: NADA ES PARA SIEMPRE.  Ni lo bueno ni lo malo.
Como rezaba Og Mandino "Esto pasará también".

jueves, 13 de septiembre de 2018

Campeones...de emociones.


Es mi primera película de Javier Fesser. No he visto las demás porque no me han interesado. Y esta la he visionado sin prejuicios puesto que no identificaba al director con su curriculum. Lo digo después de haber leído algunas críticas en las páginas de cine con verdader asombro. ¡Hay mucha mala baba en el mundo! Te puede gustar o no algo, pero el modo de contarlo influye. Y yo, de haber visto algunas reseñas antes, quizá no le hubiera dado la oportunidad.
Miento. Con Javier Gutierrez en el reparto me arriesgo fijo.
De todas formas, ahora no solo la he visto, la recomiendo.
Si algo flojea (siempre desde mi gusto y mis entendederas) es la historia personal del entrenador, pero en fin, aporta sus dosis de comedia ( y algo de drama, sutil). El reparto estelar es el de Los amigos, el equipo que Gutierrez debe entrenar por orden del juez, por chulo y por prepotente. Paro, que no quiero meter la pata ( paso de decir spoiler). Los actores no son tales, según parece, sino personas con discapacidades varias. Trabajan de lujo. Han aprendido un papel que yo no sé si estaba hecho a la medida para ellos o han sido tan inteligentes de interiorizarlos y darles forma. Cada uno tiene su historia particular, aunque la presenten en retazos cortos. Pero oye, ¿ quién asegura que una comedia no sirve para hacer denuncia social? Porque, vamos, la trama da unos toques de advertencia que nos dejan pensativos un rato.
No puedo contar más sin fastidiar a quien no la haya visto; que serán pocos ya que en mi indagación he encontrado que ha llevado ante la pantalla a más de tres millones de espectadores y tampoco somos tantos los apasionados del cine, supongo. De no ser así ¿ por qué se cierran tantas salas? ¿Por qué es tan cara una entrada? Dejaré eso, que es meterme en otro berenjenal.
Si recomiendo la película es porque, sigue siendo mi opinión, no peca de ñoña en ningún momento; resulta super divertida; captas valores en personas que creemos discapacitadas y nos demuestran que lo somos nosotros, de sentimientos al menos. Es un gustazo el tramo final. Una lección de lo que es importante en la vida y lo que no.
Una de las críticas que leí decía algo con lo que me identifiqué. Transcribo: «Creo que es una película con tanta empatía que consigue hacernos conscientes de cómo nos ven los discapacitados a nosotros. Que hay una línea muy delgada y borrosa que a veces desaparece, y somos los capacitados los que estamos llenos de prejuicios y de miedo a lo desconocido». Yo no lo habría escrito mejor.


jueves, 6 de septiembre de 2018

¡Hola! Regreso con una curiosidad.


La Historia me resulta apasionante de principio a fin. Lo malo es que la conocemos tan fragmentada, nos llegan sucesos tan escogidos que, cuando topo con uno desconocido y sugestivo se me hace la boca agua.Eso me ocurrió cuando supe de la existencia de descendientes de japoneses en Coria del Río, un pueblo de la provincia de Sevilla.
Para los corianos no es ningún secreto, claro, pero que un amigo me envíe fotos de una excursión por Andalucia donde aparecen elementos japoneses alertó mi naturaleza curiosa. Y así me enteré de lo que ahora os relato a vosotros, por si os pica el interés también.
Al parecer, en octubre de 1614 una notable delegación, con un samurái llamado Hasekura Tsunenaga a la cabeza, asomó por el Guadalquivir para establecer relaciones comerciales con España (potencia hegémonica del momento para fastidio de ingleses, franceses y holandeses) y Roma. Fue recibida en Sanlúcar de Barrameda por el duque de Medina Sidonia, quien la trasladó a Coria del Río a la espera de «hacer una entrada triunfal» en Sevilla, la cual, según las crónicas, resultó tal cual se esperaba, un éxito.
Sin embargo, como a Hasekura lo que le interesaba era la corte, se trasladó a Madrid con un buen puñado de hombres. Los que se quedaron debieron sentirse super a gusto porque, cuando la expedición regresó con intención de retornar, siete años después, dijeron que nanai. Se les sumaron otros cuantos que tampoco debían tener muchas ganas de volver a Japón, lo cual se entiende porque la expedición resultó un fracaso. Según se dice «bajo cuerda», lo que querían comprar eran buques y armas pero ni el rey de España, Felipe III , ni el Papa Paulo V, estuvieron por la labor de negociar con ellos. Entre otras razones, el shogun Tokugawa acababa de prohibir el cristianismo en Japón y decretado la expulsión de los jesuitas, o sea que muy propicia no resultaba la empresa. Ya sabemos que, en aquella época, lo de la religión se lo tomaban muy a pecho. Bueno, y en esta también, ¡qué comentario más tonto!
Pero vamos, que el pobre Hasekura regresó de vacío, eso sí, bautizado. Ignoro si como condición sine qua non para presentarse ante el Papa o por verdadera devoción. Sin embargo, como buen samurái volvió a darle cuentas de sus intentonas al shogun y este no lo decapitó. Quizá se apiadó de su mal aspecto porque lo cierto es que murió un año después de algún tipo de enfermedad.
Para los muy interesados, recomiendo la página https://www.apuntesdehistoria.net/embajada-keicho/
Por supuesto, los que se quedaron en España se mezclaron con los andaluces , que nunca hemos sido los españoles de hacer ascos al asunto de "pelar la pava". Empezaron a nacer corianos con ojos achinados y proliferó el apellido Japón. Si hacemos caso a La Vanguardia, en un artículo refiere que unos 400 corianos descienden de aquellos vínculos. No está mal, en una población de casi 30.000 habitantes.
Aparte de la habitual invasión de japoneses en forma de turistas, en 1992 una delegación acudió expresamente a Coria para regalar a la ciudad una estatua de Hasekura y en 2013, el mismísimo príncipe heredero de Japón visitó la localidad y plantó un árbol junto al monumento. El equipo de rugby de la localidad se llama Samurais en recuerdo de dicha visita ( cito a Wikipedia).
Si me decís que este artículo no ha sido interesante...pues vale, respetaré vuestra opinión, pero a mí me ha parecido un estupendo regalo cultural compartir con vosotros mi apasionada investigación como reinicio de temporada del blog.
Gracias por leerme y bienvenidos a tintadreams.














jueves, 26 de julio de 2018

Nos vemos!!

Queridísim@s amig@s, un verano más dejo el blog a vuestra entera disposición. No os impongo la lectura semanal aunque os agradeceré que no me olvidéis. Ahí quedan los relatos, las reflexiones, las semblanzas, los microrrelatos que os leéis en un pispás, los poemas y las canciones imprescindibles. Espero que, en mi ausencia, os regodeéis en ellas.  
Volveremos en septiembre con nuevas ideas, vivencias y espero, mucha energía.  
Os deseo  un feliz, muy feliz, verano.